El club del crimen de los martes 39
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MUTUA PENINSULAR DE SEGUROS Y REASEGUROS

Departamento de Siniestros — Vida y Accidentes

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Yo he escrito cuatro mil informes.

Este tiene cuatro folios y me llevó nueve días, y es el único de los cuatro mil que me he aprendido de memoria.

Lo pongo aquí entero, porque es lo que hay y porque después de doscientas y pico páginas creo que se me puede permitir terminar como sé.

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1. OBJETO. Determinación de la causa del fallecimiento del asegurado a efectos de la cobertura complementaria por accidente (cláusula 7.ª de las condiciones particulares) y verificación de la designación de beneficiario.

2. CAUSA DEL SINIESTRO. Caída accidental desde escalera interior de bodega.

Siete peldaños de obra, huella corta, tabica alta, canto sin material antideslizante, iluminación cenital accionada desde el arranque superior, barandilla de tubo con anclaje intermedio vencido y cesión de tres centímetros.

Compatible en su totalidad con el atestado y con el informe forense.

Procede la cobertura complementaria.

Eso son treinta y ocho palabras y son verdad, y las he defendido en dos ocasiones y las volvería a defender.

Aquel hombre bajó siete peldaños con la luz a la espalda y una barandilla que llevaba veinte años esperando a que alguien se agarrara a ella.

Lo que no pone en las treinta y ocho palabras es que bajó aquella escalera dos horas después de que un hombre de treinta y seis años le dijera en aquella bodega cómo se llamaba.

Y no lo pone porque un informe de peritación establece la causa de un siniestro y no establece por qué le tembló el pulso a nadie.

Eso lo escribí el 5 de diciembre y me costó tres días.

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3. BENEFICIARIO. Designación nominativa vigente desde 14/03/2002 a favor de doña Milagros Sanz Pardo, con DNI y domicilio que constan en el expediente. Verificada personalmente por el perito actuante en visita de 22/10/2026. Vínculo declarado: familiar del asegurado.

Familiar del asegurado.

Eso es lo que pone y eso es verdad. Milagros Sanz Pardo es prima segunda de Sebastián Larrea Bosque, sexto grado de consanguinidad, y consta en el registro civil de Beteta y en el de Villafranca del Cierzo, y cualquiera lo puede comprobar en una tarde.

No pone otra cosa porque no hace falta que ponga otra cosa.

Un beneficiario se identifica, no se explica.

Yo he tenido delante en veinte años a beneficiarios que eran amantes, a beneficiarios que eran hijos que no constaban y a un beneficiario que era el vecino que le sacaba la basura a un hombre durante nueve años.

Y en los cuatro mil informes he escrito lo mismo: el nombre, el documento y el vínculo declarado.

Nadie de aquella compañía me ha preguntado nunca por qué.

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4. INVESTIGACIÓN DE FRAUDE. Se practicaron las diligencias ordinarias: examen documental del asegurado (1999-2026), verificación de movimientos, inspección del inmueble y entrevista con la beneficiaria.

Resultado: negativo.

No se aprecian indicios de fraude ni de simulación. La antigüedad de la póliza (21 años), la regularidad de las primas y la ausencia de modificaciones recientes en las condiciones excluyen cualquier hipótesis de contratación fraudulenta.

Se renuncia expresamente al complemento por detección de fraude previsto en el artículo 12 del contrato de encomienda.

Aquello último no lo escribe nadie.

El complemento son el ocho por ciento del capital ahorrado y lo cobra el perito que destapa algo, y yo lo he cobrado once veces en veinte años, y las once estaban bien cobradas.

En aquel expediente había un hombre que pagó ciento quince mil doscientos cincuenta y siete euros con setenta y cinco céntimos en trescientas veinticinco transferencias durante veintisiete años y que en su vida le mintió a esta compañía en una coma.

Requena me llamó el 28 de diciembre y me dijo que la renuncia era una tontería y que quedaba fatal en el sistema.

Le dije que la dejara.

—¿Y por qué?

—Porque no lo hubo, Requena.

—Ya. Pero es que no se renuncia a lo que no hay. Se deja en blanco.

—Pues yo quiero que conste.

Y consta.

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5. DISPONIBILIDAD DEL PERITO ACTUANTE.

Y aquí es donde este informe deja de ser un informe.

En ese apartado se pone la fecha desde la que uno está libre para el siguiente expediente. Se pone «disponible a partir de» y una fecha, y se manda, y al día siguiente te cae otra cosa.

Yo llevaba desde el 3 de septiembre en la provincia de Teruel. Los treinta y un tejados de la pedregada estaban cerrados desde el 20 de noviembre. Tenía un piso en Zaragoza con el buzón lleno y una vida que no echaba de menos, y la compañía me estaba esperando desde hacía un mes.

Y tenía cuarenta años.

Los cumplí el 11 de diciembre de 2026, en la habitación tres del hostal Los Arcos de Villafranca del Cierzo, y no se lo dije a nadie, y me enteré yo a las once de la mañana mirando la fecha de un albarán.

Un hombre de cuarenta años que se ha pasado veintisiete creyendo que mató a su mejor amigo con una frase, y que en septiembre entró en un pueblo a tasar una escalera y en noviembre descubrió que no.

Yo no sabía qué hacer con eso. Sigo sin saberlo del todo.

Lo único que tenía claro, sentado en aquella cama el 23 de diciembre con el portátil en las rodillas, era una cosa muy pequeña y muy tonta, y es que el martes siguiente había sesión.

Escribí:

El perito actuante permanece en la zona. Los martes, no.

Requena me llamó otra vez el 30 de diciembre.

—Táboas.

—Dime.

—¿Qué es esto de los martes?

—Que los martes no.

Hubo cuatro segundos de silencio y de fondo se oyó la impresora que llevo oyendo de fondo toda mi vida laboral.

—Vale —dijo Requena.

Y colgó.

Llevo desde entonces sin trabajar un martes.

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Al informe le adjunté un documento más, en el apartado de anexos, con la etiqueta que se usa para las cosas que no son prueba de nada y que hay que meter igual.

ANEXO IV. Documentación aportada para contexto.

Es una fotocopia. Me la dio la secretaria y me la dio sin preguntarme para qué.

Y antes de ponerla, cuatro cosas más, que no van en ningún informe y que van aquí porque este no es un informe.

Rufino Cañas Bergua fue juzgado en la Audiencia Provincial de Teruel en abril de 2028 y condenado a catorce años.

Yo declaré la mañana del segundo día y estuve en el estrado dos horas y veinte minutos.

De aquella mañana me acuerdo de tres cosas y ninguna es lo que yo dije.

La primera es que aquel hombre llevaba una chaqueta que le venía grande y que no era suya, porque en año y medio de prisión provisional los hombres de setenta años pierden nueve o diez kilos, y que se la había abrochado él, y que a mí, desde el estrado, aquello me pareció durante un segundo entero una cosa por la que había que sentir lástima.

La segunda es que no miró a Rosario Ferrer.

Ella declaró antes que yo, veinte minutos, sin adornar nada, con el bolso en las rodillas, y contestó a la defensa once preguntas y a las once contestó entero y no contestó nada, y cuando bajó del estrado pasó a metro y medio de él.

Y aquel hombre miró la mesa.

La tercera es la que me llevo.

Maribel Ojeda declaró a las once y cuarto y tardó cuarenta minutos, porque a Maribel Ojeda se le pregunta una cosa y contesta cuatro, y porque la presidenta del tribunal, que era una mujer de unos cincuenta años, la dejó hacer, y a mi juicio la dejó hacer a conciencia.

Y al entrar en la sala, Rufino Cañas la miró.

Fue el único de los ocho testigos al que miró, y le dijo, en voz normal y desde su sitio:

—Buenos días, Maribel.

Y Maribel Ojeda, setenta y cinco años, con el abrigo bueno y el bolso colgado del brazo, se paró en mitad de la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Teruel, se giró hacia él, y no le contestó.

No le dijo nada. No le hizo un gesto. No le puso mala cara.

Se quedó mirándolo cuatro segundos, se dio la vuelta y se sentó en el estrado.

Y yo llevo desde entonces pensando que aquella mujer, que se pasó veintisiete años sin poder decir una cosa porque decirla el tercer día era confesar que se la había callado dos, aprendió por fin, a los setenta y cinco años, en una sala de Teruel, lo que se hace con lo que uno no piensa decir.

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Vanesa Puértolas declaró el primer día y salió de allí con una cosa encima que le duró meses.

Fue la defensa. Le preguntó, con toda la corrección del mundo y con todo el derecho del mundo, si era consciente de que el 9 de septiembre de 2026 había leído en antena, ante dos millones cien mil oyentes, el contenido de un acta interna de una asociación privada de la que ella era secretaria, sin autorización de la presidencia ni de los socios.

Y ella dijo que sí.

Y la defensa no preguntó nada más, porque no hacía falta, y se sentó.

Me lo contó aquella noche en el pasillo del hotel de Teruel, sentados los dos en el suelo con la espalda contra la pared, que es donde se cuentan estas cosas.

—Es que tiene razón —dijo—. Yo leí ese acta. Y el 29 de septiembre, en la calle Mayor, delante de veinte personas, leí otra. Y a ese hombre lo tenía yo a nueve metros en el bar del frontón oyendo el altavoz de Chusé.

—Vane.

—Yo le enseñé dónde estaba todo.

Le dije lo que se dice, que es que ella no puso una zapatilla en ninguna rebotica y que ella no arrastró a nadie cuatro metros y medio por una hierba mojada.

Y me contestó lo que me tenía que contestar.

—Ya. Y usted no metió a nadie en ninguna furgoneta.

Nos quedamos los dos sentados en aquel suelo un rato bastante largo.

Y ahí, en el pasillo de un hotel de Teruel, en abril de 2028, se acabó de entender este asunto entero, y lo entendimos a la vez y sin decirlo, que es como se entiende todo en esta historia.

En Villafranca del Cierzo no hay nadie que hiciera nada. Hay once o doce personas que dijeron una cosa, o que no la dijeron, o que la dijeron tarde, o que la dijeron en voz alta delante de quien no debía.

Y con eso se hizo todo.

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Vanesa Puértolas cerró Crímenes y Croquetas en el episodio 240, en junio de 2027, con dos millones y medio de oyentes y sin haber contado nunca la mitad de lo que sabía.

Ahora hace un programa en la radio comarcal, los jueves, de once a una, que se llama Aquí no pasa nada y en el que la gente llama para hablar de sus cosas.

Lo escucho. Las trescientas once camisetas siguen en una cuenta y las va a seguir teniendo.

Maribel Ojeda murió en enero de 2029, con setenta y seis años, en su casa de la travesía. En el funeral no cabía la gente. Yo fui. Andrés Sanz llevó el bizcocho al hogar del jubilado y estuvo repartiéndolo hora y media y no lo probó.

Y el sargento Íñigo Bericat pidió el traslado en 2027 y no se lo dieron, y volvió a pedirlo en 2028 y no lo pidió más.

De Rosario Ferrer Bonet y de Andrés Sanz no voy a escribir nada, porque no es mío.

Diré solamente que ella sigue presidiendo, que él sigue llevando el bizcocho y que en Villafranca del Cierzo, a día de hoy, no lo sabe nadie.

Y que hay dos mujeres de setenta y tantos años, una en la calle del Horno y otra en el término de Beteta, que se llaman todos los domingos por la tarde a las siete, y que llevan así desde el 20 de noviembre de 2026, y que hablan de la parra, del horno que tira por la izquierda y de un hombre al que las dos llaman «el chico».

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Lo del anexo lo hice el 22 de diciembre por la noche y no sé muy bien por qué.

Un informe de peritación de vida no lleva anexos de contexto. Un informe de peritación de vida lleva el atestado, el forense, la póliza, los extractos y las fotografías, y todo lo demás sobra.

Yo llevaba cuatro meses metiendo en aquel expediente cosas que no eran del expediente. Una minuta de una gestoría de Teruel de 2003. Cuatro fotografías de una manta doblada. Un albarán de vino del 15 de agosto de 1999.

Aquello era la última.

Le pedí a Vanesa Puértolas una copia del acta de aquella tarde y me la dio al día siguiente, fotocopiada en el estanco, sin preguntarme para qué la quería.

Y la metí en el expediente V-2026/4471 de Mutua Peninsular de Seguros y Reaseguros, que se cerró el 8 de enero de 2027 con abono del capital y del complemento por accidente a doña Milagros Sanz Pardo, y que está archivado, y que va a estar archivado quince años, y que no va a abrir nadie.

Está ahí. Consta.

Es lo único que sé hacer.

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ACTA Nº 163

Club de Lectura y Actualidad Los Martes — Centro Cívico de Villafranca del Cierzo, sala 2

Martes, 22 de diciembre de 2026, 19:00 h

ASISTEN: Ferrer, R. (presidencia) · Ojeda, M. · Sanz, A. · Puértolas, V. (secretaría) · Táboas, G. · Bericat, Í. · Sanz Pardo, M. (invitada)

AUSENCIAS: Cañas, R.

1. Lectura y aprobación del acta anterior. Se aprueba. La Sra. Ojeda hace constar que en el acta 162 su apellido figura con jota y que se lleva escribiendo con jota desde 2023.

2. Expediente de lindes (1994). Se acuerda solicitar copia del deslinde al ayuntamiento. Punto pendiente desde la sesión 159.

3. Solicitudes de ingreso. Se resuelven las tres presentadas en noviembre. Se admite a una. Se acuerda contestar por escrito a las dos restantes.

4. Calendario. Se acuerda que el 29 de diciembre no habrá sesión por las fiestas. Se hace constar que una sesión que no se celebra no se numera.

5. Objeto social. Se da cuenta de que, tras cinco semanas de trabajo, la secretaría no ha localizado en la comarca del Jiloca ningún caso sin resolver desde 1975.

Se acuerda ampliar el ámbito de búsqueda a la comarca del Alto Jiloca.

La Sra. Ojeda propone que se escriba a los ayuntamientos limítrofes preguntando si tienen alguno.

Se acuerda escribir a los ayuntamientos limítrofes preguntando si tienen alguno.

6. Ruegos y preguntas. La presidencia agradece a la Sra. Sanz Pardo su asistencia y le indica que puede venir los martes que quiera. La Sra. Sanz Pardo dice que vive a doscientos kilómetros. La presidencia dice que ya lo sabe.

Se acuerda felicitar las fiestas a la Sra. Landa, de Monreal del Campo.

Bizcocho: A.

Se levanta la sesión a las 20:24. Aquí no se olvida a nadie.

Que conste en acta.

La secretaria,

V. Puértolas