CAPÍTULO 17 Inventarios que no decían lo mismo
BLOQUE 1
El problema apareció cuando pusieron dos inventarios uno junto al otro.
Hasta entonces habían trabajado con fragmentos, copias, relaciones de entrega, anotaciones marginales y documentos privados.
Cada pieza había añadido algo a la reconstrucción, pero ninguna obligaba todavía a pensar que la historia administrativa del segundo volumen hubiera sido modificada de manera directa.
Los inventarios planteaban un problema diferente.
Sebastián colocó primero la reproducción más antigua.
Después, la siguiente.
Irene se situó a su derecha.
Fray Julián quedó del otro lado de la mesa.
Mauro observaba frente a ellos, con la expresión de quien había aprendido durante los últimos días que dos documentos casi iguales podían plantear más preguntas que una declaración contradictoria.
—¿Qué cambia? —preguntó.
Sebastián no respondió inmediatamente.
Prefería que lo vieran.
La relación más antigua contenía una entrada correspondiente al códice conocido.
Debajo aparecía una segunda unidad.
La descripción era breve, pero la estructura del registro vinculaba ambas piezas y la anotación marginal reforzaba esa relación.
Sebastián señaló el inventario siguiente.
La entrada principal seguía allí.
La segunda unidad no.
No estaba tachada.
Tampoco había sido corregida ni trasladada a otra parte visible del documento.
Simplemente dejaba de aparecer.
Irene lo miró.
—Eso ya lo sabíamos.
—Sí.
Sebastián colocó una tercera reproducción.
Allí la transformación era más sutil.
La entrada principal había sido redactada de nuevo. La descripción era más amplia y, en apariencia, más precisa.
Pero hablaba de una sola unidad.
Fray Julián frunció el ceño.
—Parece una normalización.
—Exactamente.
Mauro preguntó:
—¿Qué significa eso?
—Que quien confeccionó este inventario no copió literalmente el anterior. Reorganizó la información según el fondo que tenía delante.
—¿Y pudo eliminar la segunda unidad porque ya no estaba?
—Sí.
—Entonces no tenemos una falsificación.
Sebastián negó.
—Nunca dije que la tuviéramos.
Irene volvió a la tercera versión.
—Pero el efecto es importante.
Sebastián la miró.
—¿Por qué?
—Porque esta redacción hace parecer que siempre existió una sola unidad.
Era cierto.
La primera versión conservaba una estructura doble.
La siguiente ya no incluía la segunda pieza.
La tercera describía el conjunto de tal manera que cualquier lector posterior podía creer que nunca había existido nada más.
Mauro señaló los documentos.
—¿Eso sería alterar la historia?
Sebastián negó lentamente.
—Puede ser simplemente actualizar un inventario.
—¿Cuál es la diferencia?
—La intención. Y no la conocemos.
Irene asintió.
Ese era el núcleo de la cuestión.
Una administración podía elaborar un inventario para reflejar aquello que conservaba en ese momento.
No necesariamente todo lo que había conservado años antes.
Eso no era ocultar.
Pero si una unidad había salido temporalmente y todavía existía la obligación de devolverla, dejar de registrarla podía borrar también la pregunta sobre quién debía responder por ella.
Mauro comprendió.
—Si retiro de una relación algo que ya no está, puedo estar describiendo correctamente el presente.
—Sí.
—Pero también puedo hacer desaparecer la memoria de cómo salió.
—Exactamente.
Fray Julián observó las fechas atribuidas a cada documento.
—Entonces necesitamos saber cuándo se redactaron.
Sebastián ya había llegado a la misma conclusión.
Colocó las dataciones estimadas junto a cada reproducción.
Primero, la relación donde figuraban las dos unidades.
Después aparecía la anotación de retirada.
Más adelante se encontraba el traslado general del fondo.
Finalmente, los inventarios donde solo quedaba una unidad.
Irene señaló las fechas.
—El problema es que algunas son aproximadas.
—Sí.
—Entonces podemos estar ordenando mal los acontecimientos.
—También.
Mauro apoyó una mano sobre la mesa.
—¿Qué fecha necesitamos ajustar?
Sebastián señaló el primer inventario donde la segunda unidad ya no aparecía.
—Ésta.
—¿Por qué?
—Porque si este documento es anterior al traslado general, la segunda unidad desapareció del recuento antes de lo que venimos suponiendo.
—¿Y si es posterior?
—Entonces seguiría siendo compatible con que hubiese salido antes del traslado y nunca hubiese sido reintegrada.
Fray Julián comenzó a revisar las referencias utilizadas para datar aquella copia.
No contenía una fecha explícita.
La atribución se había establecido mediante paleografía y por las personas mencionadas en distintas entradas.
Julián señaló un nombre.
—Podemos reducir el intervalo por los cargos.
Sebastián levantó la vista.
—Seguí.
Un responsable monástico aparecía en el inventario.
Sabían en qué período había ocupado esa función.
Eso establecía un término inicial.
Otra entrada mencionaba a una persona cuya muerte estaba documentada.
Aquello proporcionaba un límite final.
Sebastián escribió ambas fechas.
Irene lo observó.
—¿Y?
Sebastián tardó.
La respuesta no encajaba con lo que habían venido suponiendo.
—Este inventario puede ser anterior al traslado.
Mauro se incorporó.
—¿El primero donde ya no figura la segunda unidad?
—Sí.
Fray Julián volvió a comprobar las referencias.
—El margen es pequeño.
Sebastián hizo nuevamente las cuentas.
No podían fijar un día ni siquiera un año exacto.
Pero el intervalo era suficientemente estrecho.
Irene miró los documentos.
—Entonces tenemos que cambiar la secuencia.
—Sí.
Hasta ese momento habían imaginado algo bastante sencillo.
El volumen existía.
Después era retirado.
Se producía el traslado general.
Y, posteriormente, dejaba de aparecer en los inventarios.
Ahora surgía otra posibilidad mucho más consistente con la documentación.
La segunda unidad podía haber dejado de formar parte del recuento antes del traslado.
Eso otorgaba a la frase conservada en el fragmento de pergamino un sentido mucho más preciso:
retirado antes del traslado
No describía necesariamente algo sucedido durante una evacuación o reorganización general.
Podía estar diferenciando dos movimientos.
Mauro miró el fragmento.
—Entonces alguien lo sacó antes que los demás libros.
Sebastián corrigió:
—Alguien dejó constancia de que había sido retirado antes. Todavía no sabemos exactamente qué operación fue ni quién la decidió.
—Pero cuando se redactó el siguiente inventario ya no estaba.
—Eso parece.
Irene volvió a los documentos.
—Entonces el traslado general no explica la salida.
Sebastián guardó silencio un instante.
—Probablemente no.
Por primera vez podían separar con cierta claridad dos hechos que hasta entonces habían tratado casi como uno solo.
La retirada de la segunda unidad.
Y el traslado posterior del resto del fondo.
No eran necesariamente el mismo episodio.
El volumen había sido apartado antes.