El Códice Desaparecido (El Secreto de San Millán: Tomo I) BLOQUE 2
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BLOQUE 2

La evidencia apareció en una relación de gastos.

No en un inventario.

Tampoco en una carta.

Era contabilidad.

Fray Julián llegó hasta ella siguiendo el intervalo cronológico que Sebastián había marcado como crítico.

Había partidas destinadas a transporte, embalaje, jornales y reparaciones.

Una expresión los obligó a detenerse:

Para el traslado de libros y papeles.

Irene se acercó.

—Ahí está.

Sebastián leyó toda la partida.

No decía de dónde partían los materiales ni cuál era el destino.

Solo registraba la operación.

—Fecha.

Fray Julián se la dio.

Sebastián quedó inmóvil.

Estaba dentro del período que venían estudiando.

Muy cerca del momento en que la segunda unidad dejaba de figurar.

—¿Es el mismo traslado que usamos hasta ahora para ordenar la cronología?

Julián negó.

—No exactamente.

Sebastián levantó la cabeza.

—¿Qué significa eso?

—La referencia que habíamos tomado como traslado general es posterior.

Irene se acercó.

—¿Cuánto?

—Más de un año.

Sebastián sintió que la secuencia volvía a abrirse.

Habían supuesto que la frase conservada en el fragmento se refería al gran movimiento documentado después.

Ahora sabían que existía otro traslado anterior.

—Entonces tenemos al menos dos.

Mauro entró en la sala en ese momento.

—Eso suena mal.

Sebastián lo miró.

—Suena más preciso.

—Para usted.

Irene señaló la relación.

—Apareció un movimiento de libros anterior al que veníamos utilizando.

Mauro entendió.

—¿Entonces “antes del traslado” puede referirse a éste?

—Puede.

Sebastián regresó a la relación.

La partida siguiente mencionaba trabajos de acondicionamiento de un espacio en Yuso.

—Acá.

Fray Julián leyó.

Había gastos por recepción y colocación de materiales.

Irene miró a Sebastián.

—Eso parece Suso a Yuso.

Sebastián tardó unos segundos.

—La relación no lo dice expresamente.

—Pero...

—Tenemos gastos por mover libros y, en la misma secuencia temporal, gastos para recibir y disponer materiales en Yuso. La relación es fuerte.

Mauro simplificó:

—Entonces hubo un movimiento importante hacia Yuso.

Sebastián asintió.

—Eso sí.

—¿Y nuestro volumen había sido apartado antes?

Sebastián levantó una mano.

—Eso todavía tenemos que demostrar por una línea independiente.

Mauro sonrió.

—Ya me parecía.

Fray Julián siguió revisando.

La relación identificaba a la persona que coordinaba aquel traslado.

No era Martín.

Eso también resultaba significativo.

Si Martín había recibido la segunda unidad antes, su intervención no formaba parte necesariamente del movimiento general.

Podía tratarse de una operación separada.

Irene lo comprendió.

—Entonces primero apartan una unidad y después trasladan el resto.

—Eso encajaría mejor con lo que estamos viendo.

Sebastián empezó a reconstruir.

Dos unidades vinculadas.

Después una entrega individual.

Más tarde, un movimiento general de libros y papeles hacia Yuso.

Finalmente, inventarios reorganizados con una sola unidad.

Mauro preguntó:

—¿Por qué apartar un volumen antes?

—No sabemos.

—¿Seguridad?

—Puede ser.

—¿Consulta?

—También.

Irene añadió:

—¿Reparación?

Sebastián asintió.

—Posible.

—¿Entrega temporal a una persona?

Sebastián miró la documentación.

—También.

Fray Julián encontró otra partida.

Era menor.

No correspondía al transporte general.

Parecía referirse a un porte individual.

—Hay algo más.

Sebastián se acercó.

La fecha era anterior al traslado principal.

—¿Qué dice?

Julián leyó la abreviatura con cuidado.

La expresión parecía indicar:

por llevar un volumen separado

Sebastián sintió una descarga.

Irene lo miró.

—¿Dice un volumen?

—Sí.

Mauro se acercó.

—¿Destino?

—No aparece.

—¿Persona?

—Tampoco.

Sebastián volvió a leer.

La partida no identificaba el contenido.

Solo el movimiento.

Un volumen separado.

Transportado antes del traslado general.

—Ahora sí tenemos una evidencia independiente —dijo.

Irene sonrió.

—¿De nuestro volumen?

—De que un volumen fue desplazado aparte y antes.

—Tenía que haber una condición.

—Sí.

Mauro resopló.

Sebastián siguió revisando.

La partida tenía una referencia contable.

Fray Julián buscó el mismo número en otras hojas.

Apareció.

La nota complementaria decía:

entregado por orden superior

Mauro levantó la mirada.

—¿A quién?

No figuraba.

Irene preguntó:

—¿Quién dio la orden?

Fray Julián negó.

—Tampoco se especifica.

Sebastián observó los documentos.

Una orden.

Una entrega.

Un volumen separado.

Todo anterior al traslado general.

Por primera vez la cronología comenzaba a cerrarse desde fuentes distintas.

—¿Martín aparece en documentación de esos mismos días? —preguntó.

Buscaron.

No estaba en la relación de gastos.

Pero sí figuraba en documentación de personas presentes o encargadas de distintas funciones.

Martín aparecía en Suso poco antes.

Después dejaba de figurar durante unas semanas.

Irene señaló el intervalo.

—¿Se fue?

Sebastián negó.

—Solo podemos decir que deja de aparecer en esta documentación.

—¿Y después?

Fray Julián siguió.

Cuando el nombre reaparecía, estaba relacionado con Yuso.

No con Nájera.

Aquello resultaba importante.

Martín no desaparecía de la estructura monástica.

Seguía vinculado con San Millán.

Mauro miró la secuencia.

—Entonces pudo recibir el volumen temporalmente y después regresar.

Sebastián asintió.

—Sí.

—Sin el libro.

—Eso también es posible.

Irene miró el registro.

—Eso explicaría por qué Martín reaparece y el volumen no.

Sebastián no respondió enseguida.

Era una posibilidad.

Pero por primera vez podían separar con claridad dos trayectorias.

La de la persona.

Y la del libro.