Domar a un cowboy (Silver Pines 1)
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Capítulo 1
CeCe
—¡Ay, querida! ¡Se te ha caído el rizador! ¡Vaya por Dios!
Me detengo en seco y miro la maleta, que pesa como un muerto.
El bolsillo trasero está un poco abierto, y la señora Danforth , la abuela de mi mejor amiga, me llama con su voz cantarina.
Agita en el aire mi vibrador verde azulado mientras me persigue por el vestíbulo de la agencia de alquiler de coches.
Se me encienden las mejillas al instante y se me tiñen de un delicado tono rosáceo mientras me acerco a ella con rapidez. Mantengo la vista fija en el impecable suelo de mármol para no tener que cruzarme con la mirada de todas las personas que me rodean y que conozco desde que era pequeña.
Me planteo meterme debajo del gran mostrador blanco de recepción y esconderme ahí hasta que cierren a las cinco.
Es lo último que necesito hoy: mi vuelo ha ido con retraso y en el avión he estado llorando como un bebé por haber dejado el Kindle en mi apartamento…
Mi antiguo apartamento, mejor dicho. Solo quiero llegar a casa, ponerme el pijama y deshacer la maleta, pero algo me dice que no podré hacerlo.
Porque, aunque es mi primera noche en casa, es domingo, así que sé que me sentiré tentada de ir a The Horse el viejo rastrillo que usábamos para amontonar las hojas en otoño y saltarlas cuando era pequeña, apoyado contra la casa, y el columpio en el árbol donde me empujaba durante incontables tardes calurosas.
La tristeza me inunda el pecho y me abruma.
Casi espero verlo atravesar la puerta principal, pero sé que nunca más lo hará.
—Estoy en casa, papá —susurro.
Ginger me aprieta la mano.
—Lo sabe, cariño.