El alma que hablar puede con los ojos… Capítulo 14
100%

Capítulo 14

U nos meses después.

—¿Estás listo? —le pregunto con la llave en la mano frente a la puerta de casa.

Enzo toma aire con fuerza y sus ojos se fijan en nuestras manos unidas, luego asiente y se cuadra de hombros como si estuviera preparándose para la batalla.

Contengo una risa y giro la llave en la cerradura, abro la puerta y mis padres nos reciben con una sonrisa pintada en la cara.

—Esta es la parte fácil —le susurro al oído, aun en el pasillo de la entrada.

—No me ayudas —replica él con una sonrisa pintada en la cara.

Me río por lo bajo y, después de las presentaciones oficiales, nos encaminamos hacia el salón.

Mi abuelo, que ya estaba esperando a que entráramos, me dirige una sonrisa tímida.

Se ha arreglado para la ocasión y nos observa con las manos a la espalda. Luego extiende la derecha y se la ofrece a Enzo.

Este me mira por un instante y asiento levemente. Luego le estrecha la mano a mi abuelo y el silencio se hace en la estancia.

El aire se espesa y la respiración se me corta.

Enzo y Adrian se miden en silencio, como si de alguna manera la rivalidad que una vez hubo entre él y su abuelo estuviera presente.

—Te pareces a tu abuelo Daniel —le dice él a Enzo.

El traga saliva y asiente.

—Eso me dicen.

—Lucía se parece a su abuela —dice más para el mismo que para nosotros.

Mis padres observan la escena contenidos, a la espera de una posible intervención de ser necesario.

Mi abuelo finalmente pasa la mano libre por la espalda de Enzo, abrazándolo.

—Bienvenido a la familia —dice en alto para que todos lo oigan, palmeando varias veces.

El aire contenido se destensa y puedo volver a respirar.

Abrazo a Enzo por la espalda de Enzo cuando mi abuelo lo libera y los miro a todos juntos.

El tiempo y el destino son curiosos.

Lo que no pudo ser dos generaciones atrás, se une en esta.

Casi como si ya estuviera escrito.