6 #3
—¿La diosa de la destrucción y la muerte? – miro a la rubia y ella asiente.
—Fue muy poderosa.
—¿Ella fue parte de nosotros?
—Uff, claro que sí – comienza a leer un poco de su libro que habla sobre Lyssandro. – Ella murió hace muchísimo tiempo y no ha habido nadie que tome sus poderes.
—¿A qué te refieres?
—Cuando un prodigio muere, sus poderes se pasan a través de generaciones, digamos que es el linaje el que habla, pero… nunca había pasado tanto tiempo de ello, hasta que existió la historia de esa diosa, nadie del instituto tiene su poder, y no se sabe que fuera de aquí, haya alguien con él – sigue hojeando su libro. – Al igual que Lyssandro, no se supo más de él desde su desaparición, o como me gusta decirlo… su muerte, ya que han pasado años de ello, y aunque era muy joven, dudo que pudiese sobrevivir tanto tiempo solo y sin alimento, en un lugar desconocido… así que también es un misterio para los arcanos – cierra el libro y me mira. – Además de que, tampoco se sabe quién lleva su habilidad.
—Y… ¿Exactamente cuál es su habilidad?
—Se desconoce, solo se sabe que puede pasar entre dimensiones, pero realmente hay otras personas que pueden.
—¿Serán los prodigios?
—No, algunas habilidades son tan sencillas que pueden tenerlas distintas personas – me tiende el libro, el cual tomo, junto con el de Kali. – Tengo entendido que la directora puede atravesar dimensiones, al igual que Javis – suspira al mencionar al chico.
—Javis…
—Su principal habilidad es la comunicación con las almas en pena, pero también con ello, puede pasar entre dimensiones con algo de dificultad, ya que debe contener a las almas, pero, de alguna manera, ellas le ayudan a pasar… es difícil de explicar, pero es increíble su poder.
—Por eso te gusta – sonrío, a lo que ella inmediatamente se ruboriza.
—N…No… Eso….
Estuve a punto de decir algo, pero un sonido de un celular interrumpió nuestra conversación.
—¿Eso es…?
Inmediatamente, metí mi mano al bolso y como pude, apagué el celular que me dio Colin, tratando de disimular que guardo los libros que me dio Catherine.
—Que extraño… – digo, tratando de ocultar mi nerviosismo, mientras veo que algunas chicas que se encuentran cerca, miran hacia todos lados, intentando saber de dónde proviene el ruido. – Debe ser una alarma de algo…
Catherine estuvo a punto de decir algo, pero al mirar el reloj en su muñeca, inmediatamente se asusta.
—Mierda, debo irme – dice ella, dándome un beso en la mejilla. – Debo comenzar las decoraciones.
—¿Decoraciones?
—Halloween, querida – sonríe. – Estamos a días de ello y yo tengo mucho trabajo por hacer, además de conseguir mi disfraz.
Estuve a punto de responderle, pero ella salió casi corriendo, dejándome sola en el pasillo, a lo que suspiro y camino hacia la salida, no sin antes despedirme de la chica que parece atender a algunas alumnas.
El camino hacia la habitación fue tan sencillo, ya que la biblioteca se encuentra a un solo piso de ella, así que en cuestión de minutos llegué a mi cama, para acostarme en ella y mirar hacia el techo, cansada de este corto día.
En mi mente solo puede estar el hecho de que, se acerca Halloween, por lo tanto, mi cumpleaños número veintidós también, lo que me hace soltar el aire retenido, sintiendo un escalofrío recorrer mi cuerpo.
No suelo festejar mucho, en casa solo compraba un pastel y me la pasaba con mis padres, los tres solíamos comerlo y abrir un par de regalos que ellos decidían darme, además de recibir un sobre con dinero de mi papá, es decir, mi verdadero papá… o quizá… “verdadero”.
Con esto de que mi pasado no es el que yo recuerdo, no sabría quiénes son mis verdaderos padres, ya que ellos no tienen habilidades y yo sí, quizá fui adoptada realmente y… es tan complicado…
Pero bueno, mi madre se separó de mi papá cuando yo tenía tres años tan solo, para después casarse con otro hombre cuando cumplí diez años, pero él ha sido un excelente padre que ha estado presente en cada etapa de mi vida.
Miré mi bolso en inmediatamente tomé el celular de él, encendiéndolo y así viendo como tengo una llamada perdida de alguien llamado “Chico hermoso que me gusta”, lo que me hace reír un poco.
—Idiota… – murmuro, para después intentar llamar, pero aquella llamada no sale, por lo que me doy cuenta de que no tengo señal. – Mierda…
Dejo el celular bajo mi almohada y me acerco a la ventana de la habitación, viendo como nos rodea un enorme bosque dentro de la misma. Y fuera del instituto, un enorme patio que también contiene un espacio de arbustos tan bien diseñados y altos, demasiado altos, donde supongo que debe ser el jardín prohibido.
Al fondo se ve un camino rodeado de igual manera con la cúpula, que da a otro edificio enorme que realmente no se ve tan lejos, pero en la altura, la lejanía se distorsiona. Aquel edificio debe ser el instituto de los chicos, igual rodeado de un bosque, por lo que se pierde el camino.
Jamás creí que estaría en un lugar así, pero ahora, deja de ser un simple sueño, para convertirse en una hermosa realidad tan increíble.