El día de la Trilla (Empíreo 3.5)
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El veredicto del fuego
C ONSEJOS SObrE LA T RILLA PARA PROFESORES DE D RACOLOGÍA
Por el coronel Thadeus Palme
Los profesores del cuadrante debemos animar a nuestros cadetes a que aspiren al éxito, pero también concienciarlos para que afronten la amarga verdad de que muchos no sobrevivirán a esa tarea.
La Trilla es una prueba sin parangón en el Continente, pero vuestra misión es preparar a los estudiantes.
No os toméis a la ligera vuestro deber de formar adecuadamente a los cadetes para el proceso de selección; las instrucciones que les daréis son tan cruciales como cualquier arma que puedan empuñar.
Aunque todos los cometidos del Cuadrante de Jinetes entrañan sus dificultades, los profesores de Dracología, aquellos a los que el Empíreo llama vigilantes de dragones, soportamos una carga única en relación con los cadetes de primero.
Le debemos lealtad al Empíreo en todo momento, pero también es necesario que mantengamos un interés particular por el éxito de nuestros estudiantes de primero a fin de que la colaboración esencial entre jinetes y dragones continúe.
No puedo hacer suficiente hincapié en la envergadura de nuestra responsabilidad.
A pesar de que presumir de un sello de proyección —a saber, la capacidad de conjurar imágenes a partir de la memoria— nos cualifica para ejercer esta vital función en el cuadrante, solo aquellos que sientan una verdadera pasión por estudiar al Empíreo y proteger a los jinetes que le sirven deben aceptar este cometido.
Con esto en mente, ofrezco los consejos siguientes:
Recordad siempre que la relación entre jinete y dragón es simbiótica.
Sin los dragones, la humanidad no tendría acceso a la magia con la que pudieran tejer las protecciones que resguardan Navarre; sin los jinetes, los dragones no contarían con protecciones que salvaguardaran sus terrenos de cría.
A pesar de que este acuerdo beneficia a ambas especies, no olvidéis nunca que los dragones encuentran a los humanos más bien... prescindibles.
Confiad en que el resto del cuerpo docente destacará en sus respectivos ámbitos de conocimiento igual que querríais que ellos confiaran en los vuestros.
No interfiráis en los asuntos de Informe de Batalla, Historia, Física u otras materias.
Si buscáis consejo en otros profesores sobre algún alumno de primer año, os recomiendo que probéis con el instructor de combate; entre el entrenamiento físico para los retos y la letal pista de obstáculos del Guantelete previos a la Presentación, es el único maestro que comprende de verdad la magnitud de enviar a los cadetes de primero a una posible muerte.
Durante los dos primeros meses de clase, será vuestro deber proyectar una representación lo bastante precisa de todos los dragones dispuestos a vincularse ese año para que los cadetes puedan estudiarlos antes de la Trilla.
Para ello, contaréis con dos referencias a lo largo del año de aprendizaje bajo la tutela del maestro que se jubila.
La primera es el Compendio de los dragones , nuestra única guía de referencia visual sobre los dragones activos del Empíreo, de cuya actualización seréis responsables mientras dure vuestro cargo.
Una advertencia: hasta la fecha, no me he topado con ningún artista que haya logrado representar a la perfección cada una de las marcas distintivas de un dragón, lo cual hace que identificar a sus descendientes sea tremendamente difícil.
La segunda referencia son los dragones en sí mismos, a los que tal vez hayáis tenido el privilegio de observar durante las maniobras de vuelo pasadas con sus jinetes anteriores, así como durante la noche de la Trilla.
En caso de duda, lo más prudente es preguntar a cada cadete cuál es el nombre de su dragón, dado que hablar con cualquier dragón al que no estéis vinculados pondrá fin a vuestro cargo antes de tiempo, porque moriréis calcinados.
Nunca, bajo ninguna circunstancia, entréis en los terrenos de cría del valle.
Algunos maestros anteriores de Dracología han recomendado a los cadetes el uso de tarjetas identificativas para ayudarlos a memorizar a los dragones antes de la Presentación, pero, según mi experiencia, lo fundamental ese día es que los dragones vean y evalúen a los cadetes antes de la Trilla, y no que los cadetes los reconozcan a ellos.
De hecho, es mucho más probable que un cadete que se atreva a examinar a un dragón durante la Presentación muera incinerado que no que se vincule.
Eso sí: las tarjetas son un recurso indispensable para la Trilla; si los cadetes no memorizan a todos los dragones dispuestos a vincularse, es imperativo que al menos comprendan las diferencias entre los temperamentos de cada raza y que recuerden la metodología más segura para sobrevivir a un encuentro con cada una de ellas.
Un cadete ignorante es un cadete muerto.
Instruid a cada cadete para que esté muy atento a sus instintos cuando entre en el valle durante el día de la Trilla.
Es posible que aquellos cadetes por los que ya se haya interesado algún dragón sientan una especie de atracción, y debemos animarlos a seguirla.
En algunos casos, puede que un cadete oiga que su dragón lo llama si lo ha impresionado lo suficiente durante la Presentación; con todo, los cadetes también deberían hacer caso a sus instintos a la hora de alejarse de cualquier dragón que no sea suyo a fin de aumentar su esperanza de vida.
Haced hincapié en la importancia de que los cadetes se adentren en el valle de la Trilla solos.
Aunque la lealtad de un pelotón puede resultar reconfortante en esta etapa educativa, las estadísticas muestran que los dragones prefieren el coraje de aquellos que estén dispuestos a enfrentarse a una empresa tan peligrosa por su cuenta.
Es algo que han corroborado repetidamente al reducir a cenizas a la mayoría de los grupos de cadetes.
Por desgracia, aquellos que no han sobrevivido no han podido contar su experiencia, de modo que solo nos queda aventurar los motivos de su deceso.
Preparaos para perder a algunos de vuestros estudiantes favoritos o, mejor aún, no les cojáis demasiado cariño.
Lo que sabemos sobre los dracónidos y por qué razones eligen a sus jinetes es algo irrisorio en comparación con la magnitud de lo que desconocemos.
A menudo, aquellos que no nos cabe duda de que emergerán del valle como jinetes vinculados suelen perecer entre los árboles, ya sea por el fuego de dragón o a causa de la inquina de otro cadete.
Con suerte, serán rescatados al caer la noche y volverán a intentarlo con la esperanza de que los escojan al año siguiente.
Recordad en todo momento que, a pesar de que haya miles de escribas recogiendo nuestra historia, nosotros somos los únicos jinetes cuyo cometido es documentar lo poco que aprendemos sobre los dracónidos.
Si os encontráis en la incómoda posición de tener que escoger entre un cadete y un dragón, es imperativo que le demostréis vuestra lealtad al Empíreo, a riesgo de que todos perdamos el privilegio de observarlos.
La siguiente generación de jinetes de dragón se alzará o caerá sobre nuestras palabras, conocimiento y observaciones.
Durante los años que llevo jubilado, he recordado con afecto mi propia Trilla.
A lo largo de la última década he ido perdiendo la confianza en mi memoria, y desearía haber ignorado el secretismo habitual que envuelve este acontecimiento y haber recogido mi propia experiencia cuando todavía la tenía fresca.
¿Cómo podemos aprender a mejorar nuestras probabilidades de vincularnos si no registramos los métodos que nos han dado buenos resultados?
Si pudiera ofreceros un último consejo, sería que recopiléis las historias de aquellos jinetes que hayan sobrevivido y que estén dispuestos a compartirlas.
La Trilla es el día más peligroso en la vida de cualquier cadete del Colegio de Guerra Basgiath.
Os imploro que preparéis a vuestros estudiantes a conciencia en la medida de vuestras capacidades, pero recordad siempre que, cuando entran en el valle de la Trilla, la única opinión que importa es la de los dragones.