Capítulo 94 — El despertar
La vibración continuó recorriendo la isla durante varios segundos después de que Esteban tomara la cuarta llave.
No fue un temblor violento. Resultó mucho más inquietante que eso.
Se parecía a un latido profundo que surgía desde las entrañas mismas de la tierra, como si algo gigantesco hubiera comenzado a moverse bajo la superficie.
Nadie habló. Todos permanecían observando la llave plateada mientras el resplandor azul comenzaba a desaparecer lentamente de la sala. Las miles de fotografías que cubrían las columnas se apagaban una tras otra y los recuerdos volvían a quedar ocultos tras la oscuridad.
Esteban cerró lentamente la mano alrededor de la llave. La tristeza que transmitía seguía allí. Era una sensación extraña, como si aquel objeto conservara una parte de la historia de Lucía y se negara a dejarla desaparecer por segunda vez.
Gabriel observó el gesto antes de responder.
—Ahora lo entiendes.
—No —respondió Esteban—. Creo que ahora entiendo menos cosas que nunca.
Gabriel no discutió aquella afirmación porque era verdad. La aparición de Lucía había respondido algunas preguntas, pero había abierto muchas más. ¿Quién había borrado su recuerdo? ¿Por qué? ¿Y cómo era posible eliminar a una persona de la memoria de toda una familia?
Mientras aquellas preguntas seguían sin respuesta, un sonido muy débil, casi imperceptible, comenzó a extenderse por la sala. Raquel fue la primera en percibirlo y levantó inmediatamente la cabeza.
—¿Habéis escuchado eso?
Todos guardaron silencio.
El sonido volvió a repetirse, esta vez de forma mucho más clara. Parecía un golpe lento y lejano, como si algo enorme estuviera moviéndose bajo la isla.
Marcos frunció el ceño mientras observaba las columnas vibrar.
—No me gusta nada.
—A mí tampoco —admitió Elena.
El ruido volvió a escucharse y esta vez fue mucho más fuerte, haciendo vibrar las columnas y provocando que algunas fotografías cayeran al suelo. La sensación de que algo estaba despertando se volvió imposible de ignorar.
Entonces ocurrió algo que ninguno esperaba: la puerta por la que habían entrado se cerró de golpe. El estruendo resonó por toda la sala y todos se volvieron inmediatamente hacia ella.
—Eso no estaba previsto —dijo Gabriel, y aquellas palabras bastaron para aumentar la tensión.
—¿Qué significa que no estaba previsto? —preguntó Marcos.
Gabriel observó la puerta cerrada y su expresión cambió por completo. Por primera vez desde que llegaron a la isla parecía realmente preocupado.
—Significa que algo ha despertado antes de tiempo.
El silencio regresó durante unos segundos antes de que Raquel formulara la pregunta que todos tenían en mente.
—¿Qué ha despertado?
Gabriel tardó varios segundos en responder.
—No lo sé.
—Esa respuesta empieza a cansarme.
—A mí también.
El nuevo golpe sacudió toda la sala. Esta vez una grieta apareció en el suelo y comenzó a extenderse lentamente. Nadie necesitó recibir una explicación. Era evidente que algo importante estaba ocurriendo.
La grieta continuó avanzando hasta detenerse frente a una de las paredes.
Entonces comenzó a brillar. Un resplandor dorado recorrió la piedra y símbolos antiguos aparecieron sobre la superficie.
Eran los mismos símbolos que habían visto en los pedestales de las llaves, aunque esta vez parecía existir un mensaje diferente entre ellos.
Entre los símbolos apareció una única frase que todos leyeron al mismo tiempo.
"EL GUARDIÁN HA DESPERTADO."
Nadie dijo nada mientras la tensión se volvía insoportable.
Marcos fue el primero en reaccionar cuando consiguió recuperar el habla.
—¿Quién demonios es el guardián?
Gabriel no respondió inmediatamente y su rostro había perdido todo el color.
—El motivo por el que nadie consiguió reunir las siete llaves.
Aquella respuesta cayó sobre el grupo como una losa y aumentó todavía más la inquietud de todos.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Elena.
Gabriel continuó observando la inscripción luminosa durante unos segundos antes de responder.
—Antes hubo otros.
—¿Otros qué?
—Otros buscadores de llaves.
Esteban sintió que la inquietud aumentaba a medida que la conversación avanzaba.
—¿Y qué les ocurrió?
Gabriel tardó demasiado en responder y finalmente levantó la mirada.
—Ninguno regresó.
El silencio que siguió fue absoluto mientras todos intentaban asimilar aquella información. Gabriel les había ocultado algo importante desde el principio y comprendieron entonces que no eran los primeros ni los únicos que habían intentado reunir las siete llaves.
Mientras la inscripción continuaba brillando sobre la pared y los golpes seguían resonando bajo la tierra, todos comprendieron que la búsqueda acababa de entrar en una fase completamente distinta.
La quinta llave ya no era el único objetivo, porque ahora también tenían que descubrir qué era realmente el guardián, por qué había despertado y qué relación tenía con los antiguos buscadores que jamás habían conseguido abandonar la isla.
La sensación de estar acercándose al verdadero corazón del misterio era cada vez más intensa y, por primera vez desde que habían llegado a la isla, Gabriel parecía tener tanto miedo como ellos.