Eco de los cuatro elementos Epílogo
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Epílogo

—¡Emily!

Me incorporé de golpe, con el corazón latiendo como un tambor en mi pecho. El sudor frío me recorría la frente y el aire se me escapaba entre jadeos. Miré alrededor, desorientada. Era mi habitación. Mi cama. Mi ventana estaba abierta, dejando entrar la luz del amanecer.

¿Había soñado?

Me llevé una mano al pecho y todavía sentía el calor ardiendo bajo mi piel, como un eco del fuego. Todo había sido tan vívido: el castillo, los pasillos oscuros, Spencer, Dominick… la madre de Edriek. Y él.

Sacudí la cabeza, tratando de espantar las imágenes, pero permanecían grabadas como cicatrices invisibles. Una parte de mí estaba segura de haberlo vivido. Otra susurraba que solo había sido un sueño.

—¡Emily, vas a llegar tarde! —gritó una voz desde abajo.

Bajé las escaleras casi en automático, con la respiración irregular, como si algo me persiguiera. Todo parecía normal… y a la vez, tan distinto.

Sean me esperaba afuera, como todos los días, pero sentí que había pasado un siglo desde la última vez que lo vi. Caminábamos hacia el colegio y, al pasar por el bosque del pueblo, algo me hizo frenar. Una presencia me llamó, y mi corazón se detuvo un instante.

Al otro lado del camino, entre los árboles, estaba un chico. Alto, de cabello oscuro, con una mirada seria que me atravesó como si me conociera desde siempre. Mi estómago se contrajo. Sentí que lo sabía todo de él, que lo recordaba… que era real.

—Edriek… —susurré, sin darme cuenta.

—¿Em? ¿Estás bien? —Sean apareció a mi lado, sacándome de mis pensamientos.

Lo miré por un instante, y al volver la vista hacia el chico, ya no estaba. Mi pecho se encogió, pero algo dentro mío me decía que no había sido un sueño. Que lo que había vivido era real. Que él era real.

—Sí… estoy bien —me obligué a decir, retomando el camino hacia el colegio.

Sonreí débilmente, intentando disimular la agitación que me recorría. Pero en lo más profundo, una pregunta permanecía: ¿Fue un simple sueño… o la primera señal de que lo imposible estaba por hacerse realidad?