Capítulo 9 #4
—Eres todo brazos y piernas... —comentó divertida.
—¿Es una queja?
—Para nada —le acarició un muslo a Olivia y luego se lo pellizcó.
—¡Ahh, eso duele! Qué puta costumbre más horrible.
—Boca sucia.
—Solo estaba protestando —notó algo diferente en su novia—. ¿Va todo bien?
—Y bien, ¿qué hace esa diseñadora patética aquí en Miami?
—¿Patética? ¿En serio? —se rio.
—No cambies de tema, Wess.
—No estoy cambiando de tema. De verdad que no lo sé.
Refunfuñó.
—Qué curioso... tú, Emily Reed, te sentaste al lado de tu ex durante todo el rodaje, pero te estresas porque ha aparecido mi ex.
—Ah, ¿ahora es tu ex? Dijiste que no habíais tenido una relación.
—Es una forma de hablar...
—Una forma de hablar. Claro. Que conste que no hay nada entre David y yo.
—Pues lo mismo te digo sobre Jane.
—Pasó algo extraño...
—¿A qué te refieres, Emm?
—Me miró de forma extraña y me habló igual. Dijo algo de que el calor de Florida era irresistible. Parecía que se refería a ti, como insinuándolo, ¿sabes...?
—Venga ya. Con esa cara de hetero que tienes, ni se le pasaría por la cabeza.
—¿Cara de hetero? —se giró para mirarla.
—No me mires así.
—Estamos desnudas en esta bañera. ¿Te parezco muy hetero, Olivia?
—Tranquila, rubia enfadada. Solo estoy bromeando —le besó la nuca.
—Aún no me has visto enfadada.
—¿Es una amenaza?
—Por supuesto... puede... puede que sí —se rieron mientras los brazos de Olivia rodeaban el cuerpo de Emily.
Olivia pensó en mencionar la conversación que había tenido con Alma sobre la actuación, pero la paz de aquel momento era tan agradable y especial que decidió dejarlo para otra ocasión.
Se quedaron así durante mucho tiempo, hablando, coqueteando, riendo, y vuelta a coquetear.
No tenían ni idea de que, en ese mismo momento, una conspiración empezaba a gestarse durante una cena.
David y Jane se encontraron en el restaurante del hotel. Estuvieron charlando de trivialidades hasta que la diseñadora hizo una pregunta que David jamás habría esperado.
Después de dar un sorbo al vino, Jane dejó la copa sobre la mesa y, sin dudarlo, soltó la bomba.
—¿Cuánto tiempo lleva tu ex saliendo con mi ex?
—¿Qué? No entiendo la pregunta.
—Olivia y Emily.
David se rio con desdén.
—¿Quién te ha dicho algo tan absurdo, Jane? —Cogió la copa y bebió.
La mujer lo miró fijamente.
—Las vi, David.
David, que había estado riéndose, cambió de expresión de golpe. Ella continuó.
—Besándose —añadió Jane—. Y ahora mismo probablemente estén juntas en la habitación.
Russel se desabrochó otro botón de la camisa porque le faltaba el aire. Sabía que no tenía derecho a exigirle nada a su exnovia, pero que estuviera con una mujer era más de lo que sus celos enfermizos podían soportar.
Hizo ademán de levantarse, seguramente para ir a buscarlas, pero ella lo detuvo.
—No. Siéntate —David todavía intentó levantarse—. Si vas allí, solo conseguirás una cosa: obligarlas a salir del armario.
—Si lo que me has dicho es cierto, hay una cosa de la que estoy seguro. Ella nunca admitiría esto delante de su familia. Si... si algo está pasando entre ellas, es una aventura. Nada más.
—No subestimes el poder de seducción de Olivia Wess, querido... Si todavía quieres recuperar a tu rubia, siéntate, porque tenemos que hablar.
David se lo pensó mejor y se sentó, muy nervioso.
—No lo entiendo. Emy nunca mostró ningún interés en las mujeres...
Aquella información lo tenía desconcertado.
—Sí, querido. No sé si Reed tiene interés en las mujeres, pero estoy segura de que está muy interesada en una en particular.
—Nunca entendí cómo terminó nuestra relación. Volvió de México y, de repente, todo se había acabado.
—Espera. ¿Cuándo fue eso, Russel?
—Hace poco más de cuatro años.
—¿En qué ciudad estaba? —La expresión de la mujer se endureció por completo.
—No recuerdo exactamente... Playa del algo.
—Del Carmen...
—Eso es. ¿Por qué?
—Hace cuatro años me reencontré con Olivia, y estaba destrozada por una chica. ¿Sabes de dónde acababa de volver?
—Playa del Carmen... —David cayó en la cuenta—. Así que ya se conocían. No me lo puedo creer.
—Ahora entiendo la intensidad de lo que vi en la playa anoche. Esto no es algo reciente.
—Entonces, ¿lo más probable es que la mujer que amo me dejara porque le gustaba otra mujer? —La indignación de David era evidente.
—Nunca me importó que la gente coqueteara con Olivia, porque estaba completamente centrada en su carrera. Pero ahora noto que está involucrada, y atando cabos, lo entiendo mejor.
—Emily es ingenua. No se ha dado cuenta de que esa tal Wess solo quiere la novedad de conquistar a una heterosexual.
—¿Ingenua? Veo que conoces muy poco a tu ex, amigo —dijo con ironía—. Tú eres el que todavía no se ha dado cuenta de que están realmente involucradas, y de que eso es un gran problema para los dos.
—Yo sí conozco a Emily, y te garantizo que delante de Madelyn Reed negará esa relación hasta la muerte.
—Excelente. Entonces tenemos que conseguir que eso ocurra —Jane dio un sorbo a su vino—. Y rápido.
Él no podía aceptar esa relación. Ella solo quería destruirla.