Parte 1. El antiguo videoclub del barrio #7
Esta película no solo es el deslumbrante debut de dos grandes actores de Hollywood como son Matt Damon y Ben Affleck, sino que cuenta con la actuación impecable del famoso Robin Williams.
Not your fault .
No es culpa tuya. Es la famosa frase de Robin Williams en el papel del psicólogo que se acerca con delicadeza al corazón de Will Hunting, hasta entonces retraído del mundo por sus heridas, con el objetivo de ayudarlo a avanzar hacia una vida más auténtica.
Me recuerda al señor Don. Ahora me doy cuenta de que quizá por eso nos hizo ver la película, para animar a unos chavales agobiados con los estudios, para animarnos y recordarnos que no era culpa nuestra.
Recuerdo que se fue del videoclub sin decir nada, dejándonos solos con la película puesta.
Ahora tengo que encontrarlo. Os recuerdo que Videoclub Don Quijote es un canal dedicado al señor Don y la aventura de encontrarlo.
Hasta aquí con El indomable Will Hunting . ¡Hasta luego!
11
Saludos de un viejo amigo
Había superado los quinientos suscriptores y tenía entendido que podía solicitar publicidad a partir de los mil…
¿Qué estaba pasando? Me sentía como si levitara por el número de suscriptores, que se había disparado en tan pocos días.
No estaba nada mal leer comentarios de gente esperando el próximo vídeo y elogiando mi apariencia y mi tono de voz.
¿A qué se debía todo eso? Busqué si había por ahí alguna clase de contenido relacionado con don Quijote, pero solo encontré un programa de variedades en el que dos comediantes visitaban una tienda japonesa que se llamaba igual, y tampoco había nada relacionado con los videoclubs.
La gente comentaba compartiendo recuerdos propios de los videoclubs.
Siempre quise tener esa maquinita de rebobinar cintas con forma de coche deportivo.
En el mío costaban 10 000 wones cinco estrenos y el resto 7000.
El nuestro tenía siete estrenos por 10 000 wones.
¿En qué año? Yo hablo de 2002, cuando el Mundial.
Ah, yo me refiero al Mundial de 2006. Casi por el final.
Poder verlo todo en Netflix es la verdadera felicidad.
Netflix se puede entender como el videoclub de nuestros días.
De hecho, empezó siendo un videoclub.
¿Qué?
Sí. Era una cadena de videoclubs en Estados Unidos que luego se volvió plataforma.
¿El videoclub Don Quijote no era una cadena? Creo que también lo vi en mi barrio.
No, no. Al parecer solo estaba en el barrio de Daejeon. El dueño se parecía a don Quijote, por eso el nombre.
El señor Don, jajaja. Estaba fatal.
Me pasé un buen rato respondiendo comentarios.
En el videoclub Don Quijote teníamos el aparato de rebobinar con forma de coche, y en 2003 se alquilaban cinco películas por diez mil wones.
Netflix es un dinosaurio que domina el mercado OTT y ahora los videoclubs están extintos, son fósiles.
Mis suscriptores y yo rememoramos el pasado como arqueólogos y convertimos el canal en un videoclub de la época.
Estaba a medio camino de redactar una respuesta cuando un nuevo comentario captó mi atención.
Me alegra ver ese letrero. Y me alegra verte, Sol. Echo de menos mi ciudad, el barrio, el videoclub y al señor Don…
Si conocía mi nombre real tenía que ser porque se trataba de un viejo Amigo. Me fijé en el nombre de usuario: DJ Hwang. Solo conocía un apellido Hwang en aquella época, y por las iniciales quedaba claro que era él.
Dae-jun, el chico de mi edad. Dae-jun Hwang era un chaval desaliñado que vivía en Mokcheok-gil. Habíamos hablado por última vez hacía bastante tiempo, en el Club de La Mancha que Han-bin había creado en Cyworld. ¿Cómo se había enterado de esto?
Le devolví el saludo por Gmail y respondió tarde por la noc he con un mensaje en el que podía sentir el típico tono monótono de su voz, pero que me inspiró confianza:
Siempre me has parecido increíble, Sol.
Cuando trabajabas en la tele, y ahora que lo haces en YouTube.
Gracias a ti estoy recordando aquellos días. No paro de ver tus vídeos.
Tengo un restaurante en Busan, estoy casado y tengo una hija, y vamos tirando. Ah, fue Han-bin quien me lo contó. Me pidió que promocionara el canal y que lo compartiera con mis amigos de Daejeon. Serás una youtuber muy popular.
Sigue compartiendo todos esos recuerdos.
Te avisaré si me entero de algo del señor Don. Tú avísame si vienes por Busan.
Dae-jun (010-45xx-xxxx)
Me conmovió saber que el aumento de suscriptores de los últimos tres días había sido gracias a Han-bin y Dae-jun.
Me sorprendía además que Dae-jun tuviera un negocio en Busan y no aquí, y que con solo treinta años ya estuviera casado y tuviera una hija.
Era como si te enteraras de que tu primo el gamberro se ha enderezado y ha formado una familia.
Cuando me mudé de Seúl a Daejeon, cursaba tercero de primaria y conocí a Dae-jun en el colegio.
Me senté al lado de aquel chico en mi nuevo pupitre al final de la clase.
Él siempre me daba conversación, quizá porque se sentía solo, y un día me invitó al restaurante de tteokbokki del centro comercial subterráneo.
Los otros niños me miraban mal por juntarme con él, y a veces lo acosaban o se reían, cosa que a él no parecía importarle, porque se lo tomaba a broma.
Con el cambio de curso y de clase hice nuevos amigos y me distancié un poco de Dae-jun.
Si nos cruzábamos por la calle, f ingía que no lo conocía.
Mis amigos me habían contado que vivía con su abuela en un estudio en Mokcheok-gil y que eran tan pobres que comían ratas.
No me atreví a confesar que me había invitado una vez a tteokbokki.
Cuando pasamos al instituto, dejamos de vernos, hasta que un día me lo encontré en el videoclub Don Quijote. Allí estaba, comiendo una caja de bollitos Oh Yes con el señor Don, y me saludó muy animado cuando entré.
Debido a la insistencia del señor Don preguntando si éramos amigos, amigos del alma o si íbamos a la misma clase, ya no pude fingir que no lo conocía. Le dije que éramos solo amigos. Desde entonces, siempre que pasaba por el videoclub, allí estaba él, comiendo con el señor Don.
Allí me contó que le estaba costando adaptarse al instituto y que se había planteado cambiar de colegio.
No me enteré hasta mucho después de que estaba siendo víctima de acoso escolar.
Chateando en el Club de La Mancha de Cyworld confesó que el videoclub era el único consuelo que tenía en medio de tanto sufrimiento, una confesión que me conmovió profundamente.
Mi motivación se había disparado gracias al aumento de seguidores y el reencuentro con viejos amigos.
Seguía decidida a publicar reseñas un día y el otro dedicarlo a hablar de don Quijote, ya que la reacción al vídeo anterior había sido buena.
¡Más de cuarenta comentarios! Hoy tocaba hablar de una novela que te remueve por dentro.
Nueve años de vida es una obra conmovedora que todos en el club habíamos leído con lágrimas en los ojos por recomendación del señor Don.
Coloqué el libro sobre la mesa y grabé un plano de cerca.
Al pasar la página, esta casi se deshizo, lo cual demostraba que había sido una novela muy alquilada en s u tiempo.
Pasé las páginas del libro mientras grababa, y fue como si rebobinase quince años en el tiempo.
Luego coloqué el móvil en el trípode y lo dejé grabando.
Me aclaré la garganta y sustituí la claqueta por un aplauso.
Hora de hablar. Sonó un golpetazo en la puerta.
Mierda. ¿Han-bin? ¿Sin avisar? ¿Justo a punto de empezar?
Espera. ¿Por qué no aprovechar para que aparezca en el vídeo, a ver si le da por colaborar?
Sí. Queridos suscriptores. Por fin tenemos aquí a otro miembro y fan del videoclub Don Quijote.
¡Han-bin Jang, miembro exclusivo del Club de La Mancha!
Terminé de grabar y me volví hacia Han-bin.
Pero no era Han-bin.
Era Seong-min; Seong-min Ahn, el mismísimo propietario del edificio que estaba metiendo presión para desalojar el semisótano; otro miembro del club, aunque él jamás accedería a salir en un vídeo y, de hecho, podría ponerle fin en ese preciso instante.
Y también era mi primer amor.
12
Vive la vida
Al igual que la pequeña Sara tenía a su joven caballero, Anne tenía a Gilbert y Amy tenía a Laurie, yo tenía a Seong-min.
Cuando se unió al club parecía un estudiante modelo, tan responsable y aplicado, siempre ocupado con el último curso de bachillerato.
Pero le encantaba leer y ver películas, por eso preguntó amablemente si podía unirse.
El señor Don no escatimaba en halagos hacia él, ya no solo por buen estudiante, sino por ser un muchacho muy versado, lo cual fue un poco decepcionante para mí, que siempre había sido la favorita.
Recuerdo aquel día en el que me tocaba hablar de mi libro favorito: El Principito .
Yo expuse que el principito era en realidad el mismísimo Saint-Exupéry, que el aviador caído en el desierto representaba a los adultos hastiados de sus vidas y que el autor, en el papel del principito, expresaba todo lo que quería comunicar a los adultos de hoy en día.
Al señor Don le pareció una idea plausible. Dae-jun, Han-bin y Se-rom también quedaron impresionados, porque insistieron en que era un as. Luego le tocó a Seong-min exponer su opinión:
–A mí me da la impresión de que el principito era Saint-Exupéry de pequeño, y el aviador era él mismo de adulto.
Lo dijo con tanta naturalidad que me quedé atónita.
El señor Don le preguntó por qué, y él razonó con calma que Saint-Exupéry fue piloto en la realidad, que también se estrelló y pasó varios días en el desierto al borde de la muerte, por lo que escribió El Principito basándose en su propia experiencia.
–¿No sería demasiado obvio que el piloto de la historia sea el propio autor solo porque a él le haya pasado algo así? Creo que es más acertado pensar que el piloto simboliza a los adultos que se enfrentan a las dificultades de la vida –repliqué.