CAPÍTULO 21 — Negociación bajo Presión
BLOQUE 1
Gabriel, reaccionando con la misma rapidez instintiva que había definido cada momento crítico anterior de toda la saga, se lanzó de inmediato hacia el propio borde del acantilado, sujetando con fuerza considerable el brazo de Halvorsen,
todavía aferrado precariamente a la roca húmeda mientras sus propios pies buscaban, sin éxito, algún punto de apoyo firme sobre la superficie resbaladiza.
---¡No se suelte! ---gritó Gabriel, sintiendo el peso considerable de Halvorsen tirando hacia abajo, mientras Lucía, ya con el teléfono en mano, contactaba desesperadamente al propio equipo de rescate costero que Manuel había mantenido en alerta constante durante toda aquella semana de vigilancia
reforzada.
Halvorsen, con el propio pánico evidente reemplazando por completo cualquier resto de la arrogancia que lo había caracterizado durante toda la confrontación anterior, sujetó con desesperación considerable el brazo de Gabriel,
sus propios ojos reflejando un terror genuino ante la magnitud real del peligro que enfrentaba.
BLOQUE 2
---No puedo sostenerlo mucho tiempo solo ---advirtió Gabriel, sintiendo el propio esfuerzo físico considerable de mantener aquella posición precaria mientras esperaba refuerzos---. Necesito que se mantenga calmado, y que intente encontrar cualquier punto de apoyo con sus propios pies.
Halvorsen, respirando con dificultad considerable dado el propio pánico acumulado, intentó seguir aquella instrucción, aunque sin lograr todavía estabilizar completamente su propia posición precaria sobre el acantilado.
---Perdón ---dijo, con una voz quebrada que contrastaba completamente con cualquier versión anterior de sí mismo que el equipo hubiera enfrentado a lo largo de toda la saga---. No quería que terminara así. Solo necesitaba algo, cualquier cosa, antes de perder completamente todo lo demás.
BLOQUE 3
Gabriel, sintiendo el peso combinado del propio esfuerzo físico y de aquella confesión inesperada, ofreció una respuesta que buscaba, sobre todo, mantener a Halvorsen concentrado en sobrevivir aquel momento crítico, en lugar de en cualquier consideración adicional sobre su propio futuro legal.
---Vamos a sacarlo de ahí primero ---dijo, con la misma firmeza calmada de siempre---. Lo demás lo resolvemos después, con calma, cuando ya no esté colgando literalmente de un acantilado.
Manuel, llegando apenas minutos después con el propio equipo de rescate especializado que había mantenido preparado durante toda la semana, tomó control inmediato de la situación con la misma precisión profesional demostrada anteriormente durante la propia exploración de la cavidad.
---Vamos a asegurar la propia posición con cuerdas antes de intentar cualquier extracción ---indicó, coordinando rápidamente al resto de su equipo---. Aguanten unos segundos más, ya casi llegamos.
Halvorsen, sintiendo la propia proximidad del rescate, ofreció una última palabra apenas audible por encima del propio viento costero considerable.
---Gracias ---dijo, simplemente, mientras Gabriel, sintiendo el peso de aquella gratitud inesperada de parte de alguien que había representado, durante tanto tiempo, una amenaza considerable para todo lo que protegían, se limitó a asentir,
concentrado completamente en sostener aquella posición hasta que el propio equipo de rescate completara, finalmente, la extracción segura.