Capítulo 30 #3
Lilith se incorpora furiosa y se abalanza sobre él como una fiera.
Los guardias del exterior escuchan la pelea y entran por la puerta para volver a capturarnos, pero Vincent no se lo permite y se lanza sobre uno de ellos a punta de puñetazos.
El otro, que responde al nombre de Tamiel, me mira y sonríe.
Sabe que me tiene para él solo.
Soy la presa fácil.
Así que salgo corriendo con el cuchillo en la mano, buscando cualquier otra arma.
Des consigue apartar a Lilith, me arrebata el cuchillo y lo lanza de un movimiento limpio.
La hoja se clava justo en la frente del Maleficis.
Este cae de espaldas inmediatamente, como un blanco abatido de un solo disparo.
Yo contemplo la escena horrorizada al verlo desplomarse con tanta facilidad.
—¡Vincent! —grita Des— sácala de aquí.
—No voy a dejarte —grita este de vuelta.
—Sácala. De aquí. Por favor —dice luchando con la vampiresa
Vincent mira a su amigo por un momento duda sobre la orden de Desten, sin embargo, me mira un momento antes de volver a mirar a su amigo que le devuelve prácticamente una súplica tácita, Vincet termina asintiendo, pero el Maleficis es más rápido y le pega a Vincent, este está por desmayarse cuando toma al Maleficis por el cuello haciéndolo caer el suelo haciendo que su cabeza quede de una manera antinatural.
El Maleficis murió. Cayendo como muñeco de trapo.
Vincent por otro lado no aguanta su peso cuando también cae encima del Maleficis.
—Vincent —digo sin aire.
Volteo para ver a mi protector que aún pelea con la loca de Lilith, sin embargo, ella parece someterlo mejor ya que él está cada vez más débil. No voy a permitir que él muera a manos de esa sádica.
Corro hacia el Maleficis con el cuchillo en el cráneo. Pongo un pie en su cara mientras saco con todas mis fuerzas el cuchillo enterrado en su estúpida frente. Al sacarlo camino decida a acabar con esa bruja una vez por todas. Tienen a Des sometido en el suelo mientras que el intenta quitársela de encima. Yo con todas mis fuerzas la pateo con fuerza quitándosela de encima.
—Con mi ángel no, perra.
Tomo el cuchillo entre mis manos mientras la miro levantarse desde donde la envíe y sonríe con los dientes llenos de sangre. Se abalanza a mí y yo ella mientras ambas comenzamos una pelea de lo más estridente. Ella intenta ahorcarme con sus manos a lo que yo intento clavarle el cuchillo, sin embargo, ella me mete un cabezazo haciendo que quede desorientada por unos momentos, la cuchilla se suelta de mis manos mientras intento ordenar mis pensamientos por el golpe tan horrible. Antes de que pueda hacer cualquier cosa siento que el peso de ella no está en mí y es Des quien la ha arrancado de mi para seguir peleando con ella, pero este pierde cada vez más sangre.
—Vete —dice sosteniéndola del cuello— hazlo.
—Des…
—Emma, por Padre —dice mirándome con lágrimas en los ojos— lo prometiste.
Lo miro un momento.
Un solo momento.
Uno que decidirá nuestros destinos. Quiero correr hacia él. Quiero quedarme. Quiero ayudarlo. Quiero hacer cualquier cosa excepto abandonarlo aquí. Si me quedo, Lilith nos matará a ambos. Si huyo, quizás todavía exista una oportunidad. Sus ojos me sostienen. No hay miedo en ellos. Solo una súplica desesperada.
Lilith aprovecha el momento de distracción dándole un golpe en el estómago y saliendo de su agarre en el suelo corre hacia mi recuperando el cuchillo y yo huyo quitándome el anillo para salir volando como pueda de allí tirándome de la ventana más cercana, pero ella me toma del ala. Me toma por el cuello y de un momento a otro…
Hunde el metal sobre mí.
Haciendo que el aire de mis pulmones se escape de manera instantánea, siento como los sigue hundiendo mientras mira con satisfacción a Desten desangrado en el suelo, este en un estado de shock me mira caer de rodillas mientras que la vampiresa saca el cuchillo de mi pecho haciendo que el ardor aparezca inmediatamente. Desde el suelo veo a Desten pelear con ella.
Y es ahí donde siento que el mundo está más pesado.
Siento la sangre caliente brotar de mí.
Me cuesta respirar y todo me da vueltas. De un momento a otro siento mi vida escapar de mi sin que yo tenga la voluntad de atraparla de regreso.
De un momento a otro siento que alguien me toma por los hombros y veo la cara de mi ángel llena de lágrimas y sangre por todas partes, intento sostener su rostro, pero la falta de sangre parece debilitarme y mano cae en su regazo.
El parece estar diciendo algo que no entiendo o entiendo por partes, quiero entenderlo, pero sus labios no dicen palabras.
—Emma, te amo—lo escucho decir.
Siempre quise que dijera eso.
—Emma… por favor… te amaré —comienza, pero yo ya no escucho casi nada— te amaré hasta el fin de los tiempos.
Sonrío. Creo que lo hago porque el parece llorar con más fuerza mientras me sostiene.
De un momento a otro no siento su presencia. Estoy sola o parece que lo estoy porque al mirar hacia arriba una luz cálida baja hacia mi haciendo que quiera perseguirla, lastimando mis ojos, pero sintiéndose acogedora.
Una vez miro la luz. Dejo que me envuelva y cierro los ojos por completo.