Capítulo 12 #3
Él me toma de la mano y me acerca a su cuerpo para darme un abrazo, lo recibo con gusto.
Últimamente no nos damos abrazos muy seguido, por lo que este se siente tan bien.
El abrazo se afianza para tener más cercanía del otro, pero se acaba cuando el timbre del apartamento suena.
Escucho que Akın se queja, pero al separarse un poco, se me queda mirando.
En otro momento, lo hubiese besado. Pero aún estamos en esa etapa de ir con calma.
Sin embargo, él lee mi mente porque sonríe con malicia y de pronto me está dando un beso, uno donde los labios se acarician entre ellos, no es solo un pico corto. Mi cuerpo no puede evitar moverlos, él también lo hace, luego se queda quieto y sonríe sobre mi boca.
—Así si puedo irme tranquilo —susurra sobre mis labios—. Seni özleyeceğim, sevgilim.
Te extrañaré, cariño.
—Bende seni özleyeceğim, Akın.
Yo también te extrañaré, Akın.
Él no me ha enviado un mensaje todavía, por lo que no ha llegado a Italia, son varias horas de vuelo. Me aburro estando sola en casa, todo es silencio y soledad. Tanto así que ya limpié el apartamento por lo que no es necesario que el servicio de limpieza venga a hacerlo.
Pocas horas y ya extraño al turquito que hace latir mi corazón con fuerza.
Siempre pensé que mi siguiente pareja, por así decirlo, sería estadounidense, pero nunca me pasó por la cabeza que sería otro turco.
Pero este es tan diferente al típico paisano.
Akın no tiene esos arrebatos ni esa crianza de hostilidad ni machismo, que muchos de ellos tienen.
Ferit tenía algunas de esas características.
Si tan solo no me hubiese...
Meneo mi cabeza al recordar lo sucedido hace casi seis años, algo que es prohibido para mí evocar.
El día pasó sin novedades, Akın envió un mensaje en la tarde noche diciendo que ya había llegado a Roma, que tuvo un vuelo tranquilo y que ya me extrañaba.
Si supiera que también lo extraño, creo que más que él a mí.
◆◆◆
No, no me hallaba en mi cama. Di tantas vueltas para dormir, pero no pude.
No pude evitar entrar a la habitación de Akın y acostarme en la suya. Abrazar su almohada y pensar que lo tenía así de cerca. El olor de su colonia estaba impregnado en ellas, lo que me hacía extrañarlo más.
Quizás luzco como una psicópata, pero no me importa. Más bien me enoja el hecho de tenerle lejos, me hace querer tenerle aquí, conmigo, abrazándome y diciéndome «Güzelim». Joder, me encanta que me llame así o cuando me dice «Melis» me hace sentir en casa, querida y adorada por él.
Ya no hay más nada que pensar.
Todo este sentimiento que se desborda por todo mi cuerpo es amor.
Amor por un hombre que entró a mi vida de pronto y caló tan fuerte en mi corazón en tan poco tiempo, sin darme cuenta.
Es un sí, un sí rotundo a estar con él.
Porque estoy segura de quererle, de que me estoy enamorando de Akın y ya no puedo negarme a ese hecho.
No puedo seguir siendo una cobarde por no cruzar la línea entre ambos.
Quiero estar con él.
Jodidamente quiero.
Quiero mucho.
Porque quiero muchísimo a Akın Bozkurt.
Benim aşkım. Mi amor.
◆◆◆
Despertar un sábado con la certeza de que él sigue en Italia y no está acostado a mi lado me hace levantar de malas. Pero todo cambia cuando reviso mi teléfono y veo que Akın me ha enviado un vídeo. Sonrío de una vez al verle su hermosa cara quien sonríe mientras me saluda.
—Günaydın, güzelim! —Buenos días, hermosa mía—. Mira a la bella Italia a mi alrededor. No sabes cuánto deseo de que estés aquí conmigo, pero pronto podremos venir juntos. Ten un muy buen día. Te envío besos, Melis.
¡Qué hombre tan encantador! ¡Demonios, qué voy a hacer con él!
Mi corazón está latiendo tan rápido que eso es la confirmación más grande de que estoy enamorada.
Me he enamorado de nuevo.
Y se siente tan diferente. Es un sentimiento más bonito. Más fuerte.
¿Qué es este efecto que tiene Akın sobre mí?
No puedo dejar de sonreírle al teléfono en mis manos. Repito el vídeo dos veces más y me rio negando al ver su emoción por hablar conmigo.
Termino de despertar, me arreglo y cuando estoy haciendo el desayuno, para comer y ver qué hacer de mi sábado, le envío un vídeo también a Akın, pero el mío es con el fondo de la ventana de la sala abierta dándole los buenos días al estilo americano.
—¡Buenos días, Akın! Hoy luce un buen día en Seattle —Le muestro la vista de los edificios—. Y me encanta verte feliz, tengo envidia de que estés en Italia, solo fui una vez y me pareció preciosa. ¡Estaría encantada de ir contigo! ¿Comeremos pastel de manzanas allí también?
Una sonrisa pícara se me escapa, sé que él entenderá mi mensaje.
—Ten una bonita tarde, cariño. Besos para ti también.
Finalizo el vídeo sonriendo.
En ese momento, el timbre de la casa suena, sorprendiéndome porque quién podría ser si todos se han ido de viaje. Más nadie visita a Akın. Ayer envié un correo al servicio de limpieza de que no vinieran.
Entonces no sé quién podría estar llamando a la puerta. Camino hasta allí, observo por la mirilla y me extraña ver a una mujer muy hermosa de pelo castaño del otro lado. La única manera de saber es abriéndola, por lo que lo hago.
De una vez caigo en cuenta de quién es al ver su abdomen abultado.
—Hola, soy Leslie Walts, tú debes ser Melissa —dice ella con una voz risueña.
Es la amiga de Akın.
Me alegra finalmente conocerla.