Capítulo 16
Decisiones
Aiden había estado reflexionando sobre lo que Thiago le había dicho y sabía que tenía razón.
No podía permitir que sus emociones lo siguieran controlando, sobre todo si tenía que seguir viéndolo a diario, en cada entrenamiento.
Rian seguía siendo un mago excepcional y con su ayuda conseguiría mejorar mucho más rápido, pero una cosa era pensarlo o decirlo y otra, muy distinta, hacerlo.
Durante los entrenamientos estaba constantemente en un estado de alerta.
Su presencia lo alteraba de tal manera que no sabía bien cómo reaccionar, lo que ocasionaba que lo terminase ignorando la mayor parte del tiempo.
Además, el vínculo que habían compartido hacía años todavía seguía ahí y, en ocasiones, notaba como sus sentimientos se veían entremezclados con los de Thiago y Rian, causándole más confusión de la que ya experimentaba por sí mismo.
—Aiden, gírate nada más bajar el escudo —le indicó Rian, levantando la voz desde el otro lado de la sala—, o serás un blanco fácil. Thiago, intenta mantener una postura más firme al lanzar el último ataque.
—Lo intento —se quejó este último, fulminándolo con la mirada—, aunque llevo tres horas y media con los brazos en alto y me duele hasta respirar, entrenador. —Aquella última palabra la dijo cargada de hastío.
Rian se pasó una mano por el pelo mientras revisaba sus últimas anotaciones.
Aparentaba estar preocupado por algo, pero no abrió la boca.
Asintió y les dejó dar por finalizado el ejercicio.
El resto del equipo ya se había ido al vestuario hacía rato y solo quedaban ellos tres.
Aiden se estaba pasando una toalla por la cara, eliminando el sudor que se le había acumulado en el rostro.
Tenía varios mechones de pelo pegados a la frente y respiraba de forma irregular.
Estaba agotado y ni siquiera habían avanzado lo suficiente.
Se encontraba tan ensimismado en sus propios pensamientos, que no escuchó como le llamaban, hasta que se encontró con aquellos ojos azules justo en frente de él.
—¿Aiden? —preguntó y, por su ceño fruncido, supo que había repetido su nombre varias veces—. ¿Va todo bien?
Aunque abrió la boca, no salió ningún sonido de ella.
Sabía que tenía que arreglar las cosas de una manera o de otra, pero no se sentía capaz.
Todavía estaba furioso y no estaba seguro de no acabar golpeándole en la cara si volvía a mencionarle el motivo por el cual se había ido dos años atrás.
Necesitaba tiempo. Se pasó la toalla por la cara de nuevo, meditando qué responder y finalmente dejó escapar un suspiro.
Luego, se alejó caminando lo más rápido que pudo.