Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 12 Descanso
73%

Capítulo 12 Descanso

- Capacidad…de ver demonios - Todo el grupo de rebeldes se encontraban al alza del viento, volando mientras ambos líderes discutían sobre su nuevo lugar, para quedarse mientras ambos sostenían un mapa.

- Esa chica sí que te dejo como loco Eban, no dejas de pensar en ella- Adthor lo empujo del hombro haciendo que su dirección de vuelo se desviara, pero no tardo en retomar su posición, Laylah rio ante el comentario de su amigo.

- Solo estoy analizando lo que paso con ella, de repente puede entender a los demonios, esos seres que siempre creímos como animales.

- Supongo que algo tendrá que ver con su hilo, ¿vieron cómo estaba? Dios incluso su hilo dejo de flotar por lo pesada que estaba de energía negativa

- Eso fue lo que más me llamo la atención, como es posible que un hilo dorado sea negro, pensaba que esa cosa no podía ser tocada o afectada, ya saben, intangible - Adthor menciono con un poco de despreocupación pues estaba más centrado en jugar con los mechones de su amiga Laylah, la cual no tardó en darle un manotazo para que dejara su cabello, solo recibió risas de respuesta por parte del chico.

- El hilo dorado es creado por las energías positivas, los arcángeles la descubrieron cuando comprimieron una cantidad de esa energía al punto de hacerse sólida, la única forma de que sea corrompida podría ser…

- Que algo negativo lo toco - Helen completo la frase con terror al saber a dónde iba todo esto.

- Entonces ese demonio infecto el hilo de Kezef y su humana.

- Supongo, es muy probable, pero el hecho que Kezef no haya tenido ningún efecto se me hace extraño, quiero decir, en la academia nunca nos enseñaron estos casos, pero es lógica, ¿no?

, si un humano que es considerado un ser neutro, le afecto, Kezef ya debería haber estado padeciendo esos síntomas mucho antes que su humana.

- No lo sé, pero ahora que lo mencionas me arrepiento de haberlo dejado ir- Laylah menciono con enojo mientras se cruzaba de brazos –

Eban solo se dignó a callar mientras los otros tres cambiaban de tema, era cierto, ahora que analizaba todo con detenimiento, hubiera sido mejor haberlo tenido junto a ellos y anotar cualquier síntoma o actitud extraña, Eban ha visto ángeles ser afectados por el veneno de las sombras, si, Helzion es uno de los tantos, el mínimo efecto que te pueden dar es insania, y los demás efectos es porque su veneno fue impregnado en alguna parte del cuerpo, pero ¿en su hilo?

, es la única cosa que está conectada directamente al alma de un ángel, ya no estaríamos hablando de un veneno que se esparció en una extremidad u órgano, estamos hablando de todo el núcleo, si una sola pizca llega a tocar el hilo, infectaría todo, su sangre, músculos, huesos, órganos, totalmente todo, se lo comería por dentro, él sabe que los ángeles son incapaces de morir, pero eso, eso se sentiría como la muerte misma de seguro.

Por otro lado, los ángeles con mayor autoridad en ese lugar se encontraban aleteando sus alas al compás, en sinfonía, Helzion y Naya, aquellos ángeles que creyeron que sería una buena idea traer a esos ángeles de la guarda solo porque una corazonada les dijo que lo hicieran, ahora estaban aquí, después de un ataque de un demonio, sin lugar al que ir pues aquel ser dejo su aroma, aroma que solo atraerá más demonios conforme el tiempo pase.

-Hemos actuado como niños Helzion- Naya después de dar varias miradas al mapa se dignó a quejarse a lo bajo y solo centrarse en la nada - estamos llevando a nuestros compañeros a un lugar que ni siquiera nosotros sabemos cuál es, estamos sin rumbo.

Helzion siguió mirando el mapa para después pegar un gruñido de estrés y guardar el mapa con enojo, su respiración demostraba el nivel de frustración que tenía, Naya negó con la cabeza, ambos estaban sin ideas, al menos los demás ángeles estaban a una distancia considerable, así no verían sus actitudes, no querían que se preocupen.

- Elyon estaría tan decepcionado…- El de piel morena recordó esa gran responsabilidad que le había dado su maestro - esto es demasiado para dos simples ángeles.

- Pero seguiremos luchando, Helzion, por tu humano…

por los humanos de todos los demás - sintió la rasposa pero extrañamente suave piel de la mano de Naya posarse en su hombro, el contrario solo miro de reojo a sus compañeros - así como nosotros, hay más aquí que fueron ángeles de la guarda, sufrieron lo mismo que nosotros, presenciaron el sufrimiento de su humano y por tratar de protegerlos, estamos aquí, sin rumbo al que ir…

todo por hacer algo por lo que fuimos creados…

- Pero ¿cómo? Naya, dímelo…cada vez que pienso los planes, las cosas, maldita sea estamos hablando de jodidos arcángeles, ángeles mucho más poderosos que nosotros, con capacidades más grandes que las nuestras, que las de todos los ángeles unidos…

- Para eso esta Zera y Kezef…

- Eso es solo una…teoría, no sabemos si sea cierta.

- …tú fuiste quien lo propuso.

Helzion la miro soltando un chasquido de su lengua, Naya tenía razón, ambos lo saben, una escritura de un libro antiguo, la mención del desentierro del ángel que no tuvo suficiente con su poder y quiso más, había algo ahí que no cuadraba, mantuvieron el libro y con las pocas esperanzas ambos junto a su maestro trataron de sacar la información posible, los tres sabiendo que cualquier cosa que sacaran de ahí, solo serían simples teorías pues no había ninguna manera de comprobarlo, eso solo quedo entre los Estrodemons y los Arcángeles.

- Escucha, encontraremos a Levianthan, él nos dirá todo, nos mostrará como contactarnos con los demás, tendremos la suficiente información de toda la verdad y de cómo matar a esas pestilencias con alas, ¿ok?, solo necesitamos más entrenamiento…y fe

- …- Helzion en unos segundos prosiguió a suspirar mientras negaba con la cabeza, por más que quisiera rendirse, una sola mirada a sus compañeros bastaba para volver a dejarle en claro a si mismo por que seguía haciendo esto, luego miro a Naya, y lo tuvo aún más, confirmándolo, no tienen nada más que perder, los ángeles no son seres que tengan algún aferro que lo impida a su miedo a la muerte; si es que tienen; ellos si no tienen como propósito ser un ángel que ayude a la humanidad o le sirva a los arcángeles, entonces no sirve de nada- …

odio que tengas razón Naya…vamos a destronar esos imbéciles.

Naya sonrió con orgullo sabiendo lo que significaba eso, riendo mientras miraba como su amigo sacaba nuevamente el mapa, primero tenían que encontrar un nuevo refugio claramente.

- Creo que…encontré uno interesante…- Helzion miro a Naya, haciendo que esta se acerque aún más para que viera el punto que estaba apuntando, era un lugar cerca del mar, era un lugar muy lejos, pero ayudaría a iniciar las búsquedas de Levianthan- tendremos que usar uno de los fragmentos lunares para llegar, pero lo valdrá.

- Si estás seguro, lo acepto, pero primero, debemos dejar que nuestros compañeros descansen, hemos estado volando por horas…

Ambos miraron nuevamente hacia atrás, viendo como en algunos, sus alas comenzaban a actuar erráticamente, los ángeles no tenían tanta capacidad de volar por horas, otra debilidad suya

-Chicos descansaremos aquí- Todos miraron hacia abajo dándose cuenta de que estaban ante un bosque gigantesco que parecía no haber ningún tipo de habitante, lejos de la ciudad, de los humanos - sé que no será el lugar más cómodo, pero solo será una parada, cuando nos acomodemos les contaremos todo.

Todos asintieron mientras comenzaban a extender sus alas para comenzar con la planeación, algunos estaban aliviados de por fin tener un lugar el cual reposar sus alas, otros no tan seguros, estaban acostumbrados a esconderse cerca de los humanos pues quieran o no, los ángeles son especies que tienden a buscar cualquier manera de no estar solos, razón por la que es raro ver a un ángel solo; a menos que este en una misión; los humanos al ser lo más cercano a alguien de su especie tienden a mantenerse más cerca de ellos y sus aposentos, el bosque era el lugar donde más solo te sentirías, por suerte, ese grupo de aproximadamente 20 ángeles eran suficientes para no sentir esa soledad al menos esa noche.

(…)

Al llegar caminaron unos minutos para poder encontrar el lugar ideal y con el suficiente espacio entre los árboles para descansar ahí, al encontrarlo ambos líderes soltaron esas grandes mochilas que ambos llevaban la cual tenían las provisiones más importantes de ese lugar en la cual antes se resguardaban, Helzion saco varias telas y se las dio a sus compañeros dándoles la misión de que hicieran las hamacas con una altura suficiente para estar seguros, Naya saco unos cerillos y comenzó a recolectar unos palos que encontrase cerca, dándoles el mandato a otros de que ayudaran a instalarse, no pedían la gran cosa pues era solamente para descansar esa noche.

Helen y Adthor estaban amarrando con unas cuerdas una especie de cama gigante entre cuatros árboles que estaban cerca, poniéndolos a una altura muy alta, por si se encontraban con un demonio merodeando por ahí, solo por si acaso.

Varios ángeles comenzaron a recostarse en esas hamacas descansando, el ambiente se sintió más cómodo y relajante, escuchándose las voces de los ángeles en tranquilidad nuevamente, el sonido de alivio para Helzion, este estaba poniendo un último grupo de palos en la fogata la cual Naya había encendido, ambos quedándose sentados cerca de estas, esperando que los demás se acercaran después de que hayan descansado lo suficiente, el líder estaba pensativo, buscando, analizando y descartando las ideas que formaba para explicar lo que harían, estaba nervioso, cualquier líder lo estaría, ese puesto que uno se gana conlleva un sinfín de responsabilidades y momentos de tomar decisiones difíciles, pero un líder es considerado como uno por su sabiduría y preocupación del bienestar de su grupo, en eso era experto Helzion.