¡De cabeza! ELLA / lengua #2
51%

ELLA / lengua #2

El ritmo de las dos asignaturas es diferente, pero siempre tienen un writing assignment [121] para la clase siguiente.

Ella le envía el suyo unas horas antes de la entrega para que él le dé el último repaso con ojos nativos.

A menudo él le envía también el suyo para que ella lo repase, aunque sea con ojos no nativos.

Después de clase caminan hasta el Starbucks y comentan los relatos de sus compañeros.

Ella no toma café, pero se calienta las manos rodeando el de él.

Se quedan un rato riéndose acaramelados.

A veces, al salir de la cafetería, van directamente a la zona tranquila de la biblioteca roja, la Fisher Fine Arts, y escriben, leen o estudian juntos hasta la noche.

Él se concentra escuchando una canción en bucle; ella, escuchando piezas de piano.

A veces van a la Kelly Writers House si han invitado a algún escritor.

A veces van a pasar la tarde a la librería de viejo del campus, que es del padre de una amiga de Polo.

A veces van a casa de ella y se tumban en la cama, sudados, después de hacerlo.

A veces, después de hacerlo, comen pollo con sésamo y brócoli del chino de la Cuarenta y cuatro.

A veces van a casa de Polo y están solos y pueden hacerlo en la cama de su compañero o contra el espejo de la puerta.

A veces se encuentran a su compañero en la habitación vendiendo y comprando Adderall u oxicodona y haciendo firmar NDA [122] a diestro y siniestro.

Les gusta trabajar juntos, estudiar juntos, leer juntos y escribir juntos.

En las vacaciones de primavera, ella va a Jamaica con una amiga catalana.

Los amigos de Polo las llaman las Spanish chicks [123] hasta que Polo los corrige: «Yo, it’s C-a-t-a-l-a-n chicks» .

[124] Cuando las oye hablar deprisa les dice que el catalán suena como «two birds chirping away» .

[125] A ella le gusta que el sonido le parezca bonito y le gustaría aún más que quisiera conocer las palabras.

Desde Jamaica escribe un relato de ficción y Polo le anota las correcciones desde el móvil porque está en Honduras con sus diez compañeros gais que no son gais.

Cuando vuelven tienen más ganas de verse que nunca, se reencuentran en la cama y después caminan hasta la biblioteca.

Ella tiene que escribir un ensayo para la clase de feminismo.

Él está escribiendo un artículo sobre el dueño de una tienda de segunda mano, uno de sus profesores no-profesores de la infancia que le enseñaba matemáticas intercambiando billetes detrás del mostrador.

Se miran de vez en cuando y ahora ella recibe un correo suyo.

De: [email protected]

Para: [email protected]

Fecha: mientras escriben juntos

Asunto: stress

You’re sitting right across from me, clicking away at the keys of your computer, looking sad but still beautiful.

I can’t pretend to know what you’re thinking about, but I figure it’s about feminist theory, and the stress of having to write it all.

Stress is such a horrible feeling; it’s inside of your gut, weighing you down, making every moment heavy.

But soon, in two days, it will be over, and you’ll be able to celebrate carefree.

The feeling will be replaced by freedom, a lightness that comes only after we’ve accomplished all that we needed to.

And I’ll be there with you, running in a field like I was a ten year old boy, and you chasing after me like an eleven year old girl (of course you’re a year older than me, don’t ever forget that).

I could sit and list compliments to you, but that would be a bit too heavy into a cliche, and I might make myself vomit.

And furthermore you already know how I feel about you: both your body and your mind. I’ll leave you with that. [126]

Cuando termina de leerlo sonríe y busca la mirada de Polo, pero él mira el ordenador con cara de concentración, simulando que no acaba de enviarlo.

Ella empieza otra cadena, contenta de salir un poco de la rigidez del ensayo estadounidense.

Hoy Polo le ha contado que le han ofrecido unas prácticas de verificador de hechos en factcheck.org, un proyecto del Annenberg Public Policy Center. Se inspira en la temática y escribe:

De: [email protected]

Para: [email protected]

Fecha: quince minutos después

Asunto: FACTS

Dear Factchecker,

1. My boyfriend says not everybody has soft skin. But I happen to have soft skin and he has soft skin too, so I thought “what are the odds?”. Could you confirm that not everybody has soft skin?

2. My boyfriend has beautiful blue eyes with a little bit of yellow in it. He says the yellow part is gold. Is that true? If it is, how much can I get if I spoon his eyes out?

3. My boyfriend says that I am beautiful. How do I know if he is telling me the truth or he is just blind with love? [127]

Él se ríe y tarda dos minutos en contestar.

De: [email protected]

Para: [email protected]

Fecha: dos minutos después

Asunto: Re: FACTS

1. Yes – not everyone has soft skin. Some people have rashes or bumps known as acne, other people have chicken skin.

There are even some people that are born without skin.

As these people do not have any skin, it is impossible for them to have smooth skin.

Smooth skin is something that should be coveted.

2. Yes, about one ounce of gold per eye.

3. Your boyfriend is not blinded by anything except all the gold in his eyes. Help him out by removing it. [128]

Tortilla

(Barcelona, veintiséis)

Está muy dormida, no se ha despertado tan temprano desde que iba a nadar a la piscina escupida.

Menos mal que coincide en la clase con Millie, la chica británica que ronda su edad.

Millie también está dormida y las dos miran la pizarra contagiándose los bostezos solo por el sonido.

Se despiertan de repente las dos cuando entra un saltimbanqui que no va hacia los pupitres de los alumnos, sino que corretea hasta la tarima y enciende el proyector.

«Hola a todo el mundo, soy Pau, seré vuestro profesor».

«Buenos días tenga, señor», piensa ella.

«Good morning, indeed» , [129] piensa Millie.

No es el profesor que se esperaban, pero están encantadas de conocerlo.

Escuchan muy atentas todas las palabras que salen de su boca.

Millie escucha especialmente atenta porque dice que el catalán lo lleva xepi-xepo .

[130] Cuando termina la hora y media, Pau cabriola hacia ellas y les dice: «Hola, ¿quiénes sois?

No os tengo vistas». «Somos estudiantes del máster de cognición, nos toca hacer esta clase como curso de nivelación».

«Ah, perfecto, ¿qué os ha parecido?». «Muy bien».

Y tú también, convienen las dos. «¿Qué hacéis ahora?

¿Tenéis otra clase?», les pregunta él. Ella le contesta que no.

Millie se plantea saltarse la suya, pero no puede permitirse utilizar los apuntes en catalán de los demás; la recepción debe ser simultánea y directa de los labios.

«¿Quieres que vayamos a desayunar al bar de aquí al lado?

». «¡Genial!». Se despiden de Millie y ella le lanza una mirada que le dice: «Millie, no te preocupes, que es todo tuyo, que las dos sabemos que estoy con Polo».

Caminan hasta el bar y se entienden enseguida.

Nacieron el mismo año, que no debería tener mucha relevancia, pero Pau lo agradece porque es el profesor más joven, y ella lo agradece porque es la alumna más mayor.

En el bar tienen cruasanes, bocadillos y poco más.

«Si quieres, podemos ponerte un trozo de tortilla de patata en un plato, sin el pan».

Tortilla de patata con cebolla es bastante ambicioso para las diez de la mañana, pero se muere de hambre porque no ha querido sacrificar ni un minuto de sueño para desayunar.

Se sientan, Pau con el café y el cruasán, y ella con un agua y una tortilla en un plato.

Se informan de quiénes son, de dónde vienen y adónde van, y confirman que se gustan; quieren saber más de cada apartado.

Ella le dice que está contenta de haber vuelto de Nueva York; por fin se ha quitado la escafandra que llevaba encima.

«¿Por qué lo dices?», le pregunta él. «Porque siento que, cuando hablo o escucho en inglés, una parte de mi cerebro se desconecta y lo vivo todo como si estuviera un poco aislada, como si estuviera dentro de una escafandra», le contesta ella.

Pau piensa que si no conoce del todo el idioma es normal no sentirse plena.

Pero es raro que no lo hable bien si ha vivido fuera mucho tiempo.

Hurga un poco más: «¿En qué lo notas?». «En la memoria, por ejemplo.

Me cuesta más recordar las caras de las personas que he conocido en inglés, o también los sitios en los que he estado», le especifica ella.

«Podrías investigarlo», la invita él, «dentro de dos semanas voy a Madrid a pasar un estudio a niños castellanohablantes para compararlos con los bilingües de aquí.

Si quieres, puedes venir y pasas un estudio tú también».

Ella se queda parada porque sabe que no está tirándole la caña, pero también ve que quizá algo de caña sí hay.

Pau continúa: «Será todo un poco improvisado; quiero decir que no pasa nada si lo decides en el último momento, me quedaré a dormir en casa de un colega y seguro que no le importa que vengas tú también».

Vamos que nos vamos a Madri(t), piensa ella.