El árbol de los sueños (Amber Farrell 6) Capítulo 59
80%

Capítulo 59

El Sistema de conferencias en Haven estaba en una habitación sin ventanas con una pantalla enorme en un lado y una mesa de reuniones enfrente.

Las dos cogimos unas sillas y nos sentamos, Bian marcó un número en un teclado enfrente de ella.

La pantalla se aclaró y nos mostró un lujoso apartamento con las luces de los rascacielos de Nueva York de fondo.

El tono que anunciaba la conexión todavía resonaba cuando apareció Skylur y se sentó.

Vestía un traje chaqueta. Le había visto con diferente ropa y siempre había pensado que tenía un aspecto corriente. Hasta que veías sus ojos. Hoy, con el traje, parecía un hombre muy poderoso que estaba muy enfadado.

—Bian me ha dicho lo básico —dijo directamente sin saludar—. Explícame, Amber.

—No hemos podido traer a Tullah. Hemos fracasado. Actuamos por las preocupaciones…

—Sí, lo sé. Puede ser difícil trasladar a Kaothos si esperamos mucho más, y tú tenías motivos justificados para pensar que Weaver podría rastrear dónde estaba Tullah, dado el tiempo.

—Y no confiábamos completamente en los Adeptos de la Liga del Norte.

Captó mi ligera vacilación.

—¿Estaba eso justificado?

Extendí las manos.

—El aquelarre en sí… no lo sé. Tenemos a un miembro del aquelarre aquí, y Bian y yo creemos que nos está diciendo la verdad cuando afirma que su intención no era traicionarnos.

—Está diciendo la verdad, tal y como ella la conoce —añadió Bian.

—¿Qué dice la Hécate de Nueva York? —pregunté—. Si lo he entendido, tiene el mismo rango.

—Exacto —dijo Skylur—. No he hablado con ella en persona. En una conversación telefónica, dijo que no sabía nada sobre ninguna traición intencionada. Aunque también dijo que Kaothos es tan importante que la Hécate Gwendolyn Enkeliekki cometería cualquier acto para garantizar su protección.

Bian resopló.

—Proteger a Kaothos de las personas que ella considera que son una amenaza.

—Sí, ese es el problema, ¿verdad? —suspiró Skylur—. ¿No sería más sencillo si el dragón se quedara con Diana?

Sería más sencillo para algunas personas y no para otras. Me guardé eso para mí.

—¿Alguna reacción por parte del Imperio? —preguntó Bian.

—No, no mostrarían sus cartas tan pronto, independientemente de la deducción a la que hayan llegado después de lo que ha ocurrido.

—Skylur parecía pensativo—. Puede que incluso pensaran que les estábamos tendiendo una trampa para atraer a Matlal.

Y el propio Matlal… No podemos estar más alerta, pero tendré que acelerar el proyecto de enviar tropas de Ops 4-10 a cada Casa para asegurarnos que tenemos suficiente fuerza para defendernos.

Esas tropas no deberían saber que Diana y Kaothos estaban en la mazmorra.

Señalaría a Bian ese detalle sobre la seguridad, pero si sólo uno de ellos tenía alguna sospecha y, de alguna forma, se filtrase que habíamos engañado al Imperio, la frágil construcción que era la Asamblea se derrumbaría. Skylur estaba evaluando los riesgos.

—¿Qué piensas hacer, Amber? —preguntó Skylur.

Le expliqué nuestra conversación con Gabrielle, quien estaba ahora mismo en la mazmorra. Aunque de momento no estaba atada.

—Voy a pedirle que haga el hechizo de localización que el aquelarre había planeado hacer, dice que es más tranquilo y seguro.

Tendrá que encontrar la manera de trabajar con nuestros Adeptos.

Estoy segura de que no será tan bueno como el hechizo que la Hécate tenía intención de hacer, pero me conformaré con eso si cumple su función.

—Parece sugerir que la Hécate no te estaba traicionando —dijo Skylur—. Me refiero a que te ha dejado los medios para encontrar a Tullah de nuevo, con la ayuda de Gabrielle.

—O que lo tenía planeado desde el principio… —comenzó Bian, y Skylur la interrumpió.

—Hay demasiados cabos sueltos en eso, Bian.

Imaginemos que Amber tiene un par de lecturas sobre la dirección en la que está retenida Tullah para poder triangularla.

Imaginemos que es un sitio, porque los hechizos de los Adeptos son mejores en defensas y trampas que en ataques.

—Juntó las manos—. ¿Cómo de amplia es la zona? ¿Qué haces entonces?

—Creo que será un área bastante grande —dije—. Creo que para obtener más precisión necesitaremos más poder del que Gabrielle puede gestionar. Así que voy a necesitar gente en el terreno, buscando. Mucha gente.

Estaba pensando en Ops 4-10.

Skylur lo sabía.

Lo pensó detenidamente antes de contestar.

—No voy a vaciar Haven inmediatamente. Utiliza los que puedas, mientras puedas. ¿Qué hay de los hombres lobo?

—Me pondré con ello en cuanto terminemos esta conversación. Pero recuerda, los licántropos también están en alerta.

—Porque la manada de Denver venció a la Confederación la última vez, y la Confederación necesita demostrar su fuerza a los suyos —dijo Skylur—. Lo entiendo.

—Ahora es parte de la Liga del Sur, más que la manada de Denver sola —dije.

—Sí, claro. Parece ser que quiere transferir su territorio a Nueva York. Está interesado en la escena política.

Skylur se concedió la más pequeñas de las sonrisas ante la improbabilidad de que un hombre lobo estuviera interesado en meterse en política.

Resoplé. Félix y Cameron habían aceptado mi consejo.

Skylur miró a la táblet que había en el asiento a su lado. Sin duda, era un aviso para su próxima reunión.

—Autorizo a Bian para que te proporcione todo lo que necesites para esto, Amber; con excepción de más Athanate. Mis reglas sobre otros Athanate de visita en Colorado siguen en pie. Y sólo hemos hablado sobre encontrar a Tullah, no sobre su rescate. Llámame cuando tengas un plan.

—Gracias —dije—. Quizá también podrías mantener a Diakon Flavia alejada de nosotros durante un tiempo. Eso sería de gran ayuda.

—El proyecto de impregnación. —Skylur se rascó la barbilla—. Mi Diakon no sabe la verdadera razón por la que Colorado es una zona de exclusión, y no se lo voy a decir. Nadie fuera de vuestras Casas sabe nada sobre Diana y Kaothos. Ni siquiera Naryn o Tarez.

Se sentó de lado y cogió su táblet.

—Si le quito la supervisión del proyecto tendrás que informarme a mí directamente y eso le hará sospechar. Mmm… puede que haga eso.

La conexión se cortó.