El Cazador (Vrix nº 3) 1. Capítulo Uno
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El Cazador (Vrix nº 3)

El Cazador (Vrix nº 3)

Por Tiffany Roberts

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1. Capítulo Uno

CAPÍTULO UNO

El rugido de la cascada ahogaba los gritos de Lacey mientras se sujetaba el bajo vientre.

Cerró los dedos, deseando poder hundirlos en su carne como garras y arrancarse las entrañas para poner fin a su agonía.

El dolor era implacable, agudo y brutal, como una hoja al rojo vivo que se clavara y retorciera una y otra vez.

De pie y encorvada, con el agua hasta la cintura, Lacey inspiró temblorosamente una y otra vez, intentando respirar pese al dolor, intentando calmarse.

—Estoy bien… —susurró—. Estoy bien.

Como si quisiera desmentir aquellas palabras, otra convulsión insoportable se apoderó de ella. Un sollozo desgarró la garganta de Lacey. Extendió una mano y la estampó contra la roca cercana.

«Desde luego, no estoy jodidamente bien».

Si algo podía haberla calmado, era aquel lugar: aquel rincón privado del paraíso, oculto tras la cascada, donde las aguas de las termas del templo situadas más arriba desembocaban en una cálida piscina.

Una vegetación de vivos colores se aferraba al acantilado cercano, salpicada de flores brillantes.

Era precioso y debería haber sido un lugar sereno y relajante.

En cambio, solo parecía una burla de su dolor.

Volviéndose hacia la roca, Lacey salió de la piscina con esfuerzo.

El agua chorreaba de la falda de su corto vestido marrón hecho de retales.

Ignoró cómo la roca se le clavaba en las palmas de las manos y las rodillas mientras gateaba hacia sus pertenencias.

Su bolsa y su lanza, las dos cosas que le habían inculcado que jamás debía dejar atrás.

El arma estaba junto a la bolsa, pero Lacey ni siquiera se molestó en cogerla.

A esas alturas, si una bestia se cruzaba con ella, atraída por el olor de la sangre, dudaba de que tuviera siquiera voluntad para defenderse.

Se tumbó de lado sobre la piedra plana y áspera y arrastró la bolsa bajo la cabeza. Apretó los puños contra la pelvis, encogió las piernas y lloró.

Este era el final. Después de todas las dificultades, todas las pruebas, todas las derrotas devastadoras y las victorias conseguidas a duras penas, así era como terminaba todo.

Lacey iba a morir allí, sola y sufriendo, desangrándose lentamente hasta morir.