Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 10 Odio lastimarte #2
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Capítulo 10 Odio lastimarte #2

Suspiro mientras bajaba el último escalón y comenzaba a acercarse a su madre, jugando con sus dedos tratando de soltar todos esos nervios que tenía dentro suyo, era solo un niño, y aun así tenía que tragarse todo ese estrés que su madre tuvo por el abandono de padre, odiaba cada día que la veía así, deseaba poder hacer algo más, incluso ha intentado convencerla en ir con un psicólogo, rechazando esa petición la adulta cada vez que ese tema venia, ha intentado de todo, pero siempre terminaba igual, en nada, volviendo a tener que consolar a su madre, escuchando sus dolores, ver a su madre destrozada; lo cual, no es algo muy sano para un niño de ver; decir simples palabras que al final no servirán, para al día siguiente seguir con el día a día como si nada.

Al menos aquel ángel lo ayudo durante esos 3 días en olvidar todo eso, lo agradecía, Ethan no era alguien social, al igual que su madre, la cual se la pasaba todo el día encerrado en casa sin tener ni un conocido o familiar al que hablar, provocando que al no tener a nadie con quien salir y pasar el día, ambos quedaran en casa, provocando que estos momentos se volvieran más seguidos.

Ethan no quiere odiar a su madre, pero estos momentos solo lo hacían cuestionarse si valía la pena seguir aguantando todo eso.

Paso por unos instantes en la puerta principal, el de cabello azabache lo miró fijamente, podía irse ahora mismo y dejar que su madre soltara todo y en unas horas cuando el regresara ya estaría tranquila.

“Pero que pienso, no puedo dejarla sola, ¿Qué pasa si hace algo cuando no este?”

Suspiro y siguió caminando hasta llegar a la entrada de la cocina donde estaba su madre recostada en la mesa cubriendo su rostro con ambos brazos, ese cabello lacio alborotado parecía dar una figura de un rio negro dispersado en toda la mesa, la señora soltaba horribles sonidos de dolor, cada una provocando un escalofrió por parte del niño, pero solo respiro hondo y se acercó a su madre, repitiendo en su mente lo que siempre se hacía recordar

“Debes ser un buen hijo”

El chico coloco su mano lentamente y con gentileza en la espalda de su madre, haciendo que esta se levantara un poco para ver a su hijo, acomodo los mechones que tenía en su rostro; aunque eso no mejoro el desastre que tenía en lo demás del cabello; y solamente se recargo en la espalda del asiento, estando en silencio, sin decir nada, esperando a que su hijo comenzara a hacer lo que siempre hacía.

- ¿Papá…? - La mujer asintió, eso no le sorprendió al niño - Madre te he dicho que vayas con la psicóloga Clara, el Padre Samuel incluso te dijo que estar manteniendo tanto dolor solo te…corrompe.

- Hijito, no entiendes el dolor que estoy sintiendo - apretó con fuerza su mano izquierda, haciendo que Ethan se diera cuenta que tenía una foto de él en su mano - Los psicólogos no me ayudaran, ellos solo ayudan gente con problemas mentales.

- Tú tienes uno, papá no te trato bien y mírate como te dejo, por favor, madre, quiero que comprendas, no te quiero ver así, ¿sabes lo mucho que me duele a mí esto?

La señora cerro los ojos para que sus cejas se encorvaran haciendo un gesto de enojo, Ethan se dio cuenta de las palabras que eligió y rápidamente quiso corregirse, pero no pudo, pues la contraria comenzó a hablar.

- No trates de hacerte la víctima, ¡te lo he dicho varias veces!, ¡¡tu dolor no es comparado como el mío y debes entenderme y reconformarme, no venir a echarme la culpa de esto!!

- No, lo siento, no quería, no te estoy echando la culpa - susurro ante esas palabras mientras apretaba sus manos en su pecho, acción que lo ayudaba a no llorar, no quería que su madre lo regañara, se supone que debe ayudarla - solo no quiero que llores más, madre, Dios le dará ese castigo a padre, así como el Padre Samuel dijo que todos los pecadores son sancionados, así –

Un grito de su madre lo hizo soltar del miedo, incluso un pequeño grito ahogado se escapó de el al escuchar también como un golpe sobre la mesa era acompañado por un grito el chico retrocedió unos pasos, ella nunca había reaccionado así, nunca.

- ¡¡Ese tal Dios no existe!! esa misma cosa que tanto alaban en la iglesia fue la misma cosa que me quito a mi Adán, esa estúpida religión hizo que me dejara de ver, de cuidar, ¡¡a pesar de estar embarazada de ti!!-

- Madre, perdón yo -

- Odio la religión, odio la iglesia, odio al Padre Samuel, odio a todos los que tratan de ayudarme no saben lo doloroso que es esto, ¡¡no lo saben!!

El niño sin darse cuenta empezó a dar más pasos hacia atrás estupefacto de los gritos de su madre, no esperaba que reaccionará así, no ahora, no cuando Zerachiel estaba ausente, los gritos seguían mientras la mujer maldecía a los 4 vientos a esa religión que le quito a su amado, la ira que sentía dentro suyo era un odio que se fue acumulando durante esos 3 días, intento realmente ir a esa iglesia y seguir los consejos del Padre, porque ama a su hijo y ya no quiere verlo preocupado por ella, pero es tan difícil olvidar un dolor que mantuviste por 13 años en un solo día, su mente estaba en negación a mejorar, no podía salir de ese hoyo oscuro, por más que le dijeran que lo hiciera por su hijo.

Simplemente no podía

“La peor derrota de una persona es cuando pierde su Fe”

Juro escuchar una voz dentro suya, algo muy dentro que le hablaba, diciéndole aquellas cosas que la destrozaron, pero a la vez la influenciaban a hacer algo, algo malo.

De pronto la señora de cabello lacio comenzó a sentir el aire pesado, todo se volvía círculos, nada comenzaba a tener sentido, podía sentir como en cualquier momento caería desmayada al suelo, pero no, aún estaba consciente y con equilibrio, sus brazos comenzaron a sentirse pesados, sus piernas también, los parpados de sus ojos comenzaron a bajarse, todo daba vueltas, esas voces la invitaban a caer en una ensoñación oscura y fría, la invitaban a ser la anfitriona de la venganza ante todo ese dolor.

Los recuerdos de todos esos momentos en los que le entrego su fe a la iglesia, rogando por que la ayudaran en ese mal en el que estaba, que la apoyaran, que el Señor la sacara de la miseria, de cuidar a un niño sin padre, de no tener una buena estabilidad económica, de tener tantas deudas, de querer dejar de existir en este lugar.

Pero nada, nunca llego ese milagro, nunca llego esa figura que todas las personas alaban tanto en ese lugar, ella lo entendió, no lo valía, ese tiempo gastado, dando todo a algo que ni siquiera ha visto en su vida, pero aun así quiso seguir luchando, quiere seguir haciéndolo, pero simplemente todo se está acumulando y no sabe cuándo será el momento en el que explote.

Todo se volvía difícil, cuando llegara el momento en el que se dé un respiro.

…Sob…sob…

Reacciono, sus manos llegaron hasta su cabello tironeando sus mechones azabaches, estaba en el piso, en una posición fetal, no recordaba cómo había llegado hasta esa posición, sus ojos lentamente comenzaron a moverse hacia el sonido que la hizo reaccionar, ahí estaba, su hijo, la razón por la que estuvo tanto tiempo luchando, en el piso, temblando y con sus ojos lagrimeando.

-Q-que… - susurro, no recordaba que paso, sentía un ardor singular en su brazo izquierdo dándose cuenta como una marca rojiza estaba impregnada, alguien la rasguño, su hijo, la rasguño.

¿Acaso se disocio? No recordaba nada, solo tenía en su mente todas esas horrorosas palabras que se había dicho para sí misma y ver como su hijo estaba asustado de ella, solo le preocupaba más de lo que pudo haberle hecho en esos segundos; o tal vez pudieron ser minutos u horas, no lo sabe;

-Perdóname…

El niño solamente se levantó como pudo y rápidamente salió de la casa, hubo silencio, un profundo y agobiante silencio, la madre deseaba que regresara, algo muy dentro suyo no quería aceptar que acababa de asustar a su hijo, quería quedarse ahí tumbada en el suelo dejándose tragar por sus errores, pero otro quería salir e ir por su hijo, no es bueno que un niño este afuera así porque sí pero solamente se quedó ahí, en shock, intentando entender todo lo que le paso.

“Me agarro muy fuerte, mami nunca me trataría así”

Esos pensamientos recorrían en el asustado niño mientras corría a una velocidad poca, pero era todo lo que podía dar sus delgadas y cortas piernas, podía sentir el viento chocar con su rostro dándole esa sensación de frescura en todo su rostro, el olor a húmedo también se hacía presente en las calles, en ese mes era cuando más lluvias se hacían presentes y al parecer hoy también se avecinaba una de ellas.

Solo basto unas cuantas calles para que el pecho de Ethan comenzara a doler haciendo que tuviera que bajar la velocidad y detenerse, la adrenalina había hecho que estuviera respirando mal, inhalando por su boca todo ese aire frio que en un momento le causaría ese dolor, el momento en el que se estuvo recuperando es cuando sus pensamientos se apaciguaron y volvió a la realidad, había dejado ahí en el piso, tumbada, empapada de lágrimas, indefensa, había abandonado a su madre, escapo de casa, recordaba todos esos comentarios que escuchaban de los mayores acerca de los problemas que tenía con sus hijos.

“Siempre encuentra una nueva forma de escaparse en la noche, ya no sé qué hacer con el” “Mi hija siempre dice que se queda con una amiga a hacer tarea, horas después veo como publica en su cuenta fotos de ella estando en una disco” “Mi hijo no entiende que juntarse con esos jóvenes es malo, cada vez lo veo menos en la casa”.

Aun recordaba, esas madres, esos rostros de tristeza y desesperación, podrá ser pequeño, pero no idiota, entendía el dolor que les provocaba, lo aprendió gracias a esas reuniones en las que solamente se quedaba callado y escuchando las conversaciones de adultos, pues, Ethan no tenía ningún amigo que lo metiera en el mundo infantil, así que se quedaba en la mesa de adultos.

Por dios, que amargo mundo.

“Yo no quiero preocupar a mami de esa forma”