17 Concéntrate
Cuando el zumbido comenzó a apagarse, su mente quedó en blanco y los dolores que recorrían su cuerpo se entumecieron de forma extraña.
Dejó caer a los costados las manos cubiertas de sangre y, durante un segundo, Harlow se quedó allí de pie, solo mirando.
Una parte de él esperaba que Foxx se moviera, que abriera los ojos como si todo aquello fuera una broma de muy mal gusto.
Entonces su cuerpo empezó a reaccionar de forma extraña. El corazón le latía cada vez más deprisa, el sudor le perló la frente y hasta la respiración se le aceleró, cada bocanada de aire formando una nube blanca.
Dio un paso al frente y estiró el brazo. Sus ojos se abrieron de par en par cuando reparó en su propia mano manchada de sangre. Temblaba… Le estaba temblando.
—¿Qué…? —Harlow extendió ambas manos frente a sí y luego se llevó una al pecho, sintiendo el golpeteo frenético de su corazón bajo la palma. ¿Qué mierda le pasaba?
El vacío se rompió unos instantes después, cuando los pensamientos regresaron de golpe.
¡Haz algo! ¡Lo que sea! ¡Piensa, jodido psicópata, piensa! ¡Este no era momento para lo que mierda fuera eso! Foxx… seguía vivo. ¡Seguía vivo!
El hombre era un vampiro, por el amor de Dios. Podían sobrevivir horas empalados… No podía haber pasado tanto tiempo.
No podía haber pasado, ¿verdad? Dudó al avanzar un paso, mientras el sol parecía burlarse de él, como si le insinuara que sí había pasado tanto tiempo.
—¡Joder! —Sacudió la cabeza; el mundo se le balanceó un poco, pero se obligó a ignorar el mareo—. ¡Concéntrate! —gruñó.
Se acercó a Foxx, recorriéndolo con la mirada una y otra vez, examinando también la estaca.
Con rapidez concluyó que la única opción era intentar sacar al vampiro de allí.
Por suerte, las estacas estaban apenas a metro y medio del suelo.
Se colocó con cuidado a un lado del vampiro, abriéndose paso entre las otras estacas.
Apoyó una mano en la espalda de Foxx, arriba y abajo, y empezó a levantarlo con lentitud. Foxx… no reaccionó.
Harlow sentía una extraña insensibilidad mientras lo alzaba hasta la punta de la estaca y lo sacaba de ella.
Esa misma sensación persistió cuando estrechó al vampiro contra su pecho e intentó cubrir su piel expuesta del sol mientras regresaba hacia el otro lado de la habitación.
Allí no había ningún sitio donde tenderlo sin dejarlo directamente bajo la luz solar.
Harlow tropezó al atravesar los escombros, pero recuperó el equilibrio en el último instante.
Dejó a Foxx en el suelo, se agachó a su lado y le quitó la funda de la pistola del pecho, el abrigo marinero arruinado y luego los otros abrigos más finos, el suéter y el overol, hasta dejarlo solo con la última capa de ropa interior térmica.
Tenía manchas de hollín en la cara y el cabello húmedo por la nieve, pero la única herida visible era la provocada por la estaca.
Pero era… malo. Suficientemente malo. Con cuidado, apartó con los dedos la tela desgarrada.
No era que necesitase hacerlo para verlo…
El agujero en el pecho de Foxx era enorme.
La piel estaba rasgada y Harlow alcanzaba a ver músculo dañado, aunque la sangre ocultaba casi todo lo demás.
La herida no había atravesado el corazón de lleno…
pero había pasado lo bastante cerca como para que a Harlow no le cupiera duda de que el corazón de Foxx había resultado dañado.
Se inclinó y apoyó la cabeza sobre el pecho del vampiro para escuchar.
Nada… no oyó nada. Ni un solo latido, incluso con su propio corazón retumbando en los oídos. El vampiro ni siquiera respiraba ya.
—¡Joder! —maldijo Harlow. Colocó las manos sobre el pecho del vampiro y empezó a hacer compresiones—.
Vamos, Foxx, pequeño cabrón. —Siguió presionando, deteniéndose de vez en cuando para escuchar.
Después de la quinta vez, sin resultado alguno, soltó una sarta de maldiciones.
Sacó su cuchillo y se abrió la muñeca para dejar que la sangre cayera en la herida abierta del pecho del vampiro—. ¡Vamos!
Dejó que unas gotas se filtraran en el agujero y luego abrió la boca de Foxx a la fuerza para colocar allí su muñeca sangrante. Los segundos pasaron, pero no hubo reacción.
—Foxx, te juro que, si te mueres, voy a matarte yo mismo —rugió. Con la muñeca pegada a sus labios, descargó el puño contra el pecho del vampiro una y otra vez. El cuerpo de Foxx se sacudía con cada golpe y la sangre salpicaba desde la herida—. ¡Despierta de una puta vez!
Pero… nada. Harlow se detuvo y permaneció agachado, mirándolo fijamente, mientras el temblor de su propio cuerpo empeoraba. Entonces… lo sintió: un leve movimiento contra su muñeca.
—Eso es, Foxx. ¡Bebe, jodido bastardo! —gruñó Harlow, presionando la muñeca con más fuerza contra la boca del vampiro.
Silbó entre dientes cuando Foxx por fin se aferró a ella y su lengua lamió la herida, aunque los colmillos aún no perforaban la piel—.
Vamos, Foxx, muérdeme de una puta vez. ¡Sabes que llevas tiempo queriendo hacerlo!
—Joder… —murmuró de nuevo al darse cuenta de que el vampiro quizá no estaba completamente consciente todavía, o estaba demasiado débil como para morder.
Sujetó la parte posterior de la cabeza de Foxx y empujó su muñeca hacia arriba. Hizo una mueca cuando los colmillos atravesaron la piel. Pasaron unos momentos antes de que sintiera por fin al vampiro beber de él.
—Eso es, Foxx…
Se inclinó para escuchar, manteniendo la muñeca en su sitio. Cuando oyó el primer latido que no era el suyo, todos los extraños síntomas que Harlow había estado experimentando parecieron desaparecer.
Harlow se dejó caer sentado en el suelo. Los hombros se le hundieron mientras pasaba la mano por los rizos negros de Foxx.
De pronto, Foxx tomó aire de golpe y abrió los ojos. El cuerpo del vampiro empezó a temblar, y su pecho comenzó a subir y bajar: el hombre volvía a respirar. Harlow sostuvo la mirada desenfocada de Foxx. En los ojos del vampiro había dolor y confusión.
—No te preocupes por nada, Foxx. Solo bebe. —Apenas había terminado de decirlo cuando sintió que los colmillos abandonaban su piel y el vampiro lamía la herida—. Foxx, ¿qué haces? Necesitas más.
El vampiro negó con la cabeza.
—Tomando… demasiado… —murmuró Foxx con voz débil.
—Yo decidiré cuándo es demasiado.
El vampiro puso los ojos en blanco.
Harlow soltó un resoplido y retiró la muñeca. La saliva de Foxx bastaría para cerrar el corte lo suficiente como para que no tuviera que preocuparse por desangrarse.
—Debes de sentirte mejor si ya vuelves a tener esa actitud. —Miró alrededor con rapidez y luego volvió a bajar la vista hacia el vampiro—. Foxx, sé que estás débil, pero ¿hay alguien más por aquí? ¿Oyes algo?
Foxx frunció el ceño y permaneció en silencio unos instantes antes de decir:
—Latidos falsos… los mismos… falsos.
—Sí, bueno, al menos sabemos que la trampa para nosotros sigue funcionando. Tengo vendas y gasas. ¿Servirá de algo vendarte o causará más problemas?
Harlow no tenía mucha experiencia atendiendo a vampiros heridos. La mayoría de las veces era él quien les causaba las heridas, así que nunca había tenido motivo para ayudarlos.
—Se… interpondrán… —Foxx jadeó de dolor. Tomó varias respiraciones cortas antes de añadir—: …camino…
—¿Se interpondrán en el camino?
Foxx asintió.
—Bien, nada de vendas ni gasas, entonces.
Y luego me explicarás por qué no sirven de nada —dijo Harlow.
Echó un vistazo a la luz que entraba por los enormes agujeros de la casa—.
El sol ya ha salido, así que necesito que te quedes aquí.
¿Vivirás lo suficiente para que vaya a buscar tu traje solar y vuelva?
Foxx parpadeó y frunció el ceño. Harlow no supo cómo interpretar aquella expresión. ¿El vampiro no estaba seguro o…?
—Vamos, Foxx. Necesito una respuesta.
—Sobre…viviré… —murmuró.
—Bien. Quédate aquí. Mantente despierto —ordenó Harlow mientras se levantaba.
La vista se le fue un poco, lo que le hizo pensar que quizá Foxx tenía razón con lo de haber bebido demasiado. ¿O sería la conmoción? Una de las dos cosas.
—Despierto —repitió Foxx.
Harlow se disponía a marcharse cuando algo tiró de su pierna. Bajó la mirada y vio a Foxx aferrado al borde de su abrigo, con la mano temblorosa.
Frunció el ceño al ver el miedo en los ojos del vampiro.
—¿Ahora no estás seguro? Puedo llevarte conmigo, pero el sol no va a ser agradable…
—Vuelve…
Harlow parpadeó, confundido, antes de que una media sonrisa asomara a sus labios a pesar de la situación.
—No te preocupes, mocoso. Si pensara dejarte aquí, no me habría molestado en sacarte de esa estaca.
El vampiro frunció el ceño, aún desconcertado.
Harlow soltó una breve risa.
—Te lo explicaré luego. Hasta entonces, mantente despierto.
Foxx asintió y soltó su abrigo.
Harlow le lanzó una última mirada antes de subir por las escaleras que esperaba condujeran al exterior.
Foxx miró hacia el segundo piso inclinado. Su mente llena de dolor no lograba dar sentido a todo lo que veía. Respirar le dolía… y cada latido de su corazón resultaba agonizante.
Durante un breve instante, al despertar, no había sentido nada. Luego todo regresó de golpe: el dolor… y el frío helado. No podía decir que agradeciera el regreso de ninguna de esas sensaciones. Foxx habría preferido seguir entumecido.
A todo el dolor se sumaba un temor irritante que crecía en su interior y le decía que estaba a punto de morir. O… que quizá Harlow no iba a volver. Foxx hacía todo lo posible por apartar esos pensamientos.
Las manchas oscuras que se habían ido extendiendo por los bordes de su visión crecieron de repente hasta cubrirle la vista, para retirarse con la misma rapidez. Foxx parpadeó varias veces, esperando que eso ayudara. No lo hizo.
Seguir despierto… parecía menos probable con cada segundo que pasaba.
Bueno… si Harlow lo había abandonado, al menos moriría dormido.
¿Qué demonios había pasado exactamente? Había sido una trampa… bueno, tal vez el caso en sí no lo fuera. Aquellos diez vampiros habían sido reales. Reales y muertos cuando llegaron, al menos. Entonces, ¿quién era esa vampira… y por qué había intentado matarlos?
Su visión volvió a apagarse, esta vez sin recuperarse de inmediato. Justo cuando temió perder el conocimiento, su vista regresó de golpe al oír pasos.
Foxx contuvo el suspiro de alivio cuando Harlow regresó con su traje solar de invierno con forma de oso rosa y lo que parecían ser algunas de sus bolsas de sangre.
El pequeño temor que le había susurrado que quizá lo habían abandonado se disipó.
Le dedicó una sonrisa al humano, incluso cuando los ojos comenzaron a cerrársele.
—Ni se te ocurra desmayarte —gruñó Harlow mientras se agachaba a su lado.
Foxx se estremeció; los ojos se le abrieron de par en par cuando Harlow le estampó una bolsa de sangre contra los dientes. El humano tomó la mano izquierda de Foxx y la colocó sobre la bolsa para mantenerla más o menos en su sitio.
—Sujeta.
Foxx hizo lo posible por mantener la mano allí. La sangre empezó a correr por su sistema, pero el dolor no disminuyó. De hecho, pareció intensificarse. Como si alguien hubiera prendido fuego a sus terminaciones nerviosas.
A su lado, Harlow extendió el traje solar y bajó la cremallera. Foxx no pudo contener sus gritos de dolor cuando el humano lo levantó y comenzó a acomodarlo dentro del traje. Mientras había permanecido tendido, no se había examinado, pero estaba bastante seguro de que tenía algunos huesos rotos.
—Supongo que tienes algo más que un agujero gigante en el pecho —murmuró Harlow con una mueca—. ¿Cómo demonios estás más destrozado que yo?
Foxx quiso decirle que probablemente se había estrellado contra algo metálico durante la explosión, pero estaba demasiado cansado como para hablar. Bueno, eso y que tenía una bolsa de sangre metida en la boca.
Contuvo otro grito cuando el humano deslizó su brazo derecho dentro de una manga. Sí… ese estaba roto. Definitivamente roto.
El hombre se detuvo un momento para cambiar la bolsa de sangre por una nueva, y luego la sostuvo él mismo mientras acomodaba el otro brazo de Foxx y cerraba la cremallera del traje.
Cuando terminó la segunda bolsa, Foxx ya no sentía que fuera a desplomarse de un momento a otro…
aunque seguía sintiéndose como si estuviera a punto de morir.
Solo como si la muerte siguiera acechándolo.
Harlow cambió la segunda bolsa por la última que había traído, y ambos esperaron en silencio hasta que se vació.
Cuando terminó, el humano las arrojó a un lado, cerró el visor del traje y luego colocó los guantes del traje solar de Foxx sobre sus manos, que ya estaban parcialmente cubiertas.
El traje añadió un poco de calor… pero no el suficiente.
—Frío… —se quejó Foxx sin poder evitarlo.
—Lo sé, pero tendrás que aguantar hasta que volvamos al auto —gruñó Harlow mientras deslizaba los brazos bajo Foxx y lo alzaba.
Foxx jadeó, y la vista se le volvió blanca cuando un dolor agudo le atravesó el cuerpo. Para su inquietud, el humano se tambaleó un poco antes de recuperar el equilibrio.
—¿Estás… bien? —preguntó Foxx.
Su vista y sus sentidos no funcionaban muy bien en ese momento, pero podía notar que el humano sangraba por algún lugar. Sin mencionar que Foxx estaba bastante seguro de haber bebido demasiado antes… así que, si aún seguía sangrando en algún lugar…
—Estoy bien. No es nada con lo que no haya lidiado antes. —Harlow bajó la mirada y sostuvo la de Foxx.
Foxx lo examinó con los ojos. Tenía manchas de hollín en la cara y sangre que le corría desde la cabeza.
—No… te ves… bien.
—Mantente despierto, mocoso —ordenó Harlow con brusquedad, ignorando sus palabras.
Foxx sostuvo la mirada de los ojos castaños claros del humano durante unos segundos, antes de asentir.