Deseo oscuro (de la serie La Cacería del Vacío nº 4) 45 Victor #2
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45 Victor #2

—Diles cuánto te encanta —exige Elliot mientras su mano serpentea hasta agarrar suavemente la garganta de Julian—. Diles cómo al poderoso Julian Frost le encanta que le follen el culo mientras está hasta los huevos dentro de otro hombre.

Observo esta transformación fascinado: Julian, siempre tan controlado, rindiéndose a las exigencias de Elliot. Es una faceta de ambos que nunca esperé ver.

—Me encanta —admite Julian con la voz ronca y quebrada—. Me encanta sentirte dentro de mí mientras estoy dentro de Victor.

Elliot lo recompensa con una embestida especialmente profunda que desata una reacción en cadena en todos nosotros. Siento a Julian hundirse más en mí, lo que me empuja con más fuerza dentro de Theo.

—Así me gusta, buen chico —elogia Elliot, cuyo acento refinado hace que las palabras sucias suenen elegantes—. Mi rey que gobierna el mundo de día y recibe mi polla como si hubiera nacido para ello de noche.

Es fascinante ver a Julian y Elliot juntos. Siempre había asumido que Elliot era puramente sumiso, que seguía el liderazgo de Julian en todo. Pero la forma en que Elliot domina a Julian ahora, la forma en que Julian responde... está claro que hay más fluidez en su dinámica de lo que imaginaba.

La compostura de Julian se agrieta aún más bajo las palabras de Elliot.

—Cuidado —advierte Julian con la voz tensa, pero aún con ese filo de autoridad—. Sigue así y cuando terminemos aquí, te daré la vuelta y te follaré hasta que grites.

Elliot se ríe, un sonido sorprendentemente dominante en sus labios.

—Puedes hacer eso después de que todos nos hayamos corrido dentro del otro como prometimos —ronronea—, y después de que Theo se haya corrido. No querríamos dejar a nadie insatisfecho.

La imagen mental de todos nosotros corriéndonos dentro del otro, la cadena de placer y liberación, me recorre como una descarga. Mi polla pulsa dentro de Theo, y de repente estoy desesperado por verlo deshacerse.

Se me ocurre algo que les volará la cabeza y nos empujará a todos más cerca del límite. Aunque dije que no dejaría que nadie más que yo lo viera de nuevo, esto será una excepción. Me aclaro la garganta, con la voz áspera de deseo.

—Creo que Theo debería ponerse boca arriba y chuparse la polla mientras hacemos esto —sugiero—. Para asegurarnos de que no se desperdicie nada de semen.

El movimiento detrás de mí se detiene en seco. Julian y Elliot gimen incrédulos.

—Eso... ¿eso es posible? —pregunta Julian, su habitual aplomo sustituido por genuino asombro.

Una oleada de orgullo me recorre.

—Claro que sí —confirmo sin poder ocultar la satisfacción en mi voz. Mi chico tiene talento, y me encanta presumir de él.

Theo no necesita que se lo pidan dos veces.

Se desliza hacia delante, rompiendo nuestra conexión un momento, y agarra una almohada cercana.

Se coloca boca arriba con la almohada bajo las caderas.

Luego engancha las manos detrás de los muslos y tira de ellos hacia el pecho y los hombros en una demostración de flexibilidad que hace que Julian maldiga entre dientes.

La posición acerca la polla de Theo tentadoramente a su boca mientras eleva el culo a la altura perfecta para que vuelva a entrar en él. Sus ojos se encuentran con los míos, oscuros de deseo y con un destello exhibicionista por mostrar su talento único.

—Joder —suelta Julian con la compostura completamente destrozada mientras observa a Theo doblarse en posición.

Los ojos de Elliot se abren de par en par.

—Eso es jodidamente caliente.

Siento una oleada de orgullo mientras Theo presume de su flexibilidad y se mete la punta de la polla en la boca sin apartar los ojos de ninguno de nosotros.

Me posiciono de nuevo y me deslizo dentro de su calor apretado con una embestida suave.

El ángulo empuja sus caderas aún más cerca de su boca, lo que le permite metérsela más adentro.

—Exquisito —dice Julian con voz tensa. Sigue enterrado dentro de mí, pero ha dejado de moverse, cautivado por lo que tenemos delante.

Theo hunde las mejillas y produce sonidos húmedos mientras se da placer. Su culo se contrae alrededor de mi polla con cada vaivén de su cabeza, lo que añade otra capa de placer que me obliga a apretar los dientes para mantener el control.

—No voy a aguantar mucho viendo esto —admite Julian, jadeante.

—Nunca he visto nada tan jodidamente sucio —añade Elliot, y sus caderas empiezan a moverse con renovada urgencia detrás de Julian.

La reacción en cadena comienza de nuevo: las embestidas de Elliot empujan a Julian más adentro de mí, lo que me impulsa más profundo en Theo, lo que fuerza la polla de Theo más adentro de su propia boca.

La imagen de Theo realizando este acto imposible mientras recibe mi polla me tensa los testículos. Apenas aguanto.

Lo que tengo ante mí es pura obscenidad: mi chico, mi Theo, chupándosela mientras lo follo y a mí me follan al mismo tiempo, todos conectados en esta hermosa cadena humana.

Entre la presión de la polla de Julian dentro de mí y el culo de Theo apretándome como una tenaza, estoy al borde de un orgasmo más intenso que nada de lo que haya experimentado.

—¡Joder! —maldigo mientras todo mi cuerpo tiembla—. Voy a explotar en cualquier puto momento.

Julian me aprieta las caderas con fuerza dolorosa.

—Yo también —jadea, y su ritmo se vuelve errático—. No puedo... no puedo aguantar mucho más.

—Córrete para mí, mi rey —ordena Elliot desde detrás de Julian, con voz tensa pero autoritaria—. Llena el culo de Victor. Préñalo bien hondo.

La orden obscena resuena por la sala de espejos. Theo se saca la polla de la boca con un chasquido obsceno y clava los ojos en los míos.

—Préñame, papi —exige Theo con voz ronca y desesperada—. Lléname mientras Julian te llena a ti.

Es demasiado: la visión de Theo contorsionado frente a mí, la presión implacable de Julian contra mi próstata, las palabras sucias que se disparan en rápida sucesión. La presión aumenta hasta un punto insoportable.

—Ahora —gime Elliot—. ¡Joder, ahora!

Siento el orgasmo de Elliot recorrer nuestra cadena: sus caderas se sacuden contra Julian y lo empujan más adentro de mí. Julian maldice en voz alta, me clava los dedos en la carne mientras explota dentro de mí y me llena con pulsaciones calientes que me empujan al límite.

—¡Joder! —rujo mientras se me nubla la vista y me vacío dentro del calor apretado de Theo. Cada pulsación de mi polla se siente como si me la arrancaran del alma, intensificada porque Julian sigue corriéndose dentro de mí.

—Joder, sí, toma mi carga —gruño.

Theo gime y su polla se sacude mientras eyacula directamente en su propia boca. Su garganta trabaja visiblemente mientras traga cada gota, sin apartar los ojos de los míos ni un instante.

Nos derrumbamos por etapas, con la respiración entrecortada y los cuerpos resbaladizos de sudor.

Pero no hemos terminado. Elliot se mueve primero: se desliza de detrás de Julian y se deja caer de rodillas a nuestro lado.

Aparta a Julian y entierra la cara entre mis nalgas, y su lengua lame el semen de Julian mientras se escapa de mí.

—Jesucristo —jadeo, todavía sensible después de todo.

Elliot se levanta con la boca llena del semen de Julian. Se gira hacia Julian, quien lo agarra bruscamente y lo atrae hacia un beso abierto. Observo cómo se pasan la semilla de Julian entre ellos hasta que Elliot finalmente traga con un gemido satisfecho.

Siguiendo su ejemplo, me deslizo por el cuerpo de Theo y le separo las nalgas para encontrar mi propio semen escapándose de su agujero. Lo limpio con amplias pasadas de lengua y recojo mi propia esencia.

Cuando he recogido suficiente, me arrastro por el cuerpo de Theo y aplasto mi boca contra la suya. Nuestras lenguas batallan mientras compartimos el sabor de mi semen mezclado con los restos del suyo.