Efímero (Efímero 1) IV #3
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IV #3

¿Estás ahí? Llámame cuando puedas. PD: Un beso.11:30 am

¡No pienso llamarte! ¡Vete a la mierda, Andrew! Y el beso que te lo dé esa que parece que disfrutas más con sus besos.

¿Por qué no coges el móvil?01:15 pmVic, te estoy llamando.

Pues sigue esperando.

Estoy empezando a preocuparme, Vic.

¿Estás bien??? ¿Por qué no oyes mis llamadas

ni lees mis mensajes???02:30 pm

Pues porque no me da la gana. ¿Todavía no te has dado cuenta de que estabas bloqueado?

NO TIENE GRACIA. ESTOY PREOCUPADO. ¡VAMOS, COGE EL MALDITO TELÉFONO!

¿Qué te crees, que me estoy riendo? Estoy jodida y perdida en este maldito país que no tiene la culpa de que tú, Andrew Lowell, seas un gilipollas y que esté jodidamente enamorada de ti.

¿Que te estabas preocupando?

Esa es buena, Andrew. Te mereces un Oscar por mentiroso.

NUEVOS MENSAJES

Buenos días, ¿hoy piensas responder?

Llevo 36 horas sin saber de ti. Espero que

no te haya pasado nada grave.

No puedo estar así. 07:30 am

Nada que tú puedas arreglar.

SI NO CONTESTAS, ¡VOY A HACER UNA LOCURA!!!

11:45 pm

¿Qué clase de locura? No seas idiota ni se te ocurra. ¿Pero qué demonios piensas, Victoria? Si no le importas en absoluto. Es puro chantaje para que cojas el maldito teléfono.

Pasa de él.

VOY A TENER QUE IR A AVERIGUAR QUÉ TE PASA. ¡¡¡MALDITA SEA, VICTORIA, RESPONDE!!! Tú ya sabes lo que has hecho. Y sigues haciendo.

Sábado,4 de Septiembre 2021

No tengo la obligación de hacerlo, pero lo hago. Él no se lo merece por el daño que tanto me ha hecho. Y, sin embargo, una parte de mí, poco racional y decidida, quiere actuar como si nada.

“Hola, Andrew.”

Es cuanto pongo en el mensaje.

Y él no ha tardado ni dos minutos en hacer la llamada.

LLAMADA ENTRANTE DE ANDREW LOWELL:

—Hola —mi voz suena falsa y distante. Es la primera vez que le hablo de ese modo.

—Victoria… Uff, por fin das señales de vida. ¿¡DÓNDE TE HAS METIDO TODO ESTE TIEMPO!? ¿SABES LA DE VECES QUE TE HE PETADO EL MÓVIL CON LLAMADAS? —su voz todavía suena alterada debido a “la preocupación”.

—Sí, ya lo he visto todo —digo secamente.

—¿Qué te había pasado? ¿Estás bien? —me hago de rogar, manteniendo el silencio.

—Sí, estoy bien —contesto con dificultad, mientras en mi cabeza se formulan preguntas que me deprimen por momentos. ¿A quién quieres engañar, Victoria? Dile que no estás bien. Dile que lo sabes todo. Que lo viste besándose con ella. Dile que ya no le quieres, aunque sepas que es mentira. Díselo.

—Menos mal… Me alegro. Te he echado de menos, Vic.

—¿De verdad?

—Pues claro. No sabía nada de ti. Temía que te hubiese pasado algo o que...

—¿Qué, Andrew? —ya sé a lo que se refiere, pero pregunto igual.

—Creía que habías roto conmigo. Que ya no querías ser mi novia.

—¿Solo por no contestar?

—Es que han pasado dos días y me has ignorado.

—¿Y qué?

—¿Qué querías que pensase? Estaba preocupado.

—Pues no te preocupes tanto.

—¿Que no me preocupe? ¿Por qué dices eso?

—¿Sabes? Tengo cosas que hacer. Ya hablaremos.

—Adi...

Apenas le he dejado hablar. Le he colgado.

***

¿No quieres hablar? Bien, pues no hablemos. Pero no entiendo por qué estás tan rara conmigo. No ha existido ningún día desde que nos conocemos que no hayamos hablado. Y ahora vas y parece que lo quieres cortar todo radicalmente, como si yo no te interesase en absoluto.

Para colmo, parece que me tomes por idiota cuando te excusas diciendo que tienes cosas que hacer. ¿Qué crees, que no sé que es mentira? Ya sé de sobra que a ti te pasa algo y no quieres contármelo.

Pero claro, tampoco voy a reprocharte nada, Victoria, porque seguro que me dirás que, a pesar de todo, soy un desconocido y no hay tanta confianza entre nosotros. Aunque yo pensaba que sí.

Ahora veo que es todo lo contrario.

—¿En qué piensas, Andrew? —pregunta Jane, jugueteando con mi pelo.

—En nada.

—Mentira. En algo estás pensando. Llevas un buen rato mirando el móvil desde que he entrado por la puerta de tu casa. ¿Todo bien?

—Sí. Bueno, cosas mías.

—Sea lo que sea, lo estás haciendo bien.

Sí, claro… Contigo al lado lo estoy haciendo de fábula. ¿A ver por qué no te das cuenta, Jane? Mereces algo mejor, y ese no soy yo. No te puedo dar ni la mitad de las cosas que pides. No se me da bien jugar a ser el novio perfecto. Y lo sabes.

—Gracias, Jane.

Se pone encima de mí y comienza a tocar mi torso como si quisiera dejarme atrapado contra la cama. A su vez, besa mi boca tratando de meter su lengua hasta el fondo.

—Párate un poco, joder. No sigas —le digo, intentando que se aparte.

—¿Qué pasa? ¿Te está gustando demasiado?

—No es eso, Jane. Es que ahora no me apetece hacer absolutamente nada.

—Bueno, vale, Andy… Pero a ver si te aclaras. Que mucho quedar juntos para que ahora no quieras nada.

—Me parece bien que quieras estar conmigo, porque eres mi novia. Pero eso no significa que quiera estar siempre en el tema. Respétalo.

—Pues a mí me apetecía. ¿Quizás en otro momento?

—No sé, Jane. Tal vez.

Me da un beso en la mejilla y me abraza.

Sigo pensando en Victoria, a pesar de tener a Jane entre mis brazos, dispuesta a hacer cualquier cosa.