Capítulo 12 #2
—Akın —intento volver a tener su atención, sé que él me ha estado escuchando hablar sobre cualquier cosa, aunque no responda—. Vamos a que te des una ducha. La fiebre no está bajando.
Él se queja, pero asiente.
El pelinegro solo lleva puesto un pantalón de chandal, su abdomen tonificado está a la vista, el cual está enrojecido por la fiebre, al igual que sus mejillas. Sus ojos se ven más pequeños y sus labios están muy rojizos.
Caminamos hasta el baño, abro la ducha y pongo la mejor temperatura para él.
Cuando le veo de nuevo, se ha quitado el pantalón y ha quedado sin nada.
Desnudo por completo. No presto atención a eso y le ayudo a entrar al agua.
Esta golpea su cuerpo, se queja de nuevo, pero se queda quieto mientras deja que el agua lo empape.
Mi ropa ya está mojada porque las gotas salpican a donde estoy. El baño dura menos de diez minutos, Akın sigue temblando cuando sale de allí, le ayudo a secarse, buscar ropa limpia, pero dice que solo se quedará en bóxer.
Volvemos a la cama y él se acuesta, arropándose y mirándome con ojos entrecerrados.
—Me estoy sintiendo un poco mejor —me cuenta, ladeando una pequeña sonrisa—. Gracias, Melis.
Le doy una sonrisa, me alegra escuchar eso. Llevamos casi una hora y aún su cuerpo sigue caliente, ya no tanto como hace veinte minutos, al menos el baño le ha ayudado.
—Iré a cambiarme, ya vuelvo.
—No te vayas, Melis.
—Pero mi ropa está mojada, cariño.
Él sonríe con suavidad.
—Que lindo que me llames así. —Me mira con anhelo, eso hace que en mi pecho se sienta un poco oprimido—. Quítate la ropa húmeda en el baño, puedes usar una de mis camisetas. Están en ese cajón.
Akın señala el lugar. Me rindo, haciéndole caso. Igual, no quiero despegar mis ojos de él, aún no está del todo bien.
Sin pena, me cambio la ropa allí mismo, pero cuando Akın se comienza a reír, le miro.
—Estás tentándome, güzelim, y no estoy bien para seducirte.
—Aun así, me miras de una manera que hace que mi cuerpo reaccione ante ti —le digo de vuelta, él se sorprende, dándome otra sonrisa.
—¿Ah sí? —Allí están de nuevo sus hoyuelos asesinos, la manera en que sonríe me deja saber que está mejorando—. ¿Y cómo reacciona tu cuerpo? ¡Oh, ya me di cuenta!
Señala mis pechos, noto que mis pezones están erguidos. Una sonrisa se me escapa.
—Estás mejorando —afirmo, él se ríe.
—Eso creo, güzelim. Y todo es gracias a ti.
◆◆◆
Esta mañana tuvimos una reunión con el director general del museo para que le demos información de cómo va todo lo planeado para la exhibición navideña.
El jueves es día de Acción de Gracias y muchas familias vendrán a visitarnos, por lo que se debe trabajar hasta tarde para poder dar una buena atención al visitante.
Claro, esa orden no es para todos, pero sí para mí.
Pero también informó que el fin de semana estará cerrado por mantenimiento.
Es un alivio porque quería unos días de descanso.
Fred está del otro lado de la mesa de reuniones de dirección, él está ensimismado mirando al director general. Hoy tampoco fue a mi oficina a darme los buenos días ni a ofrecerme un café como siempre lo hace.
Sigue con su actitud distante y rara. Espero que esté todo bien con sus hijos, porque sé que es un buen padre y se preocupa mucho por ellos.
Mis compañeros de trabajo sugieren que tengamos una fiesta antes de navidad, por primera vez el director Hayes acepta. No tengo problema en celebrar con ellos, sería divertido.
◆◆◆
Por primera vez en meses, Akın está haciendo un viaje internacional. Por lo que me contó antes de irse a Italia esta mañana es que tiene una reunión importante allí y que añoraba viajar. Bromeé con su miedo a las alturas, pero él solo se rio y dijo que dormiría en todo el vuelo.
Le deseé éxitos, pero no pude evitar sentir nostalgia porque se va por varios días.
Pasará todo el fin de semana afuera y la casa se sentirá vacía sin su presencia. Aunque diga que soy quien alegra esta casa, él es quien la ilumina con su espíritu tan divertido, seductor y elocuente. Todo su equipo se fue con él, por lo que definitivamente me quedé sola.
Es viernes, hoy el museo estuvo cerrado por mantenimiento y no fui a trabajar.
Ya queda poco para el evento y el nerviosismo para que todo salga bien ya está empezando a sentirse en mí.
Cada vez que pienso en la exhibición me cuesta respirar, sé que es ansiedad por ese día. Quiero que todo salga a la perfección.
Akın esta semana estuvo muy ocupado con lo del viaje, por lo menos su infección de garganta mejoró con los antibióticos que le indicó su médico. Hoy se sentía bien y dijo que no podía faltar a esa reunión.
Nos dimos un abrazo antes de irse... Pero, al final, él me terminó dando un beso.
—Nos vemos el lunes, cariño —me dice Akın con una sonrisa—. Esperaré tus llamadas.
—Solo serán tres días, tampoco te vas a la guerra —intento bromear, no quiero demostrar que me afecta el hecho de que se va a Italia—. Que te vaya bien, Akın.