CAPÍTULO 11 — Memoria de Doce Generaciones
BLOQUE 1
La mañana siguiente llegó con la propia marea baja extrema finalmente alcanzando el nivel necesario, dejando expuesto, por primera vez en meses según los propios cálculos de Manuel, el paso rocoso completo hacia la entrada principal de la cavidad.
El equipo completo, equipado con todo el material de seguridad que Represas había considerado indispensable, inició el propio descenso final con una expectación considerable acumulada durante días enteros de preparación cuidadosa.
---Tenemos, aproximadamente, cuatro horas antes de que la marea vuelva a subir lo suficiente como para bloquear el propio acceso ---advirtió Manuel, coordinando el descenso con la misma precisión profesional que había demostrado durante toda su carrera---.
Necesitamos trabajar con eficiencia, sin ningún descuido de seguridad.
Gabriel, cruzando finalmente el propio umbral de la entrada que su bisabuelo nunca había logrado alcanzar, sintió una emoción considerable ante aquel momento tan largamente esperado por generaciones enteras de su propia familia.
BLOQUE 2
El interior, iluminado con linternas especializadas que revelaban gradualmente la magnitud completa del espacio ya anticipado por el propio análisis de georradar días atrás, mostró, en sus propias paredes, algo que ninguno había esperado encontrar con tanta claridad: marcas talladas,
superpuestas unas sobre otras a lo largo evidente de distintos períodos históricos, formando lo que parecía ser un registro acumulativo de visitas sucesivas.
---Esto es extraordinario ---dijo Sotelo, examinando aquellas marcas con atención meticulosa---.
Cada conjunto de símbolos parece corresponder a un período distinto, con estilos de talla considerablemente diferentes entre sí, sugiriendo que este lugar fue visitado, en secreto, por generaciones sucesivas de custodios posteriores a lo largo de siglos enteros,
mucho después de la propia muerte del hombre que originalmente lo habitó.
Adrien, contando cuidadosamente cada conjunto distinto de marcas identificables, ofreció una observación que generó una emoción considerable entre todo el equipo.
BLOQUE 3
---Cuento doce conjuntos distintos, cada uno con un estilo propio, distribuidos a lo largo de lo que parecen ser períodos considerablemente separados entre sí ---confirmó---.
Doce generaciones de custodios, visitando este mismo lugar en peregrinación silenciosa, cada uno dejando su propia marca antes de continuar protegiendo, por su propia cuenta, el resto de la red dispersa que ya documentamos a lo largo de toda la saga.
Gabriel, procesando la magnitud completa de aquel hallazgo, sintió que comprendía, con una claridad considerable, la propia estructura completa de todo lo que habían investigado durante años enteros: no una organización centralizada con instrucciones descendentes,
sino una tradición sostenida por peregrinaciones individuales sucesivas, cada custodio honrando, a su propia manera, la memoria del hombre original que había empezado todo aquello.
---Doce generaciones ---repitió, con una emoción considerable---.
Y ahora, la decimotercera, aunque nosotros mismos nunca buscamos formalmente unirnos a ninguna tradición de custodios organizados.
Simplemente llegamos aquí siguiendo el mismo impulso que probablemente motivó a cada uno de ellos: la convicción de que esta memoria merecía sobrevivir, sin importar cuánto tiempo o esfuerzo costara protegerla correctamente.
Mónica, escuchando aquella reflexión con la misma emoción compartida, ofreció su propia contribución final antes de que el equipo completo avanzara hacia el propio corazón de la cavidad todavía por explorar.
---Entonces sigamos adelante ---dijo---. Todavía nos queda encontrar al propio hombre que empezó todo esto.