Capítulo 17 Sangre, sincronía y el protocolo de extracción.
Cael se lanzó hacia adelante con un grito de furia pura, usando su cuerpo como escudo para desviar un pulso que Vora había disparado contra mí.
El proyectil le rozó el costado, desgarrándole la tela de la camiseta y dejando una línea de sangre ardiente, pero él no se detuvo.
Con un movimiento limpio, embistió a la Directora, haciendo volar el detonador cuántico por los aires.
—¡Hazlo ahora, Kley! —bramó Cael, sosteniendo a Vora contra el suelo mientras la estática de la plataforma amenazaba con incinerarlos a ambos—. ¡Suelta el maldito flujo!
Me volví hacia el Ente, pero mis manos temblaban. Sabía lo que significaba el protocolo de extracción, si conectaba mi plasma a la esfera para sellar la brecha, la sobrecarga destruiría mis canales biológicos. Iba a morir como un pararrayos quemado.
Fue entonces cuando Wyton se colocó a mi lado. Sus manos ya no temblaban, su luz dorada envolvía sus brazos con una paz herida y majestuosa.
—No lo harás sola, Kleisy —susurró Wyton, mirándome con una devoción que el dolor no había podido borrar—. Mi luz siempre fue el amortiguador de tu tormenta. Dividamos la carga, como tu madre siempre quiso, pero bajo nuestra propia elección.