Capítulo 10
J ake estaba en la cama cuando sonó el teléfono. Había decidido echarse una siesta en cuanto había llegado a casa, mientras Elizabeth estaba ocupada abajo, poniéndose al día con algo de trabajo para su negocio de fotografía autónoma.
El sonido del timbre y la vibración le hicieron incorporarse de golpe, y respondió al teléfono todavía aturdido.
—¿Diga?
—Jake… —Era Tyler.
Le costaba recordar dónde estaba.
—¿Sí?
—Tienes que venir al cuartel general ahora mismo. Ha habido un atentado.
Había oído esas palabras varias veces antes, y todavía le infundían la misma sensación de pavor y miedo que la primera vez.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Jake, con la voz seca y ronca por haberse olvidado de tragar saliva.
—El partido del West Ham. Ha habido una explosión. Los ERT están respondiendo a la llamada ahora mismo. Muertos sin confirmar. Heridos sin confirmar. Pánico masivo.
Jake sacó las piernas de la cama y las puso en el suelo, luego se apoyó en las rodillas y se pasó los dedos por el pelo con la mano libre. —Me cago en la leche —fue lo único que pudo decir.
—Te necesitamos aquí.
—Estaré allí en treinta minutos.