02/07/1884
Melody
—Papá .
Desvió la mirada, centrándose en mí.
—Dime —contestó desde la otra punta de la cocina.
—¿Soy tu hija favorita, verdad?
Una sonrisa hizo que sus labios se curvaran y, por un instante, pensé que iba a esquivar la pregunta.
—Un buen padre no puede elegir entre sus dos hijas —respondió con calma.
Hice una mueca. No me gustó su respuesta.
—Pero…
—No obstante —me interrumpió, alzando el dedo índice como si tuviera que darme una lección—, siempre hay una que se porta mejor que la otra.
—¿Yo? —quise saber.
Soltó una fuerte carcajada, que resonó por toda la cocina y me hizo sonreír.
—No, cariño, tú eres un ser rebelde.
Fruncí el ceño.
—¿Entonces Sloane es tu favorita?
—Verás, Melody —pronunció, acercándose un par de pasos—, por buena o mala suerte, tu padre siempre ha apreciado las almas rebeldes. Son las que consiguen grandes cosas, las que no se conforman.