Curso Grado 12 Prólogo
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Curso Grado 12

Curso Grado 12

Por Juan Morn

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Prólogo

Londres—Reino unido

Esta historia nos traslada a la majestuosa ciudad de Londres, capital de Inglaterra y del Reino Unido, situada a orillas del emblemático río Támesis. Una metrópolis que albergaba la mayor concentración de instituciones universitarias de toda Europa.

Entre un grupo de jóvenes entusiastas, cuatro amigos celebraban un logro importante.

Habían superado satisfactoriamente sus estudios de secundaria en la mencionada ciudad y, tras una exhaustiva búsqueda entre numerosas residencias y apartamentos en alquiler, por fin encontraron la vivienda adecuada.

Estaban profundamente emocionados. Por fin habían logrado emanciparse. Después de superar con éxito los exigentes exámenes de acceso, los jóvenes consiguieron matricularse en la prestigiosa Universidad de Londres.

Con esfuerzo y el apoyo de sus familias, dedicaron semanas a amueblar y decorar el piso que habían alquilado. Aunque no era especialmente espacioso, tenía todo lo necesario para convertirse en el hogar perfecto para este grupo de amigos inseparables.

Provenían de familias acomodadas y de reconocido prestigio.

Sin embargo, fue su excelente rendimiento académico lo que les permitió obtener importantes becas para financiar sus estudios, demostrando así su capacidad para valerse por sus propios méritos.

Eran jóvenes de reconocida posición social, aunque nunca llegaron a considerarse particularmente populares durante su etapa escolar.

JOHN HOLE: Edad: 18 años. Gentil y leal. Le gustaba leer y muy aficionado al cine y los deportes. Había superado el Bachillerato de Ciencias con matrícula de honor y recientemente cursaba el primer año en la Universidad de Londres en la especialidad de Química. Un superdotado.

ANDY JONES: Edad: 18 años. Charlatán y dicharachero. Le gustaba dibujar y muy aficionado a los videojuegos. Había superado el Bachillerato de Ciencias y recientemente cursaba el primer año en la Universidad de Londres en la especialidad de Física.

AUSTIN PIERCE: Edad: 18 años. Extrovertido y lanzado. Le gustaba la fotografía y muy aficionado a los deportes femeninos. Había superado el Bachillerato de Ciencias y recientemente cursaba el primer año en la Universidad de Londres en la especialidad de Matemáticas.

CAMERON STONE: Edad: 18 años. Tímido y pesimista. Le gustaban los animales y muy aficionado al mundo marino. Había superado el Bachillerato de Ciencias y recientemente cursaba el primer año en la Universidad de Londres en la especialidad de Biología.

John, afectuosamente conocido como "Johnny" entre sus amigos más cercanos, poseía una cierta vulnerabilidad en su carácter.

Tendía a dejarse cautivar con facilidad, a menudo sin discernir si las atenciones que recibía surgían de un interés genuino o del mero oportunismo, especialmente cuando se trataba de compañeros de clase más populares.

Si bien muchas jóvenes apreciaban su naturaleza bondadosa, algunas sin duda se aprovechaban de su carácter confiado.

Su atractivo físico indiscutible -posiblemente el más notable entre su grupo de amigos- ciertamente no disminuía este tipo de atenciones.

El joven era, bajo cualquier criterio objetivo, excepcionalmente agraciado.

Andy poseía una elocuencia singular, aunque a menudo se convertía en lo que podríamos llamar una “mosca cojonera”: una vez embarcado en un tema, resultaba prácticamente imposible silenciarlo, incluso ante las circunstancias más adversas.

En marcado contraste, Cameron representaba el polo opuesto: el más reservado del grupo, especialmente en lo que a relaciones femeninas se refería.

A pesar de contar con un atractivo notable, su excesiva inseguridad mental le había hecho perder más de una oportunidad con el sexo opuesto.

Por último, Austin encarnaba la audacia personificada.

Vivía bajo el axioma "El que la sigue, la consigue".

Su enfoque era completamente inclusivo -no hacía distinciones y aplicaba su desparpajo con cualquier persona que lograra acelerar su corazón, pues siempre partía de la base de que un "no" era simplemente el punto de partida negociable-.

Los cuatro jóvenes, londinenses de nacimiento, compartían una amistad inquebrantable forjada desde los días del jardín infantil.

Aunque sus personalidades no podían ser más dispares, los unía un sueño común que ardía con singular intensidad: el anhelo de visitar juntos el mítico país del sol naciente.

Japón se había convertido en su obsesión compartida, un faro que guiaba sus conversaciones y alimentaba su imaginación durante aquellas interminables tardes de estudio.

Aunque destacaban por su notable inteligencia y pertenecían a un exclusivo círculo social, el grupo era considerado principalmente "nerd[1]" por sus compañeros.

Esta etiqueta, quizás injusta pero persistente, los mantuvo al margen de los círculos más populares durante su etapa escolar.

Con cierta frecuencia, parecía "olvidárseles" incluirlos en las fiestas más notorias del instituto, esos eventos sociales que tantos adolescentes consideraban fundamentales para su aceptación.

Adoraban las artes marciales con devoción, seguían religiosamente la liga de fútbol japonés a través de la tele por cable, y coleccionaban cómics y anime con verdadera pasión. La vanguardia tecnológica del país del sol naciente les resultaba fascinante.

Y como cualquier adolescente en plena efervescencia hormonal, no podían evitar fantasear con las mujeres japonesas, cuya estética tan distinta y sugerente despertaba su imaginación - aquellas icónicas bragas blancas de los ecchis[2] habían alimentado más de un sueño húmedo en su adolescencia.

Ahora, ya más maduros y la mayoría con relaciones estables, ese ardor juvenil se había templado.

Pero el sueño de visitar Japón permanecía intacto, latiendo con la misma fuerza que cuando, a los diez años, sellaron esa promesa infantil con un simbólico escupitajo - un pacto de amistad que mantenía viva la ilusión de hacer realidad algún día aquel viaje soñado.

Meses más tarde…