El Concilio de los Cuatro Reinos (El Eco de los Dioses 1)
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Prólogo
Desde el firmamento Gheva descendió a su creación,
De su mirar surgió el astro que la ilumina,
de sus huellas; bellas flores brotaron
Con sus manos moldeó la tierra por dónde camina,
y de su cantar; los seres que la habitaron
Su obra era lo más bello que jamás ella había contemplado
y con su mismo nombre la bautizó,
Pero no estaba sola en esta dicha
Pues Yavan de su sombra emergió
Agradecida por compartir el paraje con otro igual,
mostró orgullosa los ríos y valles que lo formaban
Pero una fuerte envidia y rencor a él le pesaban,
y juró destruir el mundo hasta su final
Con su mirar, maldijo los cielos creando la noche y la luna,
de sus huellas; amplios desiertos brotaron al instante
Con sus manos moldeó el agua que erosiona la tierra bruna
y de su cantar, infestó el mundo con sus semejantes
La creación sufrió una larga batalla;
cien años de sangre y dolor hasta caer derrotado
Abandonaron la vida terrestre para unirse a las estrellas
y dejar al mundo crecer por sí solo habían pactado
Mas antes de abandonar la obra, Yavan hizo una promesa,
Llegará el día en que su furia se mostrará sin clemencia,
Erradicará a los seres bajo el cielo turquesa,
sumiendo al mundo en una era de decadencia.