Dulce No Venganza
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01 LIAM
Toda la información que necesito está frente a mí: sus estudios, cuenta bancaria, dirección, hobbies y el trabajo actual de la única hija de Franco Foster.
El maldito responsable de todo. Todavía se me cierra la garganta cada vez que lo recuerdo en ese tribunal quedando impune.
Las hojas están esparcidas sobre mi escritorio, junto a algunas fotografías que muestran el desarrollo que ha tenido desde la secundaria hasta el mes pasado.
Sostengo en mis manos la más reciente. Es ella: Arya Foster, saliendo muy temprano de su edificio, usando un conjunto deportivo un poco grande y una sudadera con el cuello recortado que deja uno de sus hombros al desnudo.
Tiene veinticinco años y no parece haber novios en la lista, lo que estoy seguro me facilitará las cosas. Lleva el cabello corto, al nivel de los hombros, oscuro y abundante.
Ideal para sujetar con fuerza desde cualquier posición…
El pensamiento me hace arquear la comisura de los labios en una amarga sombra de sonrisa. Cambio a otra foto, un primer plano donde su rostro está totalmente disponible para mi escrutinio. Ojos verdes y una piel de un tono blanco rosado, rasgos finos que la hacen parecer delicada.
Perfecto. Así podré romperla mejor.
Su figura está por mucho fuera de mi estándar. Demasiada carne para mi gusto, pero es otra herramienta que usaré a mi favor. Solo sé que, cuando termine con ella, no quedará nada.
No recuerdo la última vez que tuve una cita en serio; creo que fue en la universidad. Y nunca fue con alguien de su tipo o edad. Los últimos años de mi vida los he dedicado a levantar mi imperio y a preparar mi venganza.
No creo que eso sea un problema ahora; suelo tener a la mujer que quiera con solo mirarla por más de dos segundos en cualquier lugar que elija. Como a Bonnie, mi más reciente secretaria, que ahora mismo está arrodillada entre mis piernas, con mis bolas hasta el fondo de su garganta.
Ella fue la que empezó con esto hace un par de meses; no voy a ser yo quien la detenga.
Sin perder de vista la imagen de mi objetivo, me recargo en el asiento de mi silla y rodeo con el puño el cabello de Bonnie para fijar el ritmo que a mí me gusta.
Una boca es solo una boca, al igual que cada parte en su cuerpo.
Sirven exactamente para lo mismo, y yo usaré cada parte de Arya Foster como castigo para Franco.
Se metió con la persona equivocada. Si he esperado tantos años para cobrar venganza es porque ese es el tiempo que me tomó llegar a donde estoy.
Ser el dueño de la mayor compañía de finanzas no sucedió tan rápido como esperaba, a pesar de tener la base y la herencia de mis padres.
Desde aquel accidente donde el bastardo de Franco me los quitó, las cosas no han sido fáciles para mí.
Hoy estoy aquí, en la cima, con treinta y dos años y una enorme lista de solicitudes para entrar en mi empresa: BLAKE.
Es el apellido de soltera de mi madre, el cual hice propio no solo para honrar su vida, sino para borrar cualquier rastro del apellido Parker de la historia. Si iba a hacer esto, lo iba a hacer bien. Dejé lo poco que me quedaba atrás y volví a nacer, esta vez con un único propósito.
Mis bolas se aprietan, avisándome que estoy a punto de vaciarme en la garganta de mi secretaria.
Ella lo sabe, porque gime más fuerte creyendo que eso me ayuda.
Ella no hace una mierda. Empujo hasta que mi pene baja por su garganta y no suelto el agarre en su cabello hasta que se traga la última gota de mi semen.
Bonnie intenta recuperar el control de su respiración cuando por fin salgo de su boca. Busca mi mirada mientras se pone de pie, completamente arruinada: líneas negras escurriendo por sus ojos llenos de lágrimas, el labial corrido por toda la cara y su cabello rubio hecho un desastre.
Así es como quiero a Arya.
—Límpiate y regresa a tu lugar —le ordeno, regresando mi ropa a su sitio. Nunca le he correspondido el favor. Siempre se trata de mí; nunca de ellas.
Bonnie asiente y, tras ajustar su blusa transparente y su minifalda torcida, camina hacia atrás hasta salir de mi oficina. Solo en ese momento ajusto mi silla y regreso al escritorio, directamente a la hoja que contiene la información con el empleo actual de mi víctima.
10:00 p.m. a 02:00 a.m. Kava Bar
¿Por qué una niña de papi con licenciatura en Economía estaría trabajando medio tiempo en un bar? Sí, es uno exclusivo y pertenece a la familia de su mejor amiga, aun así, es solo un puto bar.
Bueno, esta noche lo averiguaré.
Al final de la tarde, camino por el pasillo de mi piso directo al elevador. El edificio completo es BLAKE, y el ático es exclusivamente para mi oficina. En el elevador de cristal disfruto de la vista nocturna de Los Ángeles mientras bajo los veintiséis pisos hasta el estacionamiento subterráneo.
Subo a mi Porsche color carbón y busco en el navegador el dichoso bar. Enciendo mi primer cigarro ocasional de la semana y pongo el coche en marcha. Me tomará veinticinco minutos llegar. Los veinticinco minutos que definirán mi plan de vida.
Hoy, por fin, empieza mi venganza. Oh, dulce venganza .
Me estaciono en el único lugar disponible.
Antes de bajar, reviso mi rostro en el espejo, me como una menta y despeino un poco mi cabello.
Me quito el saco de mi traje de tres piezas azul oscuro y doblo las mangas de mi camisa blanca hasta los codos.
Desabrocho el primer botón y salgo del auto listo para encontrarla. Arya Dulce Venganza Foster.
Al entrar, me detengo para analizar la distribución del lugar.
Es cosa mía. Siempre necesito saber cómo salir de cada lugar en caso de emergencia. Lo desarrollé después de saber cómo murieron mis padres.
La barra está justo frente a mí, en el centro de todo, una gran isla rodeada de sillas altas.
La luz cálida y el arte abstracto me dicen que es uno de esos lugares modernos para gente joven y rica que paga miles de dólares por un trago sofisticado que, al final del día, contiene la misma mierda que cualquier otro.
Blanqueo los ojos con una respiración profunda.
Ya no estoy para este tipo de sitios, estoy aquí por una única razón. Me lo recuerdo mientras avanzo un par de pasos.
—¡Hola, guapo! —La primera mujer de la noche se me acerca, revoloteando las pestañas—. Pareces un poco estresado. —Pasa una uña puntiaguda por los botones de mi camisa; no la detengo—. Yo puedo ayudarte, ¿sabes?
Está buena y más borracha que lúcida. Tiene una boquita deliciosa y podría jurar que hará un buen trabajo con ella, pero hoy.
.. tengo que ser todo lo que no soy. En otro tiempo ya la hubiera arrastrado a los baños de la esquina noreste para hacer que use esa boca para algo más que coquetear, pero no hoy.
—Ahora no, preciosa —respondo con una resignación fingida. Le guiño un ojo y la ayudo a pasar de largo para que encuentre a alguien más .
Se queja un poco y mi entrepierna me reclama la pérdida. La ignoro, hoy tengo un objetivo mayor. Y por mayor me refiero a algo significativamente grande que acabo de encontrar detrás de la barra.
Ella está ahí, secando copas de cristal y riéndose de algo con su amiga. Es rubia, alta, bastante atractiva; también tengo que ignorarla, porque Arya acaba de poner sus ojos en mí.
«Hola, cariño. Te presento al responsable de tu perdición».