CAPÍTULO 33 El camino que continuaba hacia la Calzada
BLOQUE 1
La relación estaba ordenada por destino próximo.
No por origen ni por propietario.
Tampoco por responsable.
Cada entrada indicaba el lugar donde debía dejarse la siguiente constancia.
Sebastián lo comprendió antes de terminar la primera página.
Era exactamente el tipo de documento que venían buscando.
No porque prometiera revelar dónde había terminado el códice.
Porque organizaba el movimiento.
Aparecían referencias a Calahorra y Logroño, además de otras localidades relacionadas con bienes que continuaban fuera.
Más abajo comenzaba un grupo occidental.
Inés Montalbán había encontrado la copia dentro de un fondo notarial secundario donde llevaba décadas descrita de manera imprecisa como relación de entregas diversas.
El encabezamiento completo apenas sobrevivía:
Relación de bienes que continúan fuera, puesta por orden de lugar donde deberá asentarse nueva noticia.
Mauro miró a Sebastián.
—Ahora sí está ordenada como necesitábamos.
—Sí.
Irene no empezó leyendo.
Examinó el papel.
Era una copia.
No parecía un documento de trabajo original y había sido escrito por una sola mano a partir de fuentes anteriores.
Eso obligaba a mantener cautela.
La fecha era posterior a varias de las obligaciones que resumía.
Sebastián comenzó por las primeras entradas.
Una decía:
Papeles de la casa de Villamediana — próxima noticia en Logroño.
Otra:
Libro de coro — aviso en Calahorra.
Más abajo:
Escrituras de depósito — Nájera.
La lista no afirmaba que esos bienes fueran a terminar en aquellos lugares.
Solo indicaba dónde debía quedar la siguiente noticia.
Eso coincidía con todo lo que habían aprendido.
Leer esas localidades como lugares de propiedad o escondites habría sido un error.
Eran puntos administrativos dentro de desplazamientos todavía abiertos.
Entonces apareció el volumen.
Libro grande de pergamino, procedente de San Millán según relaciones anteriores.
Sebastián dejó de mover el dedo.
Debajo decía:
última razón: Santo Domingo.
Mauro e Irene se acercaron.
La línea siguiente:
continúa por el camino.
Y en la columna destinada a la referencia figuraba:
Calzada.
Sebastián volvió a leer toda la entrada.
Necesitaba saber si Calzada designaba un lugar o el corredor por el que seguía.
Inés le mostró otros ejemplos de la misma columna.
En algunas entradas aparecían nombres completos como Calahorra o Logroño.
En otras se mencionaba Santo Domingo.
También aparecía la Calzada.
Mauro preguntó:
—¿Puede ser otra manera de decir Santo Domingo?
—Puede. Pero en esta entrada el contexto parece distinto.
El códice tenía:
última razón: Santo Domingo
y después:
continúa por el camino — Calzada
Eso separaba claramente el punto ya alcanzado de la vía por la que continuaba.
Santo Domingo era la última constancia conocida.
La Calzada era el corredor posterior.
Irene señaló:
—Entonces no está diciendo que el próximo destino sea Santo Domingo.
—No. Ya había llegado allí.
Mauro miró el mapa.
—Entonces siguió.
Sebastián asintió.
Eso era exactamente lo que necesitaban para cerrar aquella etapa.
No encontrar al siguiente responsable.
Tampoco localizar el códice.
Necesitaban demostrar que Nájera no había sido el final y que Santo Domingo tampoco lo era.
El libro continuaba.
La relación no daba todavía una nueva entrega ni un nombre.
Tampoco conservaba una fecha exacta para el siguiente cambio de responsabilidad.
Solo una dirección.
Pero esa dirección permitía abrir la siguiente investigación sin inventar nada.
Sebastián señaló otro caso.
Un libro distinto tenía:
última razón: Santo Domingo. Nueva noticia en Belorado.
La relación podía registrar un punto posterior cuando disponía de la información.
Con el códice no lo hacía.
Eso significaba que el siguiente lugar aún no estaba asentado en la copia o que esa parte de la información se había perdido.
Ambas posibilidades permanecían abiertas.
Irene encontró además un extracto independiente de la misma sección.
La redacción era más directa:
Libro de San Millán — sigue por la Calzada después de Santo Domingo.
Sebastián levantó la vista.
Aquello eliminaba la principal ambigüedad.
Mauro sonrió.
—¿Ahora sí?
—Ahora podemos afirmar la continuidad.
El códice había alcanzado Santo Domingo de la Calzada.
Después siguió por el corredor occidental.
No sabían hasta dónde.
Tampoco cuándo se produjo el siguiente relevo.
Pero el camino seguía.