32 Las siestas son buenas
Harlow permanecía ahí sentado, con la mirada fija en la televisión y las manos extendidas frente a él sosteniendo el estambre de Foxx.
—Juliet, en un arrebato de ira, asesinó a su esposo. Con el cuerpo ahí, intentó después descuartizarlo con un hacha…
Harlow frunció el ceño.
—Ese fue su primer error.
—Yo diría que ese fue su segundo error. Si vas a matar a alguien, es mucho mejor planearlo que hacerlo en un arranque de ira —murmuró Foxx.
—Cierto. Planearlo hace que la limpieza sea muchísimo más fácil.
—¡¿Verdad?! Es un infierno tener que limpiar asesinatos accidentales.
Harlow asintió. No había nada como tener que lidiar con un cuerpo sin haber preparado nada. Demasiado trabajo extra.
—Aun así, un hacha no es la mejor opción si quieres descuartizar un cuerpo.
—Ajá, si hubiera sido algún tipo de criatura paranormal con fuerza aumentada, estaría bien —señaló Foxx, bostezando—.
Pero siendo humana… no, definitivamente debió usar algo eléctrico.
También debió poner una lona. Aunque supongo que para ese punto la sangre ya estaba por todas partes.
Debo decir que la forma en que mató a su esposo fue muy entretenida.
Muy apropiada para ese tipejo manipulador, narcisista e infiel.
Aunque me sorprende que haya aguantado diez años.
—Probablemente no pensaba matarlo al principio, cuando se la cortó, pero siguió después de probar la venganza.
—No puedo culparla —arrastró las palabras Foxx, antes de bostezar de nuevo.
Harlow observó al vampiro. Foxx había estado tejiendo un suéter nuevo, pero sus manos se habían detenido, y parecía a punto de quedarse dormido.
Habían pasado quince días desde la cirugía del vampiro.
En cuanto a la recuperación, Foxx ya no parecía sentir dolor, salvo cuando se sobreexigía.
Sin embargo, se cansaba con facilidad. Tenía programada una revisión la próxima semana tanto con el doctor Robinson como con el médico del Gremio, el doctor Jamison, con la esperanza de que estuviera completamente recuperado y listo para volver al trabajo.
Por cómo iba, Harlow suponía que para entonces estaría como nuevo.
—¿Qué tal una siesta? —sugirió.
—Oh, una siesta suena increíble. —Una gran sonrisa apareció en el rostro de Foxx, mostrando su colmillo y sus hoyuelos—. ¡Cárgame! —El vampiro dejó su tejido en el sofá.
Harlow soltó una risa baja. Arrojó el estambre a un lado, se levantó y tomó al vampiro en brazos.
—¡A la cama! —exclamó Foxx, señalando hacia las escaleras.
Harlow resopló.
—Mocoso. —Aun así, subió hacia la habitación que compartían.
Foxx parpadeó, tratando de entender qué lo había despertado. Entonces lo sintió. Un roce suave contra su miembro ya endurecido y el contacto de una barba corta. Jadeó, mirando hacia abajo con los ojos muy abiertos cuando Harlow mordisqueó la parte interna de su muslo.
—¿Qué estás…? —Las palabras de Foxx se cortaron en un gemido suave cuando el humano tomó su polla en la boca—. Harlow —gimió—. Tú… qué… Tú no… ahh…
Foxx no pudo contener sus gimoteos mientras el humano se movía un par de veces sobre su miembro antes de apartarse.
—¿Te estoy lastimando? —preguntó Harlow, con voz ronca y grave.
El hombre deslizó una de sus grandes manos desde el abdomen hasta el pecho de Foxx, posándola con cuidado sobre la herida aún enrojecida que seguía sanando. Probablemente desaparecería por completo en unas semanas.
Foxx mordisqueó su labio con un colmillo antes de decir:
—No. Ya casi no duele, salvo si me estiro mal o me esfuerzo demasiado… Pero en otra semana seguro estaré como nuevo.
Harlow gruñó.
—Avísame si empieza a doler.
Iba a volver a metérselo en la boca, pero Foxx no pudo evitar detenerlo.
—¡Espera! —pidió con voz ronca.
Harlow se detuvo y alzó la vista.
—No… quiero decir… no tienes que hacer eso si no quieres.
El humano inclinó la cabeza.
—Quiero hacerlo.
—¿De verdad? —preguntó
Harlow frunció el ceño.
—No estaría haciéndolo si no quisiera.
Foxx sintió que sus mejillas se calentaban.
—Claro… es solo que…
No estaba seguro de por qué intentaba detener aquello, pero sí lo sabía. Harlow no había estado con un hombre antes, y Foxx sabía demasiado bien lo que era sentirse presionado…
Harlow suspiró.
—¿Qué pasa?
—Solo quiero asegurarme de que realmente quieres… y que no te sientes obligado o presionado… —Foxx se quedó en silencio cuando la expresión de Harlow se volvió incrédula.
—¿De verdad crees que podrías obligarme a hacer algo que no quiero?
Foxx arrugó la nariz.
—Pues… sí.
Harlow puso los ojos en blanco.
—Fuera de la cama, claro que lo has hecho.
¿Pero en la cama? Ni de puta broma. Todo lo que he hecho contigo, lo he decidido yo.
Y esto de acostarme más de una vez con la misma persona puede ser nuevo para mí, pero nunca me he sentido presionado contigo.
Y aunque eres el primer hombre con el que me acuesto, dejemos algo claro: soy bisexual.
No es como si antes las pollas me parecieran desagradables.
Solo que nunca encontré a alguien por quien valiera la pena cruzar esa línea.
Foxx soltó una risita.
—¿Entonces valgo la pena?
La expresión de Harlow se volvió neutra.
—Te vas a enojar si respondo eso.
Foxx entrecerró los ojos.
—Déjame adivinar… mi culo hizo que valiera la pena.
El humano se encogió de hombros con una sonrisa ladeada.
—Si hago algo contigo en la cama, es porque quiero hacerlo. Pero también, que no haga algo no significa que nunca lo haré.
—¿Y ser el pasivo?
Harlow hizo una mueca.
—¿Quieres que yo sea el pasivo?
Foxx sonrió con picardía.
—Tal vez.
Para nada. Ni siquiera un poco. Foxx era pasivo por completo y no le gustaba, ni disfrutaba, ni siquiera pensaba en lo contrario.
—Estás mintiendo —dijo el hombre con sequedad.
Foxx cruzó los brazos con un bufido.
—Estoy enfermo, deberías ser amable y seguirme la corriente.
—No me siento tan amable.
Foxx suspiró.
—Bien, no. No quiero que seas el pasivo. Te lo dije desde la primera vez, yo no tomo el rol del de arriba. Y no lo hago. Así que no te preocupes, viejo. Podemos hacer muchas otras cosas, pero eso no será una de ellas.
Harlow soltó una risa.
—Bueno saberlo. Ahora, ¿quieres seguir hablando o puedo volver a lo que estaba haciendo?
—¡Continúa!
El humano negó con la cabeza, sonriendo, antes de volver a meterla en su boca.
Foxx no pudo contener sus gemidos. La sensación de la succión suave y el calor lo hizo estremecerse. El humano estaba siendo sorprendentemente delicado, comparado con la forma en que normalmente lo tocaba.
Al bajar la mirada, jadeó al encontrar a Harlow mirándolo, con los ojos encendidos. Las mejillas de Foxx se calentaron mientras una timidez inesperada lo invadía. Llevó una mano a su boca, mordiéndola mientras otro gemido escapaba.
El humano se apartó lentamente, riendo.
—¿Por qué te da pena? —Su lengua frotó la punta antes de jugar con la piel de su prepucio.
Avergonzado, Foxx se cubrió los ojos, incapaz de sostener su mirada.
—¿Así te pones cuando lo hago suave? —murmuró Harlow.
Foxx jadeó cuando la mano del hombre envolvió su polla mientras su boca volvía a cerrarse sobre la punta y la otra mano recorría su pecho.
—¡Aah, Harlow! —gimió mientras el humano lo masturbaba con lentitud. Al mismo tiempo, lamía y jugaba con la punta de su miembro.
No pasó mucho antes de que Foxx se volviera un desastre tembloroso. Con la mente nublada, cedió y volvió a mirar entre sus dedos. Chilló y cerró la mano al descubrir que Harlow seguía observándolo.
El humano apartó su boca, soltando una carcajada.
—Vaya, vaya. —Aunque reía, su mano no dejaba de jugar con su polla, y Foxx seguía gimiendo pese a su creciente vergüenza.
—Cállate, ¡aah! —protestó—. Oh… Diosa… Aah…
—Creo que, por primera vez, me pareces tierno —rio Harlow, moviendo más rápido su mano.
—¡¿Por primera vez?! Soy adorable —protestó Foxx, intentando sonar ofendido, aunque su voz estaba llena de placer.
—Mmm… Nunca me había parecido tierno algo, pero creo que la palabra te queda como anillo al dedo. —Se rio—. Estás todo rojo, intentando esconderte. Es… tierno, creo. —El humano soltó un murmullo de placer—. ¿Vas a venirte para mí, Foxx, mientras te escondes y te sonrojas?
—¡C-cállate! —gimió.
Pero la respuesta era sí. Y tanto. Foxx podía sentir el placer acumularse. Estaba justo al borde. A pesar de la vergüenza y su timidez repentina, volvió a mirar a través de sus dedos. Esta vez, cuando sus miradas se encontraron, no apartó la suya.
Solo pasaron unos segundos antes de que Foxx gritara, con la voz ahogada por sus manos, mientras el orgasmo lo recorría. Su cuerpo se arqueó involuntariamente, elevándose de la cama, mientras su miembro daba saltos en la mano de Harlow. Su semen salpicó su estómago y pecho.
Los ojos del humano no se apartaron en ningún momento de los suyos, por eso probablemente notó cuando el placer se convirtió en dolor.
—¿Estás bien? —preguntó Harlow, frunciendo el ceño, ahora frotando con suavidad la cicatriz en su pecho.
Jadeando, Foxx asintió, aunque el dolor punzante seguía latiendo en su pecho.
—Estoy bien. Me moví demasiado rápido… al arquearme… —Foxx miró el bulto en el pantalón de pijama Harlow—. ¿Quieres que…?
—No —lo interrumpió Harlow—. Ya me divertiré cuando estés curado. Sin ofender, por más suave que pueda ser tocándote así, no creo poder contenerme si estuviera dentro de ti. Y es evidente que ahora no podrías soportarlo.
Foxx se mordió el labio y asintió.
Harlow siguió frotando la marca, y poco a poco el dolor desapareció. Los ojos de Foxx comenzaron a cerrarse, aunque probablemente debería haberse limpiado.
Justo cuando el sueño estaba por vencerlo, Harlow gruñó:
—Eras tierno, Foxx.
Los ojos de Foxx se abrieron de golpe. La vergüenza volvió con fuerza, calentándole las mejillas una vez más.
—¡C-cállate! —se quejó, cubriéndose el rostro.
Harlow solo se rio, sonando demasiado satisfecho para el gusto de Foxx.