Epílogo
Un dardo aterrizó sobre la foto, justo en el centro de las cuatro caras sonrientes.
Hacerse con una copia no había sido difícil. Cuatro figuras encapuchadas contemplaban la imagen.
Júpiter se recostó en su silla e hizo un gesto de invitación hacia la bandeja que tenía delante, cubierta de distintos tipos de saetas.
—Bien, chicas. Ahora os toca practicar a vosotras.
Una de las figuras se adelantó y cogió uno de los dardos. Lo lanzó con gran precisión y dio justo en el centro de la foto.
Sí, habían logrado vencerlo, una vez. Pero seguían sin conocer todo su potencial. Y lo que les hacía falta para alcanzarlo de forma plena.
Jess se lo diría, sí. Ya que sabía que él había vuelto, estaría más prevenida.
Pero la información no les valdría de mucho.
No, porque, aunque supieran lo que necesitaban…
Lo que no sabían era quién lo tenía.