Capítulo 31
Antes de partir
Haven Bay — A la mañana siguiente
Audrey tenía la maleta junto al coche cuando Jane salió al porche.
—¿Qué ocurre?
Audrey tardó unos segundos en responder.
—Creo que le debo una disculpa a Morgan. Y quiero intentar arreglar las cosas con el periódico.
Jane la miró con una mezcla de afecto y comprensión.
—Entonces hazlo.
Audrey sonrió levemente.
—¿Así sin más?
—No. Pero puedes empezar diciéndole la verdad.
Audrey sacó el teléfono.
Marcó el número de Dennis.
—Mitchell.
—No puedo creer que hayas hecho esto.
—Harper, yo no tomo todas las decisiones.
—Pero decidiste comprar el periódico. Sabías lo que iba a pasar.
—Son negocios.
—Para ellos no.
Hubo un breve silencio.
—Tu artículo ha quedado muy bien —dijo Dennis—. Y, por cierto, enhorabuena. El ascenso sigue en pie.
—No lo quiero.
—¿Estás segura?
—No de esta manera.
Dennis suspiró.
—Hablaremos cuando vuelvas.
—Sí.
Audrey terminó la llamada y guardó el teléfono.
Un rato después, Morgan apareció en el bed-and-breakfast.
Audrey esperaba junto al coche.
—Hola.
—Hola.
Ella respiró hondo.
—Siento lo que dije ayer. Estaba enfadada.
Morgan la observó durante unos segundos.
—Yo también.
—¿De verdad?
—Sí. Aunque no por todo.
Audrey sonrió a pesar de sí misma.
—Sigues siendo insoportable.
—Y tú sigues teniendo demasiadas opiniones.
Por primera vez desde la discusión, ambos se rieron.
Morgan miró la maleta.
—Así que te vas.
—Sí.
—¿Vas a aceptar el trabajo?
—No. No de esta manera.
Morgan cogió la maleta.
—¿Qué llevas aquí?
—Aparentemente, toda mi vida.
La metió en el maletero.
—Entonces tenemos algo en común.
Audrey lo miró.
—¿El qué?
Morgan cerró el maletero.
—Yo también estoy intentando averiguar qué hacer con la mía.
Se instaló un silencio incómodo entre ellos.
—Podríamos intentar convencerlos —dijo Audrey.
Morgan negó con la cabeza.
—No creo que funcione.
—No lo sabes.
—Sí, lo sé.
Miró hacia el edificio del periódico.
—Llamé al London Times.
Audrey tardó un momento en comprender.
—¿Vas a volver a Londres?
—No lo sé. Pero necesito hacer algo.
—¿Y el periódico?
Morgan bajó la mirada.
—Ya no es nuestro.
Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.
—Setenta y cinco años de historia —dijo Audrey—. ¿Y simplemente desaparece?
—Eso parece.
—¿Y Tía Hope?
Morgan sonrió con tristeza.
—¿De verdad crees que al Harrison Group le importa quién escribe la columna?
Audrey no respondió.
—Se acabó —dijo él.
Ella asintió, aunque le costaba aceptarlo.
—Entonces... ¿esto también se acabó?
Morgan la miró.
Por un momento, pareció que iba a decir algo más.
Pero solo respondió:
—Quédate para el festival.
Audrey sonrió.
—Lo haré. Quiero probar la tarta de manzana antes de irme.
—Eso es importante.
—Muy importante.
Morgan dio un paso atrás.
—Te veré allí.
—Sí.
Se alejó.
Audrey se quedó junto al coche, observándolo hasta que desapareció por el camino.
Había llegado a Haven Bay pensando que solo estaba allí para escribir un artículo.
Ahora tenía que decidir qué hacer con todo lo que había encontrado allí.