DESPUÉS DE TODOS ELLOS, YO Y también de los que nos obligaron, finalmente, a preguntarnos algo mucho más importante ¿Qué estoy
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DESPUÉS DE TODOS ELLOS, YO

DESPUÉS DE TODOS ELLOS, YO

Por Gabriela Juri

© inepub.com

Y también de los que nos obligaron, finalmente, a preguntarnos algo mucho más importante ¿Qué estoy

Durante mucho tiempo pensé que el amor consistía en encontrar a alguien.

Alguien que me eligiera. Alguien que se quedara. Alguien que estuviera seguro. Alguien que pudiera mirarme y decirme que yo era esa persona.

Y cada vez que una historia terminaba, pensaba que había perdido algo.

A veces a una persona. A veces un futuro. A veces una versión de mí misma.

Pero con el tiempo entendí que no todas las pérdidas son derrotas.

Algunas son el comienzo de algo.

Este no es un libro sobre tres hombres.

Aunque ellos aparecen. Aunque cada uno dejó una marca. Aunque cada uno tuvo un lugar importante en mi historia.

Este es un libro sobre las distintas mujeres que fui mientras los amaba.

La niña que creía que ser elegida era suficiente.

La mujer que volvió a creer. La que se jugó entera.

La que esperó demasiado. La que intentó entender heridas que no podía curar.

La que finalmente entendió que comprender a alguien no significa tener que quedarse a su lado.

Y la que, después de todos ellos, aprendió a elegirse.

No sé si alguna de estas historias se parece a la tuya.

Quizás sí. Quizás alguna vez amaste a alguien que no pudo amarte como necesitabas.

Quizás esperaste una llamada que nunca llegó.

Quizás te quedaste más tiempo del que debías porque todavía había esperanza.

Quizás alguien volvió cuando vos ya habías aprendido a irte.

Quizás estuviste en una relación que no era mala, pero tampoco era la que querías.

O quizás simplemente estás leyendo esto porque alguna vez te rompieron el corazón y todavía estás tratando de entender qué hacer con esos pedacitos.

Si es así, quiero decirte algo antes de empezar: no estás sola.

Y tampoco estás rota para siempre.

El amor puede doler.

Muchísimo.

Puede hacernos dudar de nosotras mismas. Puede hacernos perder el rumbo. Puede dejarnos preguntas que tardan años en encontrar respuesta.

Pero también puede enseñarnos.

A veces nos enseña a abrirnos. A veces a confiar. A veces a poner límites. Y a veces, cuando ya no queda nada más que aprender de una historia, nos enseña a irnos.

Yo demoré bastante en entenderlo.

Creí que el amor verdadero tenía que durar para siempre.

Hoy ya no estoy tan segura.

Quizás algunos amores llegan para quedarse. Quizás otros llegan para transformarnos. Quizás algunos duran una noche. Otros, unos meses. Otros, años.

Y quizás hay personas que pasan por nuestra vida y, aunque no se queden, dejan algo que permanece.

No creo que haya un manual para amar. Tampoco creo que exista una edad correcta para dejar de equivocarnos.

Lo que sí creo es que, después de todos los amores, todos los desamores, todas las dudas y todas las veces que intentamos que alguien nos eligiera, llega un momento en el que tenemos que aprender a elegirnos nosotros.

Este libro cuenta ese camino.

No es perfecto.

Yo tampoco lo fui.

Hay decisiones de las que hoy me río. Hay otras que todavía me duelen.

Hay personas a las que agradezco haber conocido.

Y hay historias que, si pudiera volver atrás, quizás viviría de otra manera. Pero no borraría ninguna. Porque todas me trajeron hasta acá.

Hasta mí.

Así que, si alguna vez amaste demasiado, esperaste demasiado, perdonaste demasiado o simplemente te quedaste preguntándote por qué no funcionó...

Bienvenida.

Esta historia también es un poco tuya.

Y quizás, mientras leas la mía, encuentres alguna respuesta para la tuya.

Porque al final, después de todos ellos, después de todas las historias, después de todos los besos, las despedidas, las promesas y las lágrimas… queda una persona que nunca deberíamos dejar atrás.

Nosotros mismos.