Domar a un cowboy (Silver Pines 1) Capítulo 31
53%

Capítulo 31

CeCe

—¡Lo sabía! —chilla Ginger mientras me envuelvo todavía más con la manta de franela.

Hace fresco esta noche y llevamos horas aquí fuera.

Mabel por fin se ha ido a la cama con Mamá Jo, exhausta después de tantas manicuras y pedicuras, de comer demasiado azúcar y bailar miles de canciones en el Just Dance .

—En serio, creo que he cometido un error. Todo iba bien esta mañana, pero no sé… me sentí un poco incómoda esta tarde —confieso—. Joder, ¿por qué tiene que ser tan increíble? —Me tapo la cara con las manos.

—¿Estuvo bien? Ese es el quid de la cuestión —pregunta Olivia .

La miro como diciendo: «¿Estás de broma?».

—Lo estuvo, ¿a que sí? —Se tapa la boca con la mano—. ¡Dios mío! ¿Cómo de bien?

—¡Increíblemente bien, joder! El mejor sexo de mi vida —respondo.

—¿Y por qué solo una noche? No te mira como si fuera una sola noche para él —señala Ginger tras meditarlo un rato.

—Cuando volví a casa, me dijo que no quiere una relación. Supongo que siempre será un mujeriego. Además, tiene mil cosas entre manos. ¿De dónde sacará el tiempo para ocuparse de algo más? También estoy bastante segura de que cree que Wade y Cole lo matarán.

—¿Matar a quién? —pregunta Cole cuando sale a la terraza por la puerta trasera. Las tres nos giramos para mirarlo mientras los últimos rayos de luz desaparecen detrás de la casa.

—A Andrew —improviso—. ¿Ya habéis terminado de quemar la maleza? —pregunto rápidamente para cambiar de tema.

—Sí, me habría gustado desquitarme un poco con él, pero parece que Nash hizo el trabajo por mí. —Nos mira a las tres y frunce el ceño—. ¿Cuánto tiempo llevan las Demonios influenciando a mi hija? —Hace una mueca.

—Solo le estamos enseñando a divertirse, Cole . No te sulfures —bromea Ginger al instante.

Cole gruñe.

—Solo nos bebimos media botella de vodka mientras estuvo con nosotras. Conocemos nuestros límites y no los sobrepasamos —explica Ginger con una risita.

—Maldita sea —murmura Cole .

—En serio, ha sido una noche de lo más inocente.

Deberías agradecérnoslo, agente. Tan solo le hemos dejado comer cinco nubes de azúcar y una bolsa de chuches mientras veíamos Saw .

Ah, y nos hemos asegurado de que toda la música que escuchamos contuviera únicamente cinco palabrotas por canción.

Nos portamos la mar de bien. ¡Prometido!

— Ginger se da un golpecito en el corazón, como si le diera su palabra de girl scout .

Las tres soltamos una carcajada, pero Cole ni siquiera sonríe.

—¿Estas son las amigas que eliges? —me pregunta.

Olivia resopla.

—Oye, yo no tengo nada que ver con esto. Ha sido ella. —Señala a Ginger .

—Oh, créeme, lo sé —replica Cole mientras Olivia y Ginger se parten de risa. Mi hermano se gira para entrar, pero luego se detiene y nos mira de nuevo.

—Si mi hija dice una sola palabra inapropiada mañana, te prohibiré verla. — Cole señala a Ginger .

—Me he enterado de que estás buscando niñera, Cole . Yo podría hacerte un descuento familiar.

—Ni de coña, vamos. Buenas noches, CeCe . Volveré por la mañana —murmura y, a continuación, vuelve a entrar en casa.

—¿Por qué no paras de chincharlo? —le pregunto a Ginger .

—Porque me encanta verlo tan alterado. Está cañón.

—Qué asco. —Me estremezco, lo que hace que se ría aún más fuerte.

La verdad es que Mabel adora a Ginger , y verlas juntas me recuerda por qué se hizo profesora. Los niños acuden en masa a ella por su personalidad alegre y desbordante. Tiene un don natural.

—Bueno, volvamos a mi problema —les pido mientras clavo un malvavisco en un palo.

—No sé dónde está el problema. Diga lo que diga Nash , está coladito por ti. Lo he visto en el bar. ¿Cómo es que no te has dado cuenta?

La miro con desconcierto. Las últimas veces que hemos ido a los domingos de sangría, apenas he visto a Nash .

—Es verdad. Se esconde entre las sombras e intercepta a cualquier hombre que se dirige hacia nosotras. — Olivia suelta una risita.

—Quizá no es que no quiera una relación —comenta Ginger , tan sabia, mientras observa cómo mi malvavisco adquiere un tono quemado perfecto—. Quizá es que aún no ha conocido a la persona indicada. ¡Ah, tengo una idea!

—Joder —mascullo de forma instintiva.

Las ideas de Ginger suelen implicar problemas para mí.

—No… escucha, es fácil. Obsérvalo mañana por la noche. Fíjate bien en él. Es viernes, la noche más concurrida de la semana, habrá música en vivo y es la cena de cumpleaños de Avery . Habrá muchos hombres disponibles. A ver cómo reacciona cuando alguno te hable.

—O te mire —añade Olivia . Sigue riéndose de nosotras dos mientras se mete su propio malvavisco en la boca.

—Tengo que dejarlo ir, no puedo obsesionarme con Nash Carter . Solo iré a divertirme. Ha sido solo una noche. Una noche increíble, pero tengo que olvidarla. Tiene un vínculo demasiado estrecho con mi familia y apenas hace un mes que lo dejé con Andrew .

—Oh, por favor, terminaste con él hace meses, y el destino tiende a actuar cuando menos te lo esperas —señala Olivia con una mirada enamoradiza que evidencia todos los romances fantasiosos que se ha leído.

—No sé cómo lo ves tú, pero no es familiar tuyo si se ha pasado la noche follándote de mil maneras —afirma Ginger con seguridad—. Ya lo verás.

—Es que no quiero salir malparada. Si me permito sentir algo por él, sé que saldré herida. Nuestra relación debe ser platónica. Nash no quiere nada más y yo no soy de rollos de una noche.

Olivia suelta una carcajada.

—Siento decírtelo, pero después de lo de anoche, diría que sí que lo eres. Al menos con él.

Gimo y me meto mi nube quemada en la boca. Maldito Nash Carter y su cuerpo perfecto, su personalidad encantadora y sus tácticas sexuales alucinantes. Mañana, todo será como antes. Se me da bien fingir, lo hice con Andrew durante meses. Puedo hacer esto.