Capítulo 12 Descanso #4
Solo fueron necesario unos cuantos segundos para que el jefe viniera junto con su amigo a donde el ritual se estaba haciendo, este le sonrió a ambos, orgulloso de lo que lograron, como siempre, Eban incluso le sorprendió como a pesar de hacer la cosa más simple que cualquier ángel puede ser capaz de hacerlo, Helzion le seguía sonriendo con el mismo orgullo y emoción, le comento algo a Adthor del cual solo fue oíble entre ellos, pues el sonido de la magia chispeante no lo dejaba oír con tanta claridad, le entrego un par de notas y se marchó.
- ¿Y…? - Eban miro a Adthor que se ponía de cuclillas a un lado de él sosteniendo esas notas.
- Quiere que agreguemos estas dos notas a cada uno de los fragmentos, puedo acercarme a ellos, ¿no?
- Eban asintió, dándole luz verde a las acciones del más alto, este se adentró a la zona donde ocurría todo, claramente no pasó nada, pero Adthor sentía que le estaba arruinando todo a Eban, su obra de arte, coloco las notas las cuales mantuvo pegados a los fragmentos gracias a unas cuerdas delgadas que le dio el jefe y las ato – Listo.
El de cabello ceniza asintió y susurro las ultimas frases, los fragmentos junto a las notas comenzaron a elevarse a un más, las pequeñas piedras que estaban comenzaron a temblar, el suelo estaba agitándose un poco, Adthor dio un salto para salir de ese dibujo antes de que un brillo potente obligara a los tres presentes a cerrar sus ojos por unos segundos, a la hora en el que los abrieron, esos fragmentos ya no estaban, el brillo se fue y el temblor en la tierra borro el dibujo de esa constelación.
-…tenga una buena noche- Helzion se despidió para subir a la hamaca en la que estaba Naya.
Eban cerró el libro y comenzó a guardarlo, Adthor solo miro el cielo, preguntándose a donde habrán mandado esos dos fragmentos, pero el cansancio y el ver la luna tan blanca le daba esa necesidad de dejar todo para mañana y simplemente preocuparse en dormir.
- Buenas noches…
- Espera… ¿no te gustaría dormir conmigo?
- No…- Así como contesto rápido y sin pensar, voló hacia una de las hamacas y se recostó en esta.
- Ok…no es como si me hiciera ilusión de dormir contigo…
- se dijo a sí mismo, con la esperanza que el contrario lo escuchara, claramente no lo hizo, este solo suspiro y se dirigió a una de las hamacas, específicamente donde estaba Eban, ya había dos ángeles acurrucados durmiendo así que solamente se acercó a ellos, y como si fuera por instinto, ambos ángeles se movieron para darle paso a Adthor y se uniera a ese grupo de ensueño, estiro sus alas y las descanso sobre el cuerpo de los demás.
Los ojos purpuras miraron cada movimiento de esa actitud, no le incomoda ninguna de esas actitudes ni le molestaban, simplemente para el mismo, sentía que esos rituales entre los ángeles que tienen no es algo de lo que él pueda seguir, mucho antes de entrar a este grupo o tener su misión, sintió ese aislamiento natural por su propia especie, se siente cómodo cuando está con ellos, pero no se ve capacitado para cumplir requisitos naturales de ese tipo, nunca pudo entenderse ni a sí mismo, sentía que él fue creado en un lenguaje diferente a los demás, provocándole que no pueda entender a los demás y ni ellos a él.
Recuerda haber entrado a la sección de astrólogos solo porque le gustaba leer, eso mismo lo ayudo a ser bien reconocido en su grupo por ser el mejor de todos, teniendo la capacidad de poder saber la mayoría del contenido de los libros de magia de memoria, era un don que la tenia, y se aferraba bastante a eso para poder sentir al menos una pizca de cercanía con los demás ángeles.
Cuando fue a su misión con Adthor y conoció el mundo humano, se sintió fascinado, miro todas sus actividades, todas las costumbres, tradiciones, formas de hablar, de tocarse, de expresar, todo.
Ahí entendió Eban, el debió haber sido un humano todo este tiempo, su alma se lo decía a gritos, el Señor le mostro esa nueva ventana de posibilidad
“Tal vez nací en un cuerpo que no me corresponde”
Eso es lo que pensó cuando proceso todo ese momento, se sentía más capacitado de hacer todas esas actividades, pero, aun así, eso no le afecto a su identidad, sigue amando lo que es, solamente ahora acepta que su actitud no es de un ángel por completo, sino de un humano, pero eso no le impide seguir mirando a sus amigos igual, seguir luchando por las mismas causas y seguir amando su propio mundo, ese, era otro don suyo.
Y con ese pensamiento dejo su mochila a un lado de él, sacando una cobija de esta y una pequeña almohada que el creo, acomodándose para dormir, como cualquier humano lo haría, uso una cobija para cubrirse en vez de sus alas y una almohada en vez de sus manos y durmió.
Mientras eso ocurría la mochila tambaleo al momento en el que Eban saco su cobija, dejando a la vista un libro abierto, era un pequeño libro, que estaba en una página exacta la cual se podía alcanzar a leer.
“Y así, dos seres de otro mundo nos enseñaran lo que nos faltó, nos dirán lo que nunca tuvimos y nos dirán lo que nunca quisimos escuchar; uno tendrá la sangre pura de sus ancestros y vera las plumas blancas del ángel, mientras que el otro será condenado al veneno eterno por un miserable accidente, dándole la capacidad de ver los cuernos del diablo.
Ellos serán nuestros embajadores, nuestros ruiseñores”