Dosis de Miedo (Las Involuntarias Aventuras de Harlow y Foxx 2) 25 ¿Entendido?
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25 ¿Entendido?

Foxx le dio una mordida al tocino y frunció el gesto.

La comida frente a él era toda una obra de arte moderna…

puaj. ¿Cómo demonios se podía quemar el tocino y aun así dejarlo crudo?

Lo arrojó a la bandeja y tomó la tostada para darle una mordida.

También estaba quemada… pero era más o menos comestible.

Miró a Harlow. El humano estaba sentado junto a su cama en una silla, bebiendo lentamente su café mortal sin azúcar ni crema. El hombre dejó escapar un sonidito de satisfacción al dar otro sorbo.

Foxx entrecerró los ojos.

—¿Está bueno?

El humano gruñó en respuesta.

—No puedo decir lo mismo de la comida. —Suspiró y dejó caer la tostada.

Harlow iba a decir algo, pero su teléfono empezó a sonar.

El tono era genérico, así que supo que no era Charity, quien había llamado antes para regañarlo por no avisarle de lo que había pasado.

Foxx sonrió con malicia al pensarlo, mientras el humano dejaba el café en la bandeja, se levantaba y contestaba la llamada al salir de la habitación.

Foxx aún podría oír la conversación si quisiera, pero no tenía ganas. Supuso que, si era algo relacionado con él, Harlow se lo diría. La verdad, estaba demasiado cansado y adolorido como para ser entrometido en ese momento.

—¡¿Qué quieres decir con que se fue?! —bramó Harlow.

Y eso de no escuchar se fue a la mierda…

Momentos después, Harlow regresó hecho una furia, con cara de querer matar a alguien. Lo cual habría tenido cierto efecto en Foxx, de no ser por el dolor.

—¿Quién se fue? —preguntó Foxx.

—El puto sacerdote —respondió Harlow, soltando un bufido frustrado mientras se pasaba la mano por el cabello con brusquedad.

Foxx frunció el ceño, apretando los puños sobre el regazo.

—¿Lo… dejaron ir?

—Dicen una estupidez sobre que la celda se abrió por accidente debido a una cerradura electrónica defectuosa, que casualmente falló al mismo tiempo que el sistema de vigilancia. Y claro, ambos fallaron el tiempo justo para que ese tipo saliera de la comisaría sin que nadie lo notara.

—¿Cómo… esperan que alguien se crea eso?

—Ni idea. ¡Joder! —Harlow pateó la silla, tirándola al suelo—. Aquí hay algo mal. Cuando llegué, una enfermera intentó decir que me estaban controlando para que quisiera detener tu cirugía.

Los ojos de Foxx se abrieron de par en par.

—Eso me habría… matado.

—Creo que esa era la idea… que terminaras muerto. Y luego que apareciera ese sacerdote también. Está pasando algo más grande.

—¿Crees que está relacionado con el caso? Quiero decir, el caso original era real. Tenía que serlo; esos cuerpos eran reales. Pero la mujer… nos atrajo hasta allí. Era una trampa para nosotros, ¿verdad?

—Joder, Foxx, tuve que conducir una hora y media para llegar a este hospital. ¿Cómo podría estar relacionado? Esa bomba pudo matarnos fácilmente si hubiera explotado en el momento adecuado. Si estuviéramos muertos, no nos habría llevado a toda esta mierda.

—¿Por qué no nos mató? Quiero decir, la explosión no fue tan fuerte como debería haber sido si alguien quisiera volar toda la casa. ¿Por qué la mujer esperó a que llegáramos al primer piso para activarla si era tan débil?

—¿Primer piso? —Harlow frunció el ceño, confundido, antes de decir—: Ah, sí, británicos y su forma de contar los pisos.

—Son ustedes, los estadounidenses, los que los cuentan mal, no nosotros.

—Lo que digas. —El humano puso los ojos en blanco—. Sigamos. Sabemos que la bomba solo tenía la potencia suficiente para destruir un piso. Tal vez fue un estúpido error de cálculo. Puede que no entendieran bien la potencia de los explosivos.

—No lo creo —dijo Foxx con el ceño fruncido—. La mujer se estaba acercando a mí. Es posible que planeara crear algún tipo de ilusión en mi mente, y que la bomba fuera solo un plan de respaldo.

Harlow se sentó en la silla que seguía en pie junto a la cama.

—Es posible… Pero ya eres demasiado viejo para eso, ¿no? —preguntó con una sonrisa ladeada.

Foxx sonrió.

—Sí, se sorprendió bastante cuando la sujeté. Diría que no tenía ni idea de mi edad.

—Mmm, mentir sobre tu edad sí tiene sus ventajas. —Harlow soltó una risa.

Foxx le sacó la lengua.

—En fin, no creo que eso tenga nada que ver con lo que pasa aquí. Además, Tony ya tiene gente investigando eso.

—Espero que no sean los mismos que investigan quién voló tu casa.

Harlow resopló.

—Solo podemos esperar. —La mirada del humano lo recorrió—.

Explosivos débiles o no, quedaste bastante mal.

El médico tuvo que reparar daños en tu aurícula derecha y en las válvulas pulmonar y tricúspide.

Parte de tus costillas y el esternón quedaron destrozados, y tienes varias fracturas más.

Sin mencionar el brazo roto… El doctor dijo que probablemente te tomaría entre tres y tres semanas y media recuperarte por completo.

Foxx reflexionó sobre cómo se sentía y lo que Harlow acababa de decir.

—Supongo que ese plazo encaja…

—Sí, así que, aunque esté pasando algo grande con ese jodido sacerdote y este hospital, no podremos hacer nada por un tiempo. —Harlow hizo una mueca—. Deberíamos llamar a Tony. No le he contado lo del sacerdote. —El hombre abrió su teléfono.

—Hablando de llamar… ¿Has visto mi teléfono?

Harlow se detuvo.

—¿Dónde lo tenías la última vez que lo viste?

Apretó los labios en una fina línea.

—En el bolsillo interior de mi abrigo azul.

—Quedó completamente calcinado.

—Mierda…

—Sep —dijo Harlow sin emoción antes de marcar un número y poner la llamada en altavoz.

—Imaginé que llamarían pronto —dijo Tony arrastrando las palabras cuando respondió—. Recibí una queja del hospital y de una iglesia. ¿En qué problema se metieron ahora?

—Hola, jefe —intervino Foxx.

—¡Foxx! Me alegra tenerte de vuelta y despierto. Nos diste un buen susto. La próxima vez, no te molestes en empujar a Harlow; tú vales más para nosotros.

—¿Sabes? Siento que hay un sesgo injusto en mi contra —dijo Harlow, fingiendo estar herido.

Tony resopló.

—A nadie le importa, Harlow.

Foxx soltó una risita y, como antes, se arrepintió. Dejó escapar un gemido de dolor.

—Bien, en fin. Aquí todo está hecho mierda —dijo Harlow—.

Entré a la habitación y encontré a un sacerdote rezando sobre Foxx.

No solo eso, el tipo había anotado su información, junto con la de muchos otros que supongo eran pacientes.

El personal parecía pensar que eso estaba bien.

Lo arresté, y ¿qué crees? Se escapó cuando la policía tuvo una misteriosa falla del sistema.

Tengo la sensación de que algo grande está pasando, Tony.

Foxx casi suspiró aliviado cuando Harlow no mencionó que había entrado en pánico. No era que le diera vergüenza… bueno, sí, un poco. Aun así, no quería que otros lo supieran…

Tony guardó silencio unos momentos antes de decir:

—Sí parece que se toparon con algo. Lo investigaré. Sin embargo… tú y Foxx se mantendrán al margen. Foxx está…

—¡¿Qué?! —ladró Harlow, interrumpiéndolo.

Foxx hizo una mueca. Ya imaginaba lo que Tony iba a decir.

—Harlow, cállate y escucha. Foxx no está en condiciones de ayudar ni hacer nada ahora mismo. Si está pasando algo, y no es un caso aislado, lo cual sugiere la fuga de ese sacerdote, lo único que harás será arrastrarlo a un peligro del que no puede sobrevivir.

Sí, justo lo que pensaba…

—¡Joder! —maldijo el humano.

—Averigua cuándo pueden darle el alta a Foxx y sácalo de ahí —ordenó Tony—. Tengo un mal presentimiento con todo esto, y ese hospital claramente no es un lugar seguro para él.

—Tony… —empezó Foxx con cautela—. No veo por qué no podemos quedarnos unas tres semanas hasta que me recupere y luego entrar en el caso.

—No —dijo el hombre con firmeza—. Casi mueres.

Harlow tiene una conmoción cerebral y dieciocho puntos en la pierna.

Hay procedimientos que debemos seguir para garantizar la salud de todos los cazadores del Gremio.

Los seguirán. Empezando por volver aquí de una vez y mantenerse quietecitos y fuera de este caso. ¿Quedó claro?

Foxx le arrebató el teléfono a Harlow y colgó.

Harlow soltó un resoplido.

—Se va a enojar porque le colgamos.

—¡Bien! —bufó Foxx.

El humano rio.

—Veo que mi mocoso peleón está de vuelta.

Foxx sonrió con picardía. La verdad, después de haber dormido y de haber guardado de nuevo todos esos recuerdos horribles, se sentía más centrado… y jodidamente furioso. ¿Cómo se atrevía ese bastardo a ponerle encima su asquerosa cruz? Aj.

Foxx miró hacia la puerta cuando se abrió. La enfermera del otro día entró, la que había intentado que arrestaran a Harlow. Detrás de ella venía un hombre. Ambos parecían nerviosos. Mmm… ¿Sería ese el director del hospital?

Foxx extendió la mano y jaló a Harlow hacia él… porque estaba herido, y ni de broma iba a incorporarse y causarse más dolor. Harlow lo fulminó con la mirada. Foxx solo sonrió y susurró:

—¿Qué hacemos con ellos?

—Técnicamente, deberíamos esperar a que regresen los otros cazadores y dejar que ellos los interroguen —susurró Harlow de vuelta.

Foxx frunció el ceño.

—¿Qué otros cazadores?

—Cierto, no lo sabes. Tony envió un equipo para cubrirnos las espaldas. Llegaron y se fueron antes de que despertaras.

Una sonrisa astuta se dibujó en el rostro de Foxx.

—Ah. Bueno, sería descortés hacerlos esperar, ya que ellos están aquí y nosotros también… pero los otros dos cazadores no.

Harlow sonrió de lado.

—Parece que nos toca a nosotros encargarnos, ¿no?

—Efectivamente.