El Custodio de Finisterre (El Código del Camino de Santiago 9) CAPÍTULO 9 — El Primer Guardián
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CAPÍTULO 9 — El Primer Guardián

BLOQUE 1

Aquella misma noche, con la propia expedición final programada para primera hora de la mañana siguiente, Adrien propuso revisar una vez más, con extremo cuidado, el propio registro judicial de Tréveris recuperado años atrás durante la investigación del Tomo 5,

buscando cualquier detalle adicional que pudiera ayudar a confirmar, con mayor precisión, la identidad del hombre que probablemente encontrarían al día siguiente.

---El documento menciona explícitamente que no los doce murieron ese mismo día ---recordó, revisando sus propias notas acumuladas de aquella investigación anterior---.

Dos nombres específicos aparecen marcados con una anotación distinta al resto, sugiriendo que lograron escapar antes de la ejecución formal.

Gabriel, revisando aquella misma documentación con atención considerable, sintió que reconocía, con una claridad creciente, los dos nombres que Adrien mencionaba.

BLOQUE 2

---Instantius y Eliseo ---leyó, en voz alta, recuperando de memoria los propios nombres que habían documentado años atrás---.

El propio registro menciona que Instantius fue recapturado meses después, en Hispania, y ejecutado por separado.

Pero de Eliseo nunca volvió a saberse nada más, según el propio documento original.

Sotelo, procesando aquella distinción con un interés considerable, ofreció una hipótesis que conectaba directamente con todo lo que habían reconstruido hasta el momento.

---Si Eliseo escapó exitosamente, sin dejar ningún rastro documental posterior, y si decidió huir hacia el punto más occidental conocido del propio mundo romano de la época, considerado literalmente "el fin de la tierra" según la propia cosmovisión de aquel momento histórico,

encajaría perfectamente con la idea de alguien buscando desaparecer completamente de cualquier posibilidad de búsqueda oficial ---razonó---.

Finisterre representaba, para la mentalidad romana tardía, literalmente el límite del mundo conocido.

BLOQUE 3

Padre Esteban, escuchando aquella reconstrucción con la misma atención reverente que había demostrado ante cada revelación significativa de toda la saga, ofreció una reflexión que ayudaba a situar aquel posible descubrimiento dentro de su verdadero significado espiritual.

---Si de verdad se trata de Eliseo, estaríamos hablando de alguien que caminó, literalmente, junto a Prisciliano durante sus últimos años de predicación ---dijo, con una emoción considerable---.

Un testigo directo, no un simple seguidor tardío de una tradición ya establecida, sino alguien que probablemente escuchó las propias palabras del maestro con sus propios oídos, antes de dedicar el resto de su vida entera a proteger esa misma memoria.

Gabriel, procesando la magnitud completa de aquella posibilidad, sintió que la propia investigación, después de ocho tomos enteros reconstruyendo capas sucesivas de una misma tradición dispersa, estaba a punto de encontrar, finalmente, el propio origen humano de todo aquel legado extraordinario.

---Mañana lo vamos a confirmar con certeza ---dijo, finalmente, mirando hacia el resto del equipo reunido para aquella última noche de preparación---.

Pero si tenés razón, Sotelo, mañana no solo vamos a encontrar un refugio antiguo.

Vamos a encontrar al propio testigo original de todo lo que empezamos a investigar hace ya tantos años, desde aquel primer viaje a Bobbio.