El amor y otras malas decisiones
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1 El definitivo no lo fue
No sirvo para estar en pareja. De hecho, creo que, si alguna vez he servido, nadie se ha dado cuenta.
Hola, perdón por empezar tan de golpe. Creo que primero tendría que haberme presentado…
Me llamo Sonia Rodríguez, tengo 28 años y soy de Barcelona. Bueno, en realidad, nací en Madrid, pero me mudé por amor; concretamente por culpa de ese amor al que yo llamo «amor bomba». Ya se sabe, aquel por el que cometemos locuras, pero que inconscientemente sabemos que, por más que dure, no va a ser el definitivo, porque en cualquier momento va a explotar. Qué gracia, ¿verdad? El amor que más nos hace luchar es, a menudo, el que menos dura y el que más duele… Y, también, el que nos expulsa de un lugar.
En fin, debes estar pensando por qué te estoy contando esta historia…
Pues espera, que continúo.
Centro Médico BNFR
Dra. Rocamora
INFORME DE ATENCIÓN EN SERVICIO DE URGENCIAS
Servicio: Urgencias Generales
Fecha de atención: 04/09/2024
Hora de ingreso: 00:15h
N.º de historia clínica: 495868699975
Paciente: Sonia Rodríguez
DNI / ID: 48495023T
Edad: 28 años
Sexo: Mujer
ANAMNESIS
Paciente femenina de 28 años que refiere inicio brusco de sintomatología ansiosa aproximadamente a las 00:15 horas, caracterizada por:
• Sensación intensa de angustia / miedo inminente
• Opresión torácica
• Palpitaciones
• Disnea subjetiva
• Sudoración excesiva
• Mareo / sensación de inestabilidad
• Sensación de bloqueo
Niega dolor torácico irradiado, pérdida de conciencia o focalidad neurológica.
Refiere antecedentes personales de:
Trastorno de ansiedad previo
Episodios similares anteriores
Tratamiento psicofarmacológico (especificar) __________________
Situación estresante reciente (especificar) ______________________
JUICIO CLÍNICO: Episodio de ansiedad aguda / crisis de pánico.
PLAN Y RECOMENDACIÓN
• Alta a domicilio con seguimiento por Psicología / Psiquiatría.
• Recomendaciones de higiene del sueño y control del estrés.
• Acudir nuevamente a Urgencias en caso de empeoramiento clínico o aparición de nueva sintomatología.
Me dejó.
Y no me refiero al «amor bomba», sino al que llamo «el definitivo»; aquel que es único y que sabes que, si se acaba, nadie podrá ocupar su lugar. Es esa persona a la que nadie se parece y a quien nadie puede reemplazar.
Pues eso, mi definitivo me dejó.
¡Pero no te preocupes! Estoy bien. Me han obligado a ir al psicólogo —
bueno, en realidad, los sanitarios de la Seguridad Social me han sugerido hacerlo, pero mis amigas han sido quienes me han obligado—; así que, tras una larga búsqueda de un mes y medio por internet y más larga todavía por redes sociales, he encontrado una terapeuta que puede intentar que cambie de opinión y piense que, en realidad, él no me merecía y bla, bla, bla. Si me ayuda lo que me cuente, te la recomendaré.
Es ella quien me ha aconsejado hacer esto. Estos vídeos, digo. Bueno, no es que me haya recomendado hacer vídeos exactamente… Durante la primera sesión, mi psicóloga me comentó que sería bueno realizar un diario terapéutico con mis propias conclusiones de nuestras sesiones; pero, como escribir no es lo mío, he decidido hacerle caso a mi manera, que para algo le pago. Así que aquí estoy, hablándole a mi cámara de vídeo favorita a modo de monólogo interno, intentando responder a la pregunta que me hizo la terapeuta y que, sorprendentemente, me dejó en shock:
«¿Cómo estás?».
La verdad, no he sabido qué decir.
Tras hablar con ella, me he dado cuenta de que a veces estoy bien, otras estoy mal y, en ocasiones, ni siquiera estoy. Supongo que es un proceso normal por el que tenemos que pasar las personas a las que nos dejan, pero la verdad es que nun ca me lo he preguntado. Siempre he dado por hecho que estoy bien porque, en fin, respiro, me levanto cada mañana y estoy sana. Estoy bien, pero ¿por qué, si me preguntan, me resulta fácil responder y, sin embargo, no puedo hacerme yo esa misma pregunta? ¿Es que se puede estar bien sin estarlo? ¿Soy yo y mi ruptura, o soy yo contra mi ruptura? ¿Al final va a resultar que la terapia funciona?
He acabado llena de preguntas, pero no me siento preparada para contestarlas hoy. Aun así, intentaré pasarme por aquí para hablar en voz alta
de todo lo que se me ocurra, porque a veces, externalizando lo que sentimos, se nos hace más fácil darnos cuenta de las cosas.