CANTO VI #3
Se inclinó otra vez ante el padre, esta vez sin esperar respuesta. Salió del campamento. Volvió a Argos sin demorarse más. Cinco jornadas de regreso a caballo. Cuando llegó a Argos, encontró a sus seis aliados ya casi listos para la marcha sobre Tebas.
Y mientras Polinices cabalgaba de vuelta hacia Argos, Edipo, en Colono, sintió que su tiempo se cerraba.
VI
Murió tres días después.
Lo hizo a media tarde, sin previo aviso.
Estaba sentado junto a la piedra central del bosque sagrado —Teseo le había concedido permiso especial para entrar, dado que era allí donde el oráculo le había anunciado el final—.
Antígona estaba con él. Teseo había venido también, por la mañana, según habían acordado.
De pronto Edipo levantó la cara. Pareció oír algo que los otros dos no oyeron. Dijo, en voz clara:
—Es ahora.
Se levantó. Cosa rara para un ciego de sesenta años: se levantó sin ayuda, caminó sin bastón, fue hacia un lugar concreto del bosque que solo él parecía ver. Antígona intentó seguirlo. Edipo le hizo gesto de que se quedara.
—Antígona. Tú aquí. Teseo, ven solo conmigo.
Teseo le acompañó. Caminaron juntos hacia el interior del bosque. Antígona los vio desaparecer entre los árboles.
Lo que pasó dentro del bosque no lo presenció nadie más que Teseo.
Las versiones que circularon después coincidían en lo esencial: Edipo se detuvo en un claro pequeño, miró al cielo —es decir, dirigió la cara hacia arriba—, dijo unas palabras que Teseo no comprendió completamente, y simplemente desapareció.
No hubo cuerpo. No hubo tumba que enterrar.
Las Erinias del bosque, o los dioses del Hades que las habitaban, lo recibieron sin más trámite.
Teseo se quedó solo en el claro con la sensación de haber presenciado algo que no debía contar a nadie.
Cumpliría la promesa: no diría a nadie, en el resto de su vida, dónde había sido la desaparición.
Volvió al borde del bosque. Antígona lo esperaba. Vio venir solo a Teseo.
—¿Y mi padre?
—Ya no está, Antígona. Los dioses se lo han llevado. No hay cuerpo. No hay tumba. Es como pidió.
Antígona no lloró. Llevaba veinte años acompañando a un hombre que estaba en proceso lento de morir. La muerte final llegó como un cierre lógico. No fue sorpresa.
—Teseo. ¿Y yo?
—Tú vuelves a Tebas, Antígona. Ya no hay razón para que sigas en el camino. Yo te facilito el transporte. Llegarás a casa de tu tío Creonte dentro de dos semanas. Estarás bien.
Antígona asintió. Era cosa razonable. Tenía treinta y cuatro años. Llevaba más de la mitad de su vida fuera de Tebas. Era hora de volver.
Salió de Colono al cabo de unos días, con escolta ateniense, en dirección a Tebas. Iba a llegar a la ciudad casi al mismo tiempo que las tropas argivas dirigidas por su hermano Polinices y los seis aliados.
Y de la guerra que se preparaba, y del cumplimiento exacto de la maldición que Edipo había pronunciado en Colono, trata la Parte II.
NOTAS DE RECONSTRUCCIÓN AL CANTO VI
§ I — La supervivencia. El hecho de que Edipo sobrevive a la ceguera y debe vivir el exilio procede de Sófocles Edipo rey 1369-1415 y Edipo en Colono 1-100.
La versión cíclica más antigua (Homero Odisea XI.
271-280) tiene a Edipo siguiendo como rey de Tebas tras la revelación.
Hemos seguido la versión sofoclea por decisión metodológica anunciada al inicio del volumen.
§ II — El exilio. La asunción del trono por Creonte como regente procede de Sófocles Edipo rey 1416-1523.
La petición de Edipo de llevarse a las dos hijas procede de Sófocles 1471-1514.
La ausencia de los hijos varones en la despedida procede de Sófocles Edipo en Colono 337-419: el motivo prepara estructuralmente la maldición posterior.
§ III — El bosque sagrado de Colono. El bosque sagrado de las Euménides en Colono como sitio del final de Edipo procede de Sófocles Edipo en Colono 1-50 y de Pausanias 1.
30.4. La localización geográfica (al noroeste de Atenas, en el demo de Colono Hípico, lugar de nacimiento de Sófocles) es histórica.
§ IV — Teseo y la promesa del secreto. El recibimiento de Teseo y la promesa de mantener secreta la tumba procede de Sófocles Edipo en Colono 551-667 y 1518-1555.
La bendición de la tierra ateniense por la tumba secreta de Edipo procede de Sófocles 92-93 y 1518-1534.
Es motivo central de la tragedia: explica retrospectivamente la protección divina especial que Atenas reclamaba.
§ V — La visita de Polinices y la maldición.
La visita de Polinices al padre en Colono pidiendo bendición y recibiendo maldición procede de Sófocles Edipo en Colono 1249-1446.
La promesa de Antígona de enterrar el cuerpo del hermano procede de Sófocles 1405-1413.
Es elemento estructural central: prepara la materia de la Antígona sofoclea que veremos en el Canto XI.
§ VI — La desaparición de Edipo. La desaparición misteriosa de Edipo en el bosque, presenciada solo por Teseo procede de Sófocles Edipo en Colono 1586-1666.
La tragedia subraya el carácter sobrenatural del cierre: «la manera de su muerte ningún mortal puede contar excepto Teseo».
La fórmula «los dioses se lo llevaron» es coherente con la lectura tradicional.