El despertar (Zodiac Academy 1) Capítulo 20 #3
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Capítulo 20 #3

Todavía notaba las piernas un poco débiles y me quedé sentada en el escritorio mientras el silencio se extendía entre nosotros.

No sabía muy bien qué significaba esto; desde luego no era una declaración de amor, pero tenía la sensación de que quizá habíamos llegado a un acuerdo.

Un punto medio en el que, al menos, no nos odiábamos.

Y estaba dispuesta a admitir que aceptaría encantada una amistad así con él.

Sus ojos azul oscuro saltaron sobre mi cuello otra vez y suspiré exageradamente, colocándome las braguitas y disfrutando de cómo se le ensombrecía la mirada al verme con la mano entre los muslos.

—Vas a morderme igualmente, ¿verdad? —pregunté, agarrándome al borde del pupitre.

—Podrías tomártelo como una recompensa por mi esfuerzo —bromeó claramente sin ni siquiera plantearse dejarme marchar.

—Bueno, al menos así me siento un poco mejor por dejarte con dolor de huevos —respondí con una sonrisa.

A Caleb le brillaron los ojos con una promesa.

—La próxima vez, me aseguraré de sacar unas cuantas horas para dedicártelas a ti —murmuró—. Así no nos quedamos ninguno de los dos con las ganas.

El corazón me latió emocionado ante la idea, pero me negué a que él lo viera.

—¿La próxima vez? —repliqué, arqueando una ceja como si no me estuviera imaginando la sensación de tenerlo encima, con la polla dentro de mí hasta el fondo mientras me follaba en este mismo pupitre.

Caleb me miró unos segundos antes de acercarse para apartarme un mechón de pelo de la cara.

—¿Vas a ir al baile el viernes? —murmuró, y el pulso se me tambaleó por lo inesperado de la pregunta.

¿Iba a pedirme que fuera al baile con él?

Lo que acabábamos de hacer había sido divertido, pero no tenía intención de pasearme por la academia agarrada a su brazo ni permitir que me reclamara como suya de ninguna forma.

—Eh... sí —afirmé, esperando ver hacia dónde estaba yendo esto.

—¿Y por qué no pasas? —preguntó, y lo miré perpleja. No quería invitarme al baile, simplemente quería impedir que fuera y me lo pasara bien con mis amigos.

—¿Y por qué iba a hacer eso? —pregunté, inclinando la cabeza lo suficiente como para hacer que dejara de tocarme la cara.

Caleb retorció los labios al darse cuenta del cambio en mi tono y me pasó la mano que le había apartado por el brazo.

—Porque así podría escabullirme hasta tu habitación. Tendríamos la casa y la noche entera para nosotros solos —explicó con un tono sugerente.

—Eso es muy atrevido por tu parte, chico de Tierra.

—¿Chico de Tierra? —preguntó con una sonrisa. Me ofreció una mano y de ella brotó una flor azul oscuro al apretar sus músculos Elementales.

—A lo mejor yo ya tengo lo que quería de ti —bromeé, deslizándome hacia delante para levantarme del pupitre sin aceptar la flor.

Caleb dejó que la flor volviera a disolverse, pero se acercó más a mí para impedirme el paso, con una sonrisa sombría iluminándole la cara.

—Estoy seguro de que volverás a por más —aseguró, y el brinco que me dio el pulso hizo que me preguntase si tendría razón. Aunque ni de coña iba a pasar del baile por él.

La puerta se abrió detrás de nosotros. Me dio un vuelco el corazón al mirar y ver a un vampiro que estaba conmigo en la clase de Agua Elemental.

Abrió mucho los ojos cuando nos vio en una posición comprometida, pero antes de que me diera tiempo de hacer algo para cubrirnos, Caleb me clavó los colmillos.

Me estremecí sorprendida y contuve la necesidad de gemir por el dolor mientras él me chupaba la sangre. Cerró el puño alrededor de mi pelo para sujetarme, yo apreté los dientes y soporté la situación.

Tras varios segundos interminables, se retiró y me miró un instante a los ojos con un brillo divertido. Yo cerré los puños con el deseo desesperado de golpearlo, pero me aguanté porque sabía que lo más probable era que me devolviera el golpe.

—Primera lección de hoy, Teddy —dijo Caleb, girándose hacia el chico que nos acababa de interrumpir—.

Caza siempre a la criatura más poderosa a la que puedas dominar.

Tory todavía no controla su magia, así que ahora mismo es una presa fácil.

Aunque, por desgracia para ti, ya la he reclamado como mi Fuente, así que no acerques tus colmillos a ella.

Me puse de pie y empujé a Caleb para coger mi bolso del suelo.

—Segunda lección —intervine con frialdad mientras miraba a Teddy, que parecía dispuesto a probar suerte conmigo pese a la advertencia de Caleb—.

No subestimes la profundidad de la venganza.

Mi hermana y yo tenemos más poder que todos vosotros, y sería de muy idiotas pensar que no nos acordaremos de lo que nos hicisteis pasar mientras aprendíamos a controlarlo.

Choqué el hombro contra el de Teddy al pasar y él se tambaleó hacia un lado, considerando mi advertencia mientras yo salía del aula.

Abrí la puerta y, antes de que se cerrara, escuché la voz de Caleb.

—Hasta la próxima, Tory —prometió. Y mientras me ajustaba la camiseta algo cohibida, empecé a pensar en si eso me provocaba miedo o deseo.