Capítulo 49
Ya era la tercera copa de vino que Emma se servía.
Alex estaba sentado frente a ella a la mesa de la cocina.
Un mueble reconvertido en escritorio, puesto que, de todos modos, por lo general se sentaba y comía allí sola.
Por abarrotada que estuviera siempre, últimamente se había planteado en serio comprar una aún más grande para poder desplegar encima todavía más trabajo.
Colocar la impresora láser debajo de la mesa, algo que había hecho unas semanas atrás, no le había proporcionado el alivio que esperaba.
Una pila de expedientes había ocupado enseguida su antiguo lugar.
Gracias a la nueva conocida de Emma, Susanne Sandjohann, las montañas de expedientes se habían multiplicado por cinco.
Durante los últimos días, le había enviado aún más documentos, de los que Emma y Alex apenas habían conseguido revisar la mitad.
Llevaban tres tardes seguidas sentados allí, en casa de ella, abriéndose paso a través de informes, sentencias y actas, en su mayoría censurados.
—Ni Nora Merschbrock ni Johanna Pähler admitieron haber dado instrucciones al abogado —dijo Emma, pensativa.
—Lo cual no significa que las creamos —dijo Alex.
—No las creemos. En eso estamos de acuerdo. ¿Verdad?
—Totalmente.
—¿Y qué más piensas? —Emma dio un sorbo al vino, que debería haber dejado respirar un poco más.
Hizo una mueca fugaz, volvió a dejar la copa en el pequeño hueco libre y cogió otro expediente.
La mayoría contenía denuncias de abusos que, en parte, ya habían investigado.
Aún quedaba pendiente una gran proporción, aunque se habían repartido el trabajo entre ellos, Möller y Klose, que tampoco habían logrado aportar hasta el momento ningún resultado digno de mención.
—Sencillamente, no me imagino a los Merschbrock y los Pähler encubriendo a un presunto asesino de mujeres —señaló Emma cuando Alex siguió sin responder.
—Quizá la culpa les impida verlo así. Creen que son responsables de sus actos. Aunque lo consideren capaz de algo semejante, puede que sencillamente no crean que deba responder por ello.
—Pero nosotros sí. Quiero decir que creemos... Ya sabes a qué me refiero. ¿Verdad? Perdona. Estoy cansada. Y además está el vino...
—Ambas cosas son razones perfectamente válidas —dijo Alex—. Y sí, los dos tenemos nuestras sospechas. Aunque no sé cómo podría haber conseguido entrar en los pisos de las víctimas sin que nadie lo viera. Además, no me parece la clase de persona que aborda a mujeres en un zoo.
—¿Así que lo has descartado?
—Sí, en cierto modo. ¿Tú no?
—Me inclino a hacerlo, pero no estoy segura. ¿Qué piensa Hanna?
—No lo sabré hasta más tarde, si hablamos de ello.
Emma dio otro sorbo, que ahora le resultó mucho más agradable que el primero. El sabor aún no se había desplegado del todo —suponiendo que pudiera esperarse algo así de un vino de Lidl de cuatro euros—, pero ya estaba bastante bueno.
—Hablando de eso... —dijo Alex mientras colocaba delante de Emma una hoja impresa del expediente que tenía abierto sobre el regazo.
—¿Qué es esto? —preguntó ella.
—Más detalles. Lee el segundo párrafo.
Emma lo hizo. —Una nota sobre una conversación fechada el 14 de septiembre de 2004 recoge que la señora Pähler recalcó que... nunca se perdonaría que él se convirtiera en alguien que hiciese daño a los demás.
—Aunque no asumió oficialmente su tutela —resumió Alex el resto del texto—, el conjunto de los documentos deja constancia, no obstante, de un estrecho vínculo y de reiteradas manifestaciones de culpa, sobre todo en relación con el abandono que sufrió entonces a manos de su familia de origen.
—¿No hemos encontrado nada parecido sobre los Merschbrock?
—Hasta ahora, no.
—Entonces fue Johanna Pähler quien nos echó encima al abogado.
—Eso supongo yo también.
—No lo admitirá. Claro que podemos preguntárselo de todos modos. Pero esto —Emma deslizó la hoja de vuelta hacia él— solo confirma nuestra suposición. Nada más.
—Por eso deberíamos buscar más indicios. Si volvemos a presentarnos en su casa solo con esto y nuestras sospechas, puede que el abogado vuelva a interponerse y entonces no conseguiremos sacarle nada más.
—Entonces supongo que nuestra sesión de lectura se alargará un poco más.