El cuarto que faltaba (Casos de Mara Cid 2) Capítulo 11. La oferta
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Capítulo 11. La oferta

Tomás Aranda llegó a comisaría con una carpeta de piel y un abogado que no abrió la boca. Tenía sesenta y ocho años, el pelo blanco cortado con cuidado y la costumbre de mirar una habitación como si ya conociera su precio.

Mara hojeó el contrato privado. Adrián había firmado dos semanas antes.

—¿Cómo sabía que Vera quería vender?

—Las familias hablan.

—Vera no se lo había dicho a nadie.

Tomás sonrió al abogado, no a Mara.

—Entonces supongo que lo deduje.

Bajo la uña derecha conservaba una media luna de esmalte azul. El mismo color que la fibra atrapada en la puerta oculta.

Cuando se levantó, Mara le preguntó dónde estaba a las ocho y cuarenta.

—Cenando solo.

—¿Puede demostrarlo?

—Inspectora, las personas solas no tenemos testigos para cada minuto de nuestra vida.

Mara dejó que llegara a la puerta.

—Las casas sí.

Tomás se detuvo antes de salir. Fue el primer gesto sincero que le vieron.