CAPÍTULO 19 La fecha que no podía coincidir
BLOQUE 1
La fecha estaba mal.
Sebastián tardó casi una hora en aceptarlo.
No porque hubiese leído mal el documento.
Tampoco porque la tinta fuera dudosa o porque el copista hubiera utilizado una abreviatura especialmente difícil.
La fecha estaba escrita con suficiente claridad.
Y precisamente por eso el problema era mayor.
Irene permanecía a su lado, revisando por tercera vez la fotografía del registro.
—No puede ser.
Sebastián no respondió.
Mauro, al otro extremo de la mesa, levantó la vista.
—¿Qué no puede ser?
Irene señaló la anotación.
—La fecha.
—Eso ya lo escuché.
—Es anterior.
Mauro se acercó.
—¿Anterior a qué?
Sebastián habló por fin.
—A la secuencia que venimos utilizando.
Fray Julián se inclinó sobre la reproducción.
La anotación marginal donde aparecía la referencia al volumen retirado antes del traslado conservaba junto a ella una indicación temporal que hasta entonces habían atribuido a otra entrada.
Después de reconstruir el movimiento entre Suso y Yuso habían vuelto a examinarla.
No pertenecía al renglón vecino.
Formaba parte de la misma intervención marginal.
Y era anterior al traslado general.
Mucho más de lo esperado.
—¿Cuánto? —preguntó Mauro.
Sebastián hizo la cuenta.
—Casi tres años.
Nadie habló durante unos segundos.
Irene apoyó las manos sobre la mesa.
—Entonces la retirada ocurrió tres años antes del traslado.
—Si estamos asociando correctamente la fecha con la anotación.
Ella lo miró.
—Lo estamos.
Sebastián sostuvo su mirada.
Irene señaló la alineación, la inclinación de la escritura y la continuidad entre ambos elementos.
Materialmente, la relación era difícil de discutir.
La fecha pertenecía a la misma intervención.
Mauro frunció el ceño.
—¿Y eso qué cambia?
Sebastián respiró despacio.
—Hasta ahora pensábamos que alguien había retirado el volumen poco antes de trasladar el resto de los libros hacia Yuso.
—Sí.
—Si ocurrió casi tres años antes, la frase “antes del traslado” no describe una acción inmediata.
Irene comprendió.
—Es una aclaración escrita después.
—Exactamente.
Fray Julián quedó inmóvil.
—Alguien recordó el episodio cuando llegó el momento del traslado.
Sebastián asintió.
La retirada habría ocurrido primero.
Tiempo después, al organizar o registrar el movimiento general, alguien añadió una nota para dejar constancia de que aquella unidad ya había sido apartada antes.
Eso modificaba el valor de la frase.
No era necesariamente un registro contemporáneo del acto.
Era una explicación retrospectiva.
Mauro preguntó:
—¿Quién la escribió?
—No lo sabemos.
—¿La misma persona que hizo el asiento original?
—No.
—¿La que organizó el traslado?
—Tampoco podemos asegurarlo.
Irene miró las diferencias de escritura.
—La mano marginal es posterior al cuerpo principal.
—Sí.
Sebastián volvió a la fecha.
Casi tres años.
Durante todo ese tiempo la segunda unidad podía haber permanecido fuera de su posición habitual antes de que alguien considerara necesario aclararlo.
—Entonces no parece un préstamo interno de unos días —dijo Irene.
—No necesariamente.
—Tres años es mucho.
—Sí.
Fray Julián intervino.
—Puede haber estado depositado fuera durante ese período.
—Puede.
—¿Relacionado con Martín?
Sebastián no respondió inmediatamente.
Era posible.
Pero ahora debían comprobar algo más básico.
Si Martín había recibido el volumen cuando ocurrió la retirada, tenía que aparecer cerca de la fecha verdadera.
No tres años después.
No durante el traslado.
En el momento correcto.
Fray Julián empezó a buscar.
Sebastián volvió a la indicación temporal.
No estaba expresada mediante una fecha moderna completa.
Utilizaba una festividad y una referencia vinculada al año de ejercicio de un cargo.
Irene lo observó.
—¿Estamos seguros de la conversión?
Sebastián se detuvo.
Era una buena pregunta.
Habían transformado aquella fórmula antigua en una fecha moderna utilizando una equivalencia recogida en documentación posterior.
Si la equivalencia era incorrecta, la anomalía podía desaparecer.
—Esperá.
Buscó una referencia contemporánea.
Mismo cargo.
Mismo sistema de datación.
Comparó las dos fórmulas.
La equivalencia era correcta.
La fecha seguía siendo anterior.
Sebastián negó.
—No.
Mauro dejó de sonreír.
—Entonces realmente son casi tres años.
—Sí.
Fray Julián regresó con otra relación.
—Martín aparece.
Sebastián levantó la vista.
—¿Cuándo?
Julián dio la fecha.
Dos semanas antes de la retirada.
Irene se quedó quieta.
—¿Dónde?
—Suso.
Sebastián se acercó.
El documento mencionaba a Martín como testigo de una entrega de bienes.
No especificaba libros.
Pero confirmaba que se encontraba allí y que participaba en operaciones de ese tipo.
—¿Después?
Fray Julián siguió la secuencia.
Martín reaparecía seis meses más tarde.
Todavía dentro del ámbito de San Millán.
Después dejaba de figurar durante casi dos años.
Y volvía a aparecer poco antes del traslado general.
Sebastián negó lentamente.
—No alcanza.
Irene lo miró.
—Pero encaja.
—Encaja demasiado bien como para completar lo que falta sin pruebas.
Mauro señaló la cronología.
—Tenemos a Martín cerca de la retirada. Luego desaparece de estos registros y reaparece más tarde. ¿Eso es todo?
—Sí.
—Entonces seguimos sin saber dónde estuvo.
—Exactamente.
—Pero pudo haber llevado el volumen.
—Pudo.
La diferencia era importante.
Sebastián regresó a la fecha.
El volumen no había sido retirado para el traslado.
Había sido apartado mucho antes.
Cuando años después se reorganizó el fondo, alguien recordó que esa unidad ya no estaba porque su separación pertenecía a un episodio anterior.
El traslado no había provocado la desaparición.
Solo había hecho visible una ausencia que ya existía.