CUENTOS CASI VERÍDICOS NO TE ENAMORES DE LUCAS
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NO TE ENAMORES DE LUCAS

Esa mañana de Septiembre tomó su bicicleta, guardó el equipo de mate y una lonita rayada en su mochila, se puso los lentes oscuros y se fue al parque para despejarse de la materia que venía estudiando desde hacía dos días.

Todavía era temprano, pero necesitaba estar en contacto con un poco de naturaleza.

Carolina es una joven hermosa, esbelta, lleva una vida tranquila… estudia sociología… Con su piel tersa y blanca de veinte años, su cabello castaño claro un poco ondeado y sus ojos claros, parece menor de lo que ya es.

Vive con sus padres y su hermano mayor y tiene pocas, pero buenas amigas.

No le gusta mucho ir a bailar, prefiere maratonear series con las chicas o jugar juegos de mesa.

Salió con algunos chicos, pero no tuvo nada importante.

Eligió un enorme y florido jacarandá, lleno de flores violetas, desplegó la lonita y se sentó al lado de su bicicleta. El día estaba templado con una brisa cálida y embriagadora.

Necesitaba estar sola un rato y con la mente en blanco, para desconectar de “tantas palabras guardadas” en su cabeza para el próximo examen.

Estaba a punto de dormitar cuando miró hacia el costado del Tronco del jacarandá.. Entre una mata de follaje vio algo que le llamó la atención.

Era un celular, pasado de moda…parecía estar muy usado.

Miró para todos lados como buscando al posible dueño, pero no había nadie alrededor.

Trató de encenderlo y lo hizo. No tenía clave de seguridad. Abrió el whatsapp y curiosamente no tenía un menú de nombres, solo había uno: LUCAS.

El nombre tenía un mensaje de audio sin abrir. No pudo con la curiosidad y lo escuchó:

—" Lucas…perdón pero lo pensé bien y no quiero estar más con vos…! Prefiero que dejemos esto acá! Ya no te quiero…!!!”

Pero lo increíble de ésto es que era SU VOZ, la voz de Carolina! Sorprendidísima, lo escuchó varias veces y no cabían dudas…era SU VOZ. Y ella no conocía a ningún Lucas! ¿Quién sería Lucas? ¿Y de quién era esa voz tan parecida a la suya?

Siguió revisando el misterioso celular y no encontró más nada.

Quedó atónita con su hallazgo…pero decidió guardarlo en la mochila y tomar unos mates.

Cuando llegó a su casa, lo guardó en el cajón de su mesa de luz y siguió estudiando.

Así pasaron algunas semanas y Carolina se olvidó del enigmático celular.

Una tarde entraba apurada la facultad porque ya estaba llegando tarde y en los escalones de entrada se chocó con un muchacho, cayéndosele las carpetas y un libro que llevaba en la mano.

—” Perdón! Qué torpe soy!”— le dice ella.

Ambos se agachan a recoger los papeles.

—”No es nada…No te lastimaste? Soy Lucas…Y vos? Cuál es tu nombre?”

La joven lo miró, era un muchacho alto, morocho con unos vivaces ojos pardos.

Le pareció muy lindo y tartamudeando un poco le contestó:

—” Ca.,,rolina, me llamo Carolina…es que estoy llegando tarde a mi clase de Filosofía!”— El muchacho le había gustado y enseguida le vino a la memoria el audio de aquel celular…

Quedaron callados unos instantes y él le dijo:

—” Por lo que veo estudiamos acá…nunca te había visto antes! Yo recién salgo de mi clase de Metodología III… Qué pena, me hubiera gustado tomar algo con vos en el bar de la esquina!”

—”Nos vemos en otro momento,,, Chau…Gracias!”— contesta Carolina yéndose apurada al aula 4.

Al llegar al aula, vio solo a dos compañeros…raro porque eran un montón de estudiantes en esa cátedra.

Preguntó si pasó algo y uno de ellos dijo que avisaron que el profesor no pudo llegar y los esperaba la próxima semana..

—”Qué pena...”— pensó Carolina.” Si hubiese sabido esto… aceptaba la invitación de Lucas”

Salió de la facultad y pensó pasar por el barcito de la esquina.

Allí, sentado en una mesa en la ventana estaba él con sus auriculares puestos tomándose un café doble.

Ella entró y él enseguida la vio y le hizo una seña con la mano.

—”¿Qué pasó? — preguntó el muchacho—¡Qué bueno que viniste!”

—”Es que faltó el profesor….!”

Carolina se sentó, pidieron una gaseosa y comenzaron una charla muy amena.

Él le resultaba extrañamente familiar, su voz cálida, su simpatía, su mirada tierna…

Lucas estaba en la misma carrera pero dos años más adelantado, era un muchacho atento y muy divertido…Carolina era un poco tímida pero se sintió muy cómoda con él.

Charlaron, rieron, se contaron cosas… y al despedirse intercambiaron números de celulares

.

Cuando ella llegó a su casa, exaltada y contenta por ese grato encuentro, enseguida buscó aquel viejo celular y volvió a escuchar ese audio.

Pero descubrió algo más increíble aún: En la parte de fotos, había dos fotos de ella con Lucas…con ese mismo Lucas que ese día había conocido!

Una de las fotos era de ambos en una playa…y la otra era de ambos frente a una torta de cumpleaños con una vela encendida y el número 22…

Eran ellos…Carolina con el cabello corto! QUE ESTABA OCURRIENDO!

La joven apagó el celular y cuando lo quiso volver a encender para mirar nuevamente las fotos…ya no estaban…! Hubiese querido mostrárselas a Lucas pero al no encontrarlas más, no tenía pruebas de lo ocurrido.

Dos días después, Lucas la invitó al cine…la pasaron estupendamente y así, empezaron a salir.

El tiempo pasaba y ellos cada vez se sentían más atraídos el uno con el otro.

Parecía que se conocían desde siempre!

Llegó el verano e hicieron planes para irse a la Costa. Se fueron una semana juntos a Pinamar.

Lo pasaron estupendo….ambos estaban enamoradísimos! Disfrutaron de la playa, del sol…de los atardeceres en el mar…

Y así comenzó otro año lectivo, cursaban se encontraban en el barcito cuando coincidían las materias.

Lucas tenía trabajo de medio tiempo como celador en un colegio secundario y Carolina le ayudaba a su papá medio día en el negocio,

La relación iba sobre rieles…pasaban los fines de semana juntos y comenzaron a hacer planes de convivencia. A fin de año Lucas ya se recibía y si todo salía bien, alquilarían un departamentito para irse a vivir juntos el año entrante.

La pareja se consolidaba cada día más.

Una noche, Carolina buscó el celular decidida a mostrárselo a Lucas al día siguiente… y encontró un nuevo mensaje escrito: “ SI ALGUNA VEZ ENCONTRAS ESTE TELEFONO…NO TE ENAMORES DE LUCAS,,,!!!!

Un escalofrío le recorrió la espalda! Eso ya era demasiado…El audio…las fotos que desaparecieron y ahora este nuevo mensaje ?

Pensó en llamarlo inmediatamente pero eran casi las 2 de la mañana…él ya estaría durmiendo.

Volvió a guardar el celular en su mesita de noche pero no podía conciliar el sueño.

Qué significaba todo esto ? Predicciones ? Las fotos misteriosas que habían desaparecido ?

Al día siguiente, después de trabajar, buscó aquel celular por todos lados y no lo encontró. Le preguntó a su mamá si lo había visto….llamó a su hermano y tampoco sabía nada…

Esa tarde, vio a Lucas en la facultad y le contó todo paso a paso.

—”Pero…que broma es esta, amor ?”…

Claro está que Carolina no tenía pruebas pero le aseguró que lo que le contó era absolutamente verdadero.

El joven no le dio demasiada importancia al asunto…—” Puras coincidencia….”!!! — susurró.

Así siguió transcurriendo el tiempo…

Una mañana, Carolina se levantó mareada, muy pálida, a la madrugada le había sangrado la nariz y se sentía muy cansada.

—”Debes de estar incubando algo!”— le dijo su mamá. —”Si mañana seguís así te acompaño a una guardia!”

A la mañana siguiente Carolina estaba igual…no tenía apetito y estaba muy mareada , fatigada y pálida.

Su mamá la acompañó a la guardia del Sanatorio Central. Le hicieron pruebas, estudios y le tomaron una muestra de sangre.

El médico le aconsejó reposo y que pidiera turno con algún buen clínico,

A los cuatro días ya estaban los resultados y fueron a ver a un médico clínico.

El médico miró los estudios y le sugirió que consulte con un hematólogo. Había valores que no estaban bien.

Carolina no quiso alarmar a Lucas. Le dijo que era un virus y que mejor no se vieran por algunos días para evitar el contagio.

Días más tarde una cita con un hematólogo quien le dio el peor de los diagnósticos que podrían imaginar: LEUCEMIA AGUDA. Fue inmediatamente derivada a un oncólogo.

Hicieron nuevos estudios y le informaron que tendría que someterse a quimioterapia urgente.

Fue entonces que Carolina comenzó a pensar en todo lo que vendría: su enfermedad, el deterioro con la quimioterapia, la caída de su cabello… Ella no quería que Lucas viviera todo eso!!!!

No soportaba la idea que él la vea en esas condiciones…Quería estar sola con su familia.

En esos días el mundo de la joven se desplomó…solo podía pensar en su salud...sin saber si podría salir adelante.

Entonces tomó la difícil decisión de alejarse de Lucas. Lo pensó muy bien y tomando una bocanada de aire, marcó su celular y le grabó el siguiente audio:

—” LUCAS…PERDÓN PERO LO PENSÉ BIEN Y NO QUIERO ESTAR MAS CON VOS…! PREFIERO QUE DEJEMOS ESTO ACA! YA NO TE QUIERO…!!!”

Idénticas palabras que encontró en aquel espantoso celular…

Y en su cabeza resonaban las palabras del mensaje siniestro: NO TE ENAMORES DE LUCAS… ¡Cuánto más fácil habría sido todo esto si no lo amase tanto! _ pensaba…

Lucas no podía creer lo que escuchó…la llamó inmediatamente, pero Carolina había apagado el celular.

Fue a verla a su casa para hablar con ella… y no la encontró. La esperó en la facultad… pero fue en vano

La joven les hizo prometer a su familia que si Lucas llamaba o vendría a verla, le dijeran que se había ido unos días afuera. Les dijo que ya no quería verlo más. Solo se dedicaría a luchar por su salud.

El tiempo transcurrió…días muy duros para Carolina…intensos tratamientos, pruebas, descomposturas, estudios interminables. Ella puso su vida en pausa y toda su energía en sanar.

Lucas, por su parte, pasó un tiempo muy triste…estaba absolutamente decepcionado de ella… se preguntaba una y mil veces qué podría haberle pasado.

Terminó la carrera de Sociología, consiguió un buen empleo…pero siempre estaba apagado… pensando en esa muchacha que lo había lastimado tanto y que tanto amaba aún.

Al año siguiente Carolina retomó la facultad. Se sentía un poco mejor, aunque estaba muy delgada y pálida.

Una mañana de Otoño, ella salía de Sociología, con su cabello cortito que ya le estaba empezando a crecer…Y ahí estaba él…Lucas en la puerta de la facultad.

Ni bien la vio, se dio cuenta que algo no estaba bien. Notó su delgadez, su rostro tan pálido y su cabello corto.

Carolina trató de correr para no hablarle pero él la siguió, la tomó del brazo y le dijo:

—”Hola Caro…creo que nos debemos una charla… No?

Fueron al barcito de su primera cita y ahí la muchacha que, interiormente se sentía felíz por haberlo encontrado, le contó toda la verdad…paso a paso todo el sufrimiento que había atravesado.

Lucas la abrazó fuerte, fuerte… y muy tiernamente, como para no dejarla ir más. Ahí comprendieron que el amor que se tenían estaba intacto.

—”Por qué no me lo contaste! Hubiese querido estar a tu lado..!”

— “Es que…no estaba preparada…No quería que me vieras así…!”

Ya pasaron seis meses desde aquel día. Carolina está en espera de un trasplante de médula y todos están muy esperanzados en que todo va a salir bien.

Lucas y la familia de Caro la acompañan cada día. Llegó su cumpleaños número 22 y se sacaron esa foto donde ella está con su Cabello más corto, pero felíz y sonriente por haberse reencontrado con su amor.

Ella nunca más encontró ese celular…pero lo que nunca se dio es que NO SE ENAMORE DE LUCAS….Cada día se aman más, son muy felices y tienen un futuro muy esperanzador!