Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 7 Día uno #4
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Capítulo 7 Día uno #4

Tenemos videos de hace unos minutos del como una camioneta negra es estacionada cerca de la calle en la que se encuentra esta Universidad, seguidamente 3 hombres con mochilas en los cuales creemos que es donde llevan guardadas las armas.

No tenemos información más específica sobre los culpables, los mantendremos informados en vivo.

La policía ya está en camino y esperemos por suerte que logren llegar a tiempo y neutralicen a los atacantes.

20 tiroteos ya se han presenciado en estos últimos meses y 4 masacres con un aproximado de 10 muertos, esperemos que este no sea el quinto.

Zera no puso atención pues la señora se levantó abruptamente con el celular en mano y lágrimas grandes y gruesas desbordando de sus ojos, no podía formular una palabra, el temblor de sus manos y ese rio de miedo era lo suficiente para decir.

-Mi hija!, Ay no mi princesa- su voz era de terror puro salió de esa sala corriendo ambos adultos sacaron sus celulares para comenzar a hacer llamadas, otros adultos llegaron a ese lugar empezando a preguntar por la señora que justamente se había ido corriendo, todos en esa escuela sabían que Luz tenía una hija en ese lugar, se conocían bien entre todos y saber que su hija estaba a punto de experimentar las peores cosas que pudiese vivir un joven de su edad tenían al menos que estar ahí como apoyo emocional.

Zera empezó a notar auras azules, negras y grises las imágenes que en cada una de ellas había eran atroces, algunos ya estaban imaginando lo peor para la hija de esa maestra, otros aun mantenían esperanzas, pero se mantenían realistas, el ángel estaba presenciando un sinfín de emociones tan pesadas de un solo sentón, incluso toda esa energía negativa lo hizo marear, se alejó de ahí y miro como su humano estaba mirando a ambos lados para mirarlo y acercarse a él corriendo, maestros empezaron a salir de las aulas seguidamente de varios grupos de niños, todos parecían empezar a dirigir a los más pequeños hacia la salida de la escuela, algunos adultos parecían mantener la calma para no asustar o poner nerviosos a los infantes, mientras otros no podían controlar sus propias emociones y sus voces empezaban a alzarse e incluso sus acciones comenzaban a ser más agresivas.

Zera no entendía nada, pero aun así, podía sentir en su pecho un golpeteo seguido y fuerte que retumbaba por todo su cuerpo, los latidos rápidos de adrenalina, sus pulmones dificultándose en respirar apropiadamente, sin darse cuenta, el mismo empezó a inundarse por sus propios sentimientos, veía por un lado a adultos en sus teléfonos hablando con miedo y nervios, otros niños caminando hacia la salida cuestionando que es lo que pasaba y ni hablar de todas las voces que Zera era capaz de percibir, debe admitir, los ángeles tienen una audición muy perfecta, dándoles la capacidad de escuchar cualquier cosa a varios metros de distancia, pero, en este momento en lo único que escuchaba eran voces, demasiadas voces, sollozos, palabras entrecortadas por las tijeras del terror, tartamudeos, todo, escuchaba todo.

¿Es esto lo que los humanos deben de vivir cada día?

¿Por qué todos tienen miedo? ¿Qué está pasando?

¿Debería tener miedo yo también?

-Por favor vámonos – la voz de Ethan lo saco de ese mar profundo y oscuro, bajando su mirada logro mirar como este lo tenía rodeado por ambos brazos, el ángel miro a todos lados dándose cuenta de que ya no había nadie alrededor.

¿En qué momento todos se fueron?

Su mano de forma independiente se acercó a la cabeza del pequeño y lo acaricio con gentileza, intentando reconfortarlo y calmarlo atreves de esos movimientos circulares que solo provocaban que su cabello negro azabache se volviera más revoltoso, no dijo ninguna palabra solo se quedó en un silencio extremo mientras trataba de procesar todo lo que había visto, tres adultos con pensamientos diferentes, gustos distintos y metas únicas, todo fue opacado por una noticia, por una imagen con texto que una caja electrónica público en vivo, transmitiendo y mostrando las atrocidades que un humano se hace a el mismo.

Miro a Ethan esos ojos azules que mostraban frialdad y una personalidad valiente y determinante solo mostraba debilidad, pero era de esperarse, es un niño, y lastimosamente al serlo no podría responderle los millones de preguntas que él quería que le resolvieran en ese instante.

​-​      Si, vámonos, ¿mama ya te espera?

– se separó de esa posición en la estaban, posición que un humano se referiría como “abrazo”, el niño asintió y ambos salieron de la escuela, varios padres sentados junto a sus hijos estaban aún fuera de la escuela entre ellas estaba la madre de Ethan que estaba recargada en su camioneta esperando a su hijo.

Zera solo siguió pensativo, no entendía el dónde, el cómo, el cuándo y mucho menos el porqué de la situación que estaba pasando en la Universidad, pero solo esperaba con toda su alma que aún seguía latiendo de los nervios, que el Señor se apiade de esas almas atrapadas en el peor infierno, Zera solo espera que el Padre destino no sea tan cruel para darles un final tan frío y cortante a jóvenes con toda una vida por delante.