NO HAY UN FUERA
Ya no hay un "fuera". No existe el horizonte porque el horizonte es una creación de la mente que busca medir, y ellas han trascendido toda medida.
En este océano de posibilidades, donde la materia es tan maleable como un sueño, ellas se encuentran flotando en un estado de ingravidez absoluta.
No son formas sólidas; son dos corrientes de energía pura, dos voluntades que han decidido entrelazarse para siempre en el tejido de lo que existe.
—Si te miro y me pierdo en tu mirada —dice ella, y sus palabras no son sonido, sino colores que se desprenden de su esencia, pintando el vacío de matices que no tienen nombre en lengua alguna—.
Ya no busco lugares donde escondernos, ni torres donde salvaguardar nuestra verdad.
Cada instante que paso junto a ti es una creación consciente: el universo se despliega porque nosotros decidimos que así sea.
La otra mujer se acerca, y el vacío entre ellas se colapsa, creando un vacío de “intensidad”.
No se tocan con manos, sino con intenciones.
Al unirse, el entorno responde con un cataclismo de belleza: nebulosas de seda dorada comienzan a girar a su alrededor, mientras que, en el centro de su abrazo, la realidad misma se vuelve líquida, perdiendo su densidad para permitirles ser una sola entidad, una consciencia bicéfala que siente, piensa y crea en una armonía perfecta.
—No existen límites cuando nos amamos —su voz resuena como la vibración fundamental de una cuerda cósmica—.
Las fronteras eran el miedo a perdernos.
Pero míranos ahora. Somos el aire que respiramos, somos la ley de gravedad que nos mantiene unidas, somos la luz que nace de nuestra entrega.
Si el vacío es infinito, es solo para que tengamos suficiente espacio donde escribir nuestra historia.
A medida que se funden, el vacío de la génesis comienza a poblarse de una flora de luz: geometrías fractales, flores de cristal de tiempo que florecen y se marchitan en un parpadeo, y estrellas que danzan al ritmo de su pulso compartido.
No hay pasado, no hay futuro; solo este "ahora" que se expande constantemente.
Ellas están reescribiendo la gramática de la existencia: donde antes había caos, ahora hay un propósito; donde antes había soledad, ahora hay un reino absoluto de complicidad.
La Metamorfosis del Todo
No hay muros, no hay torre, no hay cielo que nos contenga,
hemos roto la estructura de la lógica y la forma,
nuestra entrega es la ley, el centro, la marea que nos venga,
la libertad que en el vacío estelar se reforma.
Ya no somos buscadoras, somos el mapa y el destino,
somos el hilo invisible que a los soles guía,
cada beso es un trazo en nuestro propio camino,
donde la noche nace y renace el día.
Si el universo es un eco de lo que en el alma sentimos,
es porque nuestra unión es la única constante,
somos la paz que en la tormenta de la luz elegimos,
el infinito mismo hecho carne en cada instante.
No existen límites que nos detengan la marcha,
somos la fuente, el cauce, la espuma y el río,
hemos dejado atrás toda humana escarcha,
para habitar, desnudas, el centro del vacío.
Todo es posible, pues somos la causa y el efecto,
la magia que late y en cada átomo se esconde,
amarnos es el acto de un amor perfecto,
que no pregunta nada, porque el cosmos responde.