Capítulo 24. La llamada perdida
Iván dijo que su tío sólo le pidió comprobar si el archivo de la gestoría estaba cerrado.
—¿A esa hora? —preguntó Mara.
—Mi tío no tiene horarios.
Las cámaras mostraban a Iván entrando al archivo a las nueve y doce. Salió con una caja. Afirmó que contenía contratos antiguos destinados a destrucción segura.
Rubén localizó el coche utilizado: estaba a nombre de una cooperativa disuelta, la misma que figuraba en las facturas de Emilia.
—No ha heredado el negocio —dijo Mara—. Ha heredado las tareas que nadie quiere explicar.
Iván pidió un abogado. Antes de que terminara la entrevista, preguntó si su tío había matado a alguien.
No era una confesión. Era la primera grieta entre Tomás y la persona que todavía movía cosas por él.